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Una desternillante parodia del cine policíaco. Buenas historias, personajes bien definidos, algo de acción sin reparar en daños, choques, trompazos ...y un poco de humor pícaro y socarrón. Con el exquisito lenguaje y la corrección estética -que no política - de la época dorada de la televisión.

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"Las desventuras del Sheriff Lobo" fue una típica "comedia de situación" americana que entremezclaba acción y aventura. La serie contaba las peripecias de un corrupto e incompetente sheriff (Claude Atkins), secundado por los no menos inútiles agente Perkins, cuyas bufonadas a menudo agravaban la situación (Mills Watson), y el agente novato, honesto pero ingenuo, 'Birdie' Hawkins (Brian Kerwin). Otros personajes habituales de la serie, aparte de los citados ayudantes del sheriff, fueron la esposa de Perkins y hermana de Lobo, Rosa Lobo Perkins (Cydney Crampton), la camarera Margaret Ellen (Janet Lynn Curtis), Sarah Cumberland (Leann Hunley) y el fiscal del distrito Alexander Waverly (Ben Cooper).

El sheriff Elroy P. Lobo representa la ley y el orden en el imaginario condado de Orly, Georgia, así como uno de sus principales delincuentes, siempre dispuesto a hacer dinero rápido o favorecer cualquier causa que interese a su bolsillo, poniendo invariablemente de manifiesto su torpeza y la de sus ayudantes en la consecución de sus planes. Pero cuando la delincuencia grave amenaza al Condado de Orly o a sus vecinos, Lobo sabe ejecutar su trabajo competentemente y hacer cumplir la ley. A diferencia del sheriff Roscoe P. Coltrane de "The Dukes of Hazzard", Lobo fue retratado como un hombre inteligente y un capacitado oficial de policía.

El personaje principal, el sheriff Elroy P. Lobo, interpretado por Claude Akins, era un personaje de spin-off de otra serie de televisión, "BJ y the Bear", un camionero rubito y melenitas que se hacía acompañar por un chimpancé de nombre 'Oso', que en España fue denominada "Billie Joe y su mono"Lobo odiaba a BJ dado que le mandó a la cárcel en tres ocasiones, pero de todas salió tan rápido como entró. En el episodio que se usó como piloto, Lobo manda a Perkins para que secuestre a 'Bear' (el monito de BJ) y asi obligarlo a que se quede en Orly para luego inculparlo con alguna cosa y poder vengarse de él mandándolo nuevamente a la cárcel. La tortilla se le da vuelta porque es él quien termina en prisión, de la que sale rápidamente para empezar a protagonizar su propia serie.

Esta sería producida por Glen A. Larson y dirijida por Leslie H. Martinson, y emitida por la cadena norteamericana NBC de Septiembre de 1979 hasta Agosto de 1981, en dos temporadas con un total de 36 episodios. La canción de introducción, cantada por Frankie Laine, resultó muy popular en EEUU. Para su segunda temporada pasó a llamarse simplemente "Lobo". En España los divertidos casos y aventuras protagonizados por el Sheriff Lobo fueron emitidos todos los domingos a las 16:05 por TVE-1 a partir del 9-10-1982.

El alma del sheriff Lobo, aparte de mamporros y persecuciones, era indudablemente la gran interpretación que de él hacía un veterano actor como Claude Atkins, otorgándole un físico rotundo y una expresividad genuinas. Lobo, por su apellido, debía ser hispano, o tal vez medio indio, y ahí las facciones morenas de Claude encajaban tan bien como sus muecas y arrugas en los pasajes humorísticos o el gesto grave -que recordaba a sus westerns - en los argumentales. También cabe destacar la gran aportación del doblador Julio Núñez (voz de, entre otros, Peter O'Toole, Jack Palance, Anthony Quinn o Peter Falk 'Colombo') por la personalidad y relieve que su voz grave otorgan al personaje.

Como aquel, Claude Atkins era de Georgia. Su primera película fue el clásico de 1953, "De Aquí a la Eternidad" con Burt Lancaster, seguida de "El Motin del Caine" (1954) con Humphrey Bogart. Otra de sus películas importantes fue "Río Bravo"  (1959) interpretando al villano Joe Burdette. En 1960 acompaña a Randolph Scott en el western clásico "Estación Comanche". En 1966 coprotagonizó "El Retorno de los 7 Magnificos" con Yul Brynner. En el clásico bélico, "The Devil's Brigade" (1968) interpreta a Rockwell 'Rocky' Rockman. En 1970 es dirigido por Vic Morrow en el spaghetti western "A Man Called Sledge", con James Garner, y en 1973 interviene en la secuela del Planeta de los Simios "Battle for the Planet of the Apes", de J.Lee Thompson.

En televisión Claude Akins protagonizó gran cantidad de series, miniseries y películas. Como actor invitado pasó por Bonanza, El Hombre del Rifle, Caravana, La Ley del Revolver, Valle de Pasiones, Alfred Hitchcock Presenta, Los Intocables, Combate y The Gambler Returns: The Luck of the Draw (1991) con Kenny Rogers. Fue el protagonista principal de las series: En ruta (1974-1976) -a la que volveremos en una próxima entrada-, B.J.  & the Bear (1979-1981), y Las Desventuras del Sheriff Lobo, que citamos.

Aquellos que reconocemos a Naranjito y a Benny Hill, jamás olvidaremos tampoco la sonrisa pícara del Sheriff Lobo, las torpezas de su alguacil, el patán Perkins, o la retahíla de coches, patrulleros y camionetas que quedaron para el desguace tras sus divertidas "desventuras".



Joe Bonamassa es, posiblemente, el guitarrista de blues-rock más relevante del estilo en el ámbito contemporáneo. Su particular forma de entender la música, a medio camino entre Led Zeppelin y B.B. King, significa un soplo de aire fresco para todos los amantes de la buena música de corte virtuoso y guitarrero. Con tan solo treinta y cinco años, Joe ha conseguido ser un referente seguido y respetado por todos aquellos que creen en la música hecha de corazón. Sus discos son la mejor muestra de la inquietud de un artista exigente, cautivador y realmente explosivo. 

Si pensaba que ya lo has escuchado todo y que nada le podía sorprender, Bonamassa está entre nosotros para romper cualquier esquema preestablecido. Sencillamente, es un genio de su época.

Joe fue todo un niño prodigio. Empezó a tocar la guitarra a los 4 años, a los siete consiguió un más que aceptable nivel y a los 8 empezó a tocar blues con la madurez de un veterano. Durante sus años de aprendizaje, influyeron guitarristas como Stevie Ray Vaughn y maestros del blues como Duke Robillard, Danny Gatton, Robben Ford y, por descontado, Eric Clapton. A los 10 años, empezó a desarrollar sus habilidades en directo en su entorno más cercano y cuando tuvo 12 se le presentó la oportunidad de abrir una actuación donde intervenía el mismísimo B. B. King, quien tuvo palabras de elogio para el, por aquel entonces, prometedor adolescente. 

En los siguientes años, dedicó largas horas a perfeccionar su estilo, se trasladó a California y fue encontrando a los músicos que formarían parte de su primer proyecto. Su primer grupo se denominó "Bloodline" y editó un álbum homónimo a través de EMI que contó con la intervención especial del guitarrista de Allman Brothers, Warren Haynes

A pesar del éxito inicial, la banda se disolvió al poco tiempo y el bueno de Joe decidió entonces concentrarse en su carrera en solitario, publicando por el 2000 "A New Day Yesterday", un trabajo orientado hacia el clásico blues-rock al estilo de bandas como Cream, Lynyrd Skynyrd y Allman Brothers Band. En él pudo contar con la inestimable colaboración de tres auténticos monstruos de la guitarra, Gregg Allman, Rick Derringer y Leslie West. El álbum contenía interesantes composiciones originales como "Miss You Hate You y Cradle Rock", además de una brillante versión del tema grabado por Jethro Tull en 1969. 


En el 2001 Joe contactó con dos nuevos colaboradores con los que llevaría a cabo sus siguientes proyectos, el batería Kenny Kramme y el bajista Eric Czar. Tras un período de cohesión, preparó una gira junto a sus nuevos colegas para presentar en directo su última grabación cuyo resultado fue el excelente "A New Yesterday Live", un extraordinario documento sonoro que no por estar lejano del año de su edición, 2002, pierde actualidad. Todo lo contrario, es un claro ejemplo de que existe música atemporal, alejada del vértigo de la moda, que se mantiene vigente aun con el paso de los años, una auténtica joya repleta de feeling que hará alucinar a los adictos al blues-rock de crujientes guitarras y excitantes ritmos. La calidad de la grabación es de un nivel colosal. Todos los instrumentos suenan con nítida perfección a pesar de ser en directo. No es el típico trabajo donde bajo y batería se limitan a acompañar a la guitarra líder. Aquí hay mucha más implicación, creando un entorno idóneo de absoluta cohesión con la guitarra. 

Desde entonces ha llovido mucho y Joe ha crecido hasta alcanzar la madurez de sus originarios maestros. Esta es su meteórica discografía, una inmejorable colección de canciones para descubrir las influencias provenientes de Chicago, lo mejor del blues del delta y del blues británico, así como la música de los años 40 y 50 de BB King, Muddy Waters, Buddy Guy y la invasión inglesa musical con Yardbirds, Eric Clapton y Cream, al estilo único de Joe con una elaborada modernización del género. 

  • 1994 – Bloodline
  • 2002 – So, It's Like That
  • 2002 – A New Day Yesterday, Live
  • 2003 – Blues Deluxe
  • 2004 – Had to Cry Today
  • 2006 – You & Me
  • 2007 – Sloe Gin UK
  • 2008 – Live From Nowhere in Particular  UK
  • 2009 – The Ballad of John Henry  U.S. UK
  • 2010 – Black Rock
  • 2011 – Dust Bowl 
  • 2012 – Driving Towards the Daylight

¿Aún no conoce a JOE? 
Joe Bonamassa destila calidad cuando exprime las seis cuerdas, no debería perdérselo bajo ningún concepto, consejo de rocker...  Como muestra, escuche el tema que da título a su trabajo "Driving Towards the Daylight" (Conduciendo hacia la luz del día). !Magistral Bonamassa!



Vamos, dese un garbeo por sus fogones y descubra su"secreto": http://jbonamassa.com/
También le encontrará formando parte del grupo Black Country Communion, un grupo musical anglo-estadounidense formado en 2010 junto con Glenn Hughes (Deep Purple, Black Sabbath), Jason Bonham (hijo del legendario batería de Led Zeppelin, John Bonham) y Derek Sherinian (Dream Theater): http://www.bccommunion.com/


Con el soporte de:
http://www.musica.fanzinedigital.com/481_4-Joe_Bonamassa_la_renovacion_del_blues_rock.html


                                "Elvis vive y es preciosa", Madonna. 



Este alucinante comentario, dirigido hacia K.D. Lang, no debiera ser adjudicado sólo a un exceso verbal o a un abuso de estimulantes por parte de la diva del pop, porque, echándole algo de imaginación -no hay otra manera-, no andaría desencaminado. Tendríamos que basarnos tal vez, más que en su nula veracidad, en su eclecticismo. Pero nada más. Quizás una voz poderosa y tierna a la vez como la de K.D. Lang, un repertorio que va desde el country tradicional al pop o al jazz más elevado, o esa aureola de sensibilidad y elegancia que tienen sus creaciones nos llevasen hasta el "Rey" pero, éstética y vitalmente, nada más lejos de la realidad.

Ciertamente, algunos rasgos de la personalidad de K.D. Lang dejarán patidifuso al que espere encontrar en ella el arquetipo de una cantante de country al uso. Tiene el pelo de punta, es feúcha, lesbiana, vegetariana, budista y calza un 45. Por si fuera poco además es canadiense...  Sin embargo todas esas peculiaridades, así como su significado activismo homosexual o por los derechos de los animales, importan un carajo cuando se trata de disfrutar de sus canciones, de su virtuosismo vocal, con esa voz tan pronto grave y firme como delicada y rota de fragilidad, su sensibilidad contenida, las estampas nostálgicas que traza con su falsete... la atmósfera intimista y cálida de su música dibujando horizontes y amaneceres, decepciones y esperanzas con envolventes tonalidades.


Polkas, ritmos eléctricos, baladas, jazz, pop... y sobre todo country, profundo y sentimental. Eso es K.D. Lang, variedad de registros, pulcritud técnica, impecable factura; siempre plena de elegancia y estilo, sin estridencias, con muchísima clase, una caricia en forma de melodía o un torrente de voz para hacerte vibrar. Aquí tienes un resumen de su discografía y algunos temas que no debes pasar por alto.
                                                                DISCOGRAFIA


Tanto ‘A Truly Western Experience’ (1984) como ‘Angel With a Lariat’ (1987), sus dos primeros discos, ambos grabados junto con su banda de acompañamiento The Reclines, son totalmente country con influencias de rock, punk e incluso new wave.
 

‘Shadowland’ (1988) es un paréntesis musical firmando por primera vez en solitario, sin The Reclines. Un disco brillante, posiblemente el mejor de la primera época de K.D., donde muestra su fuerza vocal y las sutilezas que es capaz de transmitir con su voz. Sigue siendo country, pero mucho más suave y sin tantas estridencias, fusionado con música de cabaret en algunos cortes como el maravilloso "Shadowland" del título; en él empezó a mostrarse el talento de vocalista que la distingue, que hasta entonces había permanecido oculto.

Más tarde, en 1989, volvió a grabar con  su banda ‘Absolute Torch and Twang’, un disco de características similares a los anteriores. Se trata de canciones llenas de fuerza y movimiento cantadas por una K.D. eufórica la mayoría de las veces y supuso su mayor éxito hasta el momento en su incursión en el country.

Roy Orbison escogió a K.D. Lang para hacer un dueto en una reversión de su hit ‘Crying’, editado por primera vez en 1961. Este dueto sonó por todas partes y le dio una fama fuera del estilo de la que no disfrutaba; además, ganaron el Grammy a la mejor colaboración vocal country de 1989.

Quizás no despuntase completamente hasta que dejó la música country a un lado con ‘Ingénue’, su mayor éxito hasta el momento. Se trata de pop sensual y elegante, una pequeña obra maestra de la música contemporánea co-escrita junto a Ben Mink, que le haría conseguir el doble disco de platino y un álbum que se ha convertido en referente de muchas otras jóvenes cantautoras, adquiriendo un particular sonido que recuerda al del cabaret. En ‘Ingénue’ encontramos además dos grandes canciones: ‘Constant Craving’, por la que ganó un Grammy, y que resultaría ser una de sus canciones más famosas, y ‘Miss Chatelaine’, con la que volvió a ganar otro Grammy, una canción con reminiscencias de salsa con una letra muy irónica.

En 1991 K.D. Lang protagonizó ‘Salmonberries’, una película dirigida por Percy Adlon, en la que interpreta a una mujer andrógina que trabaja como minero en Alaska haciéndose pasar por hombre, mientras busca su identidad. También coprotagonizaría más tarde ‘Ojos que te acechan’ junto a Ewan McGregor y Ashley Judd.  


A partir de aquí sus discos son más tranquilos, con reminiscencias del blues y el jazz y, como siempre, con unos arreglos vocales de primerísima calidad. Su siguiente trabajo fue la banda sonora de ‘Even Cowgirls Get The Blues’, película dirigida por Gus Van Sant y protagonizada por Uma Thurman. Se trata de una peli bastante "curiosa", cuando menos: una historia desquiciante, muy buena banda sonora (por supuesto, obra de K.D.), estupenda fotografía, un bonito vestuario, llena de bombones "cowgirls"... !!pero todas lesbianas!!. 



Poco hay que decir sobre esta portada, aparecida en agosto de 1993, a parte de que fue un gran escándalo y ha pasado a la historia como una de las más famosas de la revista.  Creo que habrá pocas dudas..., K.D. es la que tiene la cara llena de espuma...  acompañando a la espectacular Cyndy Crawford.  

En ‘All You Can Eat’, editado en 1995, podríamos destacar ‘If I Where You’, una canción enigmática con reminiscencias del drumm’n’bass, y ‘Sexuality’, una canción muy sexy con un vídeo algo extraño. Si en su trabajo anterior dejaba entrever su lesbianismo en los versos de algunas de las canciones, este álbum supuso su salida del armario y por primera vez hablaba de ello sin tapujos. Después vino ‘Drag’, un disco inspirado en el habito de fumar y el humo del tabaco del que destaca la versión de ‘The Joker’.

En el año 2000 llegó ‘Invincible Summer’, un disco que irradia calor, inspirado en la música originaria de California, las novelas de Albert Camus y su propia novia de aquel momento, Leisha Hailey, un esperadísimo álbum que decepcionaría a muchos de sus fans porque no estaba a la altura de sus anteriores trabajos. Diez años después, ‘Invincible Summer’ aguanta perfectamente una escucha y resulta ser mucho mejor disco de lo que se dijo.


El siguente trabajo de la artista fue "Live By Request" (2001) y es ese disco en directo que todo artista que se precie debe tener. En el año 2002 realizó un disco junto a Tony Bennett, ganando el Grammy al mejor disco de pop tradicional, para luego grabar en 2004 ‘Hymns of the 49th Parallel’ en el que hizo una recopilación de sus canciones favoritas de compositores canadienses. En 2006 publicó "Reintarnation", otro disco de recopilaciones.

En 2008 sacó su último disco de estudio, ‘Watershed‘, el primero con canciones propias desde que en el año 2000 publicara ‘Invincible Summer’, ofreciéndonos otra vez sus clásicas mezclas de jazz y pop y volviendo a estar en lo alto de las listas de éxitos con una colección de canciones elegantes y envolventes que verdaderamente poco aportaron de nuevo a su dilatada carrera.

En 2010 "Recollection" y en 2011 "Sing It Loud", junto a la Siss Boom Bang. Para este decimotercer álbum, Lang compone la mayoría de los cortes del álbum y lo produce junto a Joe Pisapia que además es el autor de la canción que da título al disco. En él, K.D. ha vuelto con energías renovadas, dejándonos uno de esos álbumes que está a la altura de sus mejores trabajos de los primeros noventa. Probablemente sea su mejor álbum de los últimos diez años. Ya saben, nunca debemos subestimar a los veteranos... 


Más información en este enlace www.kdlang.com

DISCOGRAFIA SELECCIONADA
 

-A Truly Western Experience 1984
-Angel with a Lariat 1987
-Shadowland 1988
-Absolute torch and twang 1989
-Ingènue 1992
-All You Can Eat 1995
-Drag 1997
-Invincible Summer 2000
-Live by Request 2001
-A wonderful world (con Tony Bennet) 2002
-Hymns of 49th Parallel 2004
-Watershed 2008
-Recollection 2010
 


Fuentes:
http://www.ambienteg.com/musica/kd-lang-gays-celebres
http://nofuncionamusica.blogspot.com/2011/04/kd-lang-regresa-con-sing-it-loud.html  


Donde se relata como unos aventureros levantaron una colonia en medio de los pantanos.

EL PRODUCTO
Imagine en el pasado una planicie tan grande como Europa Occidental flanqueada en sus extremos por dos cadenas montañosas de norte a sur y surcada por uno de los ríos más caudalosos del mundo. Una gigantesca pradera feraz de más de 3 millones de km2 con un enorme potencial para la agricultura y la ganadería, comparable en calidad a las tierras negras de Ucrania, pero unas 5 veces mayor.

Una vasta llanura virgen que podía comprender juntos los territorios de los actuales estados de Arkansas, Misuri, Iowa, Oklahoma, Kansas, Nebraska, Minnesota al sur del rio Misisipi, gran parte de Dakota del Norte, casi la totalidad de Dakota del Sur, el noreste de Nuevo Mexico, el norte de Texas, una seccion de Montana, Wyoming, Colorado al este de la divisoria continental, y Luisiana a ambos lados del rio Misisipi, incluyendo una ciudad portuaria como Nueva Orleans. Además, alcanzaría asimismo partes de las provincias actuales de Alberta y Saskatchewan, en el Canadá de nuestros días. 

Surcando esta extensión inmensa, casi plana, discurre la cuenca del río Mississippi, que nace casi en la frontera con Canadá y desemboca en el Golfo de México, cerca de Nueva Orleans, después de 3.700 km de recorrido. No es sólo la longitud del río, sino el agua que transporta: en un día de poco caudal, ese río arroja al mar 4.502 m3/segundo, y en un día bueno arroja 86.719 m3/segundo. Añada el factor de su escasa pendiente, un ridículo desnivel de 450 metros en esos 3.700 km de manso y pausado discurrir y tendrá una autopista fluvial de fácil navegación para vertebrar la región.



Este territorio, delimitado por las cabeceras de todos los afluentes de la margen izquierda del Mississippi hasta las Montañas Rocosas, aproximadamente el 23% de la superficie actual de los Estados Unidos, era el antiguo Territorio de Luisiana. A pricipios del siglo XIX lindaba al norte con las posesiones britanicas, al este con el río Mississippi y los incipientes Estados Unidos en su otra orilla, y al sur y al oeste con los territorios de España. Estaba poblada, aparte de las poblaciones indígenas, por alrededor de 50.000 personas de origen europeo, la tercera parte de ellas en Nueva Orleans.


¿Cuántos sacrificios podría costar, en oro o vidas humanas, mantener o hacerse con el control de semejante provincia?, ¿que naciones estarían dispuestas a pugnar por ella, sus límites o soberanía?, ¿cómo afectaría su posesión al equlibrio de poder entre las naciones de la época?. Intentaremos poner luz sobre estas cuestiones, pero vayamos por partes.

EL ALBA DE LUISIANA
El primer europeo en avistar la desembocadura del río Mississippi, al que bautizó como río del Espíritu Santo, fue el español Alonso Alvarez de Pineda, en 1519. Desde 1528 comenzaron a realizarse exploraciones con distinta suerte hasta que el extremeño Hernando de Soto, a la sazón gobernador español de Cuba y veterano de la campaña de conquista del Perú, organizó una expedición que desembarcó en la bahía de Tampa en 1539. De allí siguió adelante por tierra hasta encontrar el río Mississippi, que cruzó para alcanzar Arkansas en 1541. Al año siguiente, de regreso al río Mississippi, De Soto murió en lo que hoy es Luisiana y lo que quedaba de su contingente, al mando de Luis de Moscoso, navegó aguas abajo del río hasta el golfo de México. Se cree que fueron los primeros europeos en pasar por el sitio donde hoy se asienta Nueva Orleans.

Desde finales del siglo XVII los franceses, que habían colonizado una parte del Canadá, estaban muy interesados en hallar una salida al océano Pacífico; por este motivo, desde la Nueva Francia salieron sucesivas expediciones que llegaron a descender por las aguas del Mississippi hasta el golfo de México. Allí desembarcaron y reclamaron para Francia las tierras de la cuenca, bautizando la región con el nombre de Luisiana, en honor del rey Luis XIV. La posibilidad de controlar la ruta del comercio desde el Canadá hasta el golfo de México fue considerada de vital interés para Francia y su colonia más importante en el Nuevo Mundo, y se propuso crear otra colonia en Luisiana. 

El establecimiento de Natchitoches (a lo largo del río Rojo, en el actual noroeste de Luisiana) fue establecido en 1714 y es considerado como el más antiguo establecimiento europeo en Luisiana. Los asentamientos franceses tenían el propósito de detener el avance español desde Texas. También el final del Antiguo Camino de San Antonio (también llamado Camino Real) terminaba en Natchitoches. Pronto se convirtió en un puerto floreciente, con tierras algodoneras en las riberas del río. Con el tiempo, los hacendados desarrollaron inmensos latifundios y surgieron pequeñas poblaciones alrededor que empezaron a crecer. 

Esta dinámica se repitió en Nueva Orleans y otras ciudades, que ayudaron a la expansión y exploración de La Luisiana, basándose especialmente en el río Mississippi y sus tributarios, desde Nueva Orleans hasta la región llamada Illinois, en el actual San Luis (Misuri). En la década de 1720, numerosos inmigrantes alemanes se establecieron junto al Mississippi, en la región, que fue conocida desde entonces como conocida como la Costa Germana.

Inicialmente Mobile (Alabama), y Biloxi (Misisipi), funcionaron como capital de la colonia. Reconociendo la importancia del río Misisipi para operaciones comerciales y militares, Francia hizo de Nueva Orleans el centro de poder civil y militar en 1722. Más tarde, Luisiana fue dividida en dos regiones, conocidas como Alta Luisiana, que empezaba al norte del río Arkansas y tuvo como capital a San Luis, y la Baja Luisiana, que tendría como capital Nueva Orleans.

La parte superior de Luisiana (Haute-Louisiane), consistía sobre todo en grandes y fértiles llanuras. Tiene un clima extemado: cálido durante el verano con frecuentes trombas, y muy frío en invierno, ya que está bajo la influencia de corrientes de aire polar. En el siglo XVII, grandes partes del área estaban cubiertas de bosques, que supusieron una gran fuente de recursos para el comercio de piel. 

La Baja Luisiana (Basse-Louisiane) tampoco era una zona especialmente salubre y habitable. Su clima templado está marcado por huracanes en las regiones a lo largo de la costa del golfo de México que generalmente ocurren entre finales de verano y principios de otoño. El paisaje de esta área está caracterizado por sus muchos pantanos, con pantanos grandes en el Delta del río Misisipi y pantanos de acompañamiento, que comenzaron cuando los riachuelos y las corrientes se separaron del Misisipi para formar canales (bayous) largos, lentos, formando una red navegable de miles de kilómetros de agua.


De los intereses que se citaron para el Negocio.

DOS VECINOS RUIDOSOS Y UN CASERO SENIL
Las 13 Colonias que en 1776 se unieron para declarar su independencia como país abarcaban una estrecha franja pegada a la costa oriental de los Estados Unidos excepto Florida. Los colonos ingleses, holandeses y alemanes que llegaron ahí desde el S. XVII se asentaron en una región limitada entre los Montes Apalaches y el Oceáno Atlántico pero desde los primeros tiempos de la colonia hubo exploradores que viajaron hacia el Oeste, cruzaron los Apalaches y alcanzaron el río Mississippi, emprendiendo la tarea de colonizar tanto el sur (hacia Florida) como el territorio entre el Mississippi y los Apalaches. Una vez consumada la Independencia en 1783, todo lo que era inglés pasó a formar parte de Estados Unidos y de un plumazo el Mississippi se convirtió en una frontera natural entre Estados Unidos y “otros países”, para denotar de esta manera ambigua a la parte Occidental del río, porque ni se conocía bien el terreno ni se podía identificar de una manera categórica a quien pertenecía.


Desde Europa se observaban las evoluciones de la nueva república con interés y displicencia. Gran Bretaña esperaba que vacilase y se fragmentase, sin dejar de alentar a las naciones indias para atacar a los colonos de los Estados Unidos. Francia, que había hecho causa común con ellos durante la Revolución Americana, tenía menos motivos para resentirse, y tenía menos interés material en el continente. Pero no tuvo reparos en la manipulación de su comercio para promover sus fines. España, todavía una potencia colonial a tener en cuenta, temía la expansión de los norteamericanos en sus colonias poco pobladas del norte. Los sagaces estadistas de la joven nación se dieron cuenta de que una sabia política exterior se basaba en una evaluación realista del poder europeo y en la forma en que se proyectaba sobre el propio interés de los Estados Unidos.

La ciudad de Nueva Orleans controló el río de Mississippi desde sus inicios. Nueva Orleans era ya importante a finales del siglo XVIII para el envío de mercancías y productos agrícolas desde la parte noroccidental de los Estados Unidos al oeste de los Montes Apalaches. Por el Tratado de Pinckney firmado con España el 27 de octubre de 1795, los comerciantes americanos obtuvieron (gratis total) “derecho de depósito” en New Orleans, o lo que es lo mismo, podían utilizar el puerto para almacenar las mercancías para la exportación. El tratado también reconoció el derecho americano de navegar el Mississippi, cada vez más vital para el comercio de sus territorios occidentales.

Mientras tanto se había producido la Revolución francesa y Napoléon Bonaparte, que ya se había enfrascado en sus primeras campañas por la dominación de Europa, se propuso también recuperar Luisiana. Bonaparte tenía hambre de establecer una importante presencia francesa en el Nuevo Mundo. Francia había sido expulsada de la rentable colonia de Santo Domingo (hoy Haití en el Caribe), que había suministrado en el pasado más de dos terceras partes de la materia prima para su industria azucarera. Restableciendo el control sobre la colonia rebelde se proponía disponer de un bastión desde el que proteger y abordar la colonización definitiva de la Luisiana. Originalmente había sido una posesión francesa, contaba todavía con una gran colonia humana en la zona y las relaciones de Francia con los nativos americanos seguían siendo fuertes. Por otra parte, miles de canadienses franceses se habían sido establecido en las fértiles tierras al Oeste del Mississippi.


En España reinaba Carlos IV. Tras haber tenido que ceder a Francia en la Paz de Basilea (1795) su parte de la isla de Santo Domingo, reanudó la anterior alianza con Francia en el tratado de San Ildefonso de 1796, por el que ambas naciones pactaron una alianza militar contra terceros países.

Bonaparte se encontraba sometiendo el norte de Italia, y el rey Carlos IV de España quería salvaguardar los derechos de sus parientes de la Casa de Parma con un territorio en Italia, aunque para ello tuviera que sacrificar algún territorio de su vasto imperio. El territorio salvaje de Luisiana, cedido por Francia a España en el tratado de Fontainebleau (1762) fue la contrapartida exigida por Napoleón. Según Livingston, enviado estadounidense a París, el primer cónsul vio en la colonización de la Luisiana “un nuevo Egipto, una colonia que equilibraría el establecimiento de los británicos en el Este“.

La amenaza de la cercanía de ese poderoso vecino planteaba un grave reto para la seguridad de los Estados Unidos: Francia y el Reino Unido proyectarían sus perennes e irresueltas rivalidades en Norteamérica, afectando así la estabilidad de la Unión y a sus perspectivas de prosperidad en el Oeste. La diplomacia estadounidense decidió entonces adoptar la política de demostrar “la preferencia que Estados Unidos daba a la vecindad con España sobre la de cualquier otra nación“

De no ser así, advertían: 
“Cualquier potencia, que no seamos nosotros, que posea el territorio al Oeste del Mississippi se convierte en nuestro enemigo natural“.


Donde se dice quién compró, quién vendió, quién prestó el dinero y quién se quedó fuera.

EL NEGOCIO
En el año de 1803 los norteamericanos hicieron el mejor negocio de toda la Historia, al comprarle el Territorio de Luisiana a Napoleón Bonaparte, entonces Primer Cónsul francés.

Luisiana se extendía desde el río Mississippi hasta las Montañas Rocosas y del Golfo de México hasta la frontera con Canadá, nada más y nada menos que 2.144.476 km2 (529.911.680 acres), cerca de 530 millones de hectáreas situadas entre los rios Mississippi y Missouri a un precio de alrededor de 3 centavos por acre (7 centavos por ha). El precio total de la que ha sido descrita como la oferta más grande de bienes raíces en la historia fue de 15 millones de dolares (unos 220 millones de hoy). El gobierno de los Estados Unidos pagó 11.250.000 dólares por el territorio y aceptó asumir las reclamaciones de los ciudadanos estadounidenses contra Francia por la cantidad en dólares americanos de 3.750.000. Con los intereses, el territorio de la Luisiana costo 23.213.568 dolares.

De acuerdo con los términos del tratado, la República Francesa cedía la colonia de la Luisiana tal como la había recibido de España conforme al tratado secreto de San Ildefonso, por lo que las fronteras permanecían sin definir y las Floridas quedaban excluidas del convenio. Sus habitantes serían incorporados a la Unión con garantías de que se protegieran su libertad, religión y propiedades. Durante un periodo de 12 años, los barcos franceses y españoles pagarían en Nueva Orleáns los mismos aranceles que los aplicables a los buques estadounidenses. El tiempo establecido para la ratificación fue de seis meses.

Cuando los negociadores Livingston y Monroe transmitieron los textos del tratado y las convenciones, también informaron al Secretario de Estado Madison sobre los detalles de las negociaciones. Como Francia no estaba dispuesta a conservar únicamente una parte del territorio, decidieron aceptar la oferta en su conjunto:
“...de esa manera, hemos buscado llevar a efecto, hasta el máximo de nuestras facultades, la prudente y benévola política de nuestro gobierno. La posesión de la margen izquierda del río, de haber sido alcanzable sola, habría, es verdad, logrado mucho en ese respecto; pero es igualmente cierto que habría dejado mucho por lograr. Mediante ella, nuestro pueblo habría tenido una salida al océano en la que ninguna potencia habría tenido el derecho de perturbarlo; pero, mientras la otra margen permaneciere en posesión de una potencia extranjera, podrían acaecer circunstancias que hicieren la vecindad con tal potencia muy perjudicial para nosotros en muchos de nuestros intereses más importantes“.

Esta negociación al abrir a Estados Unidos el acceso al océano Pacífico e incrementar de forma tan espectacular su territorio, constituye uno de los acontecimientos históricos de mayores consecuencias en la Historia universal de los últimos dos siglos. Cuando se les pasó el susto de esa gigantesca lotería que les había tocado, los norteamericanos empezaron a apreciar su suerte y a considerarse un pueblo elegido, uno que había sido favorecido especialmente por Dios y que tenía una meta diferente a la de las demás naciones; esta cuestión está en las raíces de la doctrina del Destino Manifiesto.

La compra fue crucial para la presidencia de Thomas Jefferson, aunque tuvo que enfrentarse a cierta resistencia interna por las dudas existentes acerca de la constitucionalidad de la adquisicion del territorio, distintos problemas acerca de su encaje en la nación y otros de índole política interna. Pero la mayoría de la nación aplaudió la compra. 


LA FRONTERA es uno de los mejores grupos del pop rock español. No podían faltar en este blog. Ellos tiene parte de culpa de la creación del mismo, comparten su temática, su cosmografía y han alimentado con sus canciones las emociones de todos los aficionados al country western; una denominación ésta parcial respecto a su extensa trayectoria hasta hoy, pero que constituye su indeleble sello de identidad, una etiqueta vacía de contenido en el panorama español sin su presencia y donde son absolutamente únicos. Y  de esto pueden dar fe quienes tiene la suerte de asistir a sus conciertos.

Aquí les dejamos algunas impresiones sobre los tres discos fundamentales de LA FRONTERA, los que representan sus inicios y consolidación, donde se forja su estilo propio e inédito. Están cuajados de himnos, ambientes e imágenes cinematográficas, forman parte de la banda sonora de cualquier ochentero noctámbulo que se precie.

Fabulosas estampas en color sepia de espaguettis almerienses, desoladas estaciones de tren con letreros chirriantes, guitarras afiladas y alegres violines, efluvios de polka y chicas de saloon, (!no disparen al pianista!)... y también sonidos y letras oscuras, ambientes siniestros y heladores como el frío de la madrugada, aromas de violencia y whisky, mesas de juego donde hoy toca  perder... o esperar en "La Puerta de Atrás del Paraíso", todo eso y algo más les espera a quienes aún no descubrieron a LA FRONTERA. Para todos los demás todavía están a tiempo de revivirlas.



El primer disco de LA FRONTERA es conocido por todos como el disco "de la iguana"... Demuestran fuerza y talento a raudales. Es un poco alocado e irregular, pecado de juventud, pero nos ha legado joyas célebres como el tema que nombra el disco "La Frontera", o "Duelo al Sol", "Cuatro Rosas Estación", "Pobre Tahur"... Mención aparte merece la versión de "Viva Las Vegas", una obra maestra que sobredimensiona la esencia lúdico/festiva de la pieza original. Ahora si que podemos captar el espíritu de Las Vegas. !!VIVA LAS VEGAS!!.



Si el whisky no te arruina, las mujeres lo harán es para nuestro gusto el mejor trabajo de LA FRONTERA, y aquel por el que serán justamente recordados. "Cielo del Sur" y "Judas el Miserable" son los temas más festivos y populares. "Dos Balas Perdidas" nos lleva de polizones en un vagón de mercancías ajustando viejas cuentas. Los westerns de los 60 y 70 nutren buena parte del repertorio del disco. También hay estilo y suntuosidad nocturnas; "La Traición" se masca en "El Ultimo Refugio", "Al Final de la Noche". Como decimos, no tiene desperdicio, está repleto de talento y emoción, aunque ciertas letras a día de hoy no guarden la debida corrección política. Nada, no hemos dicho nada, "Si el Whisky no te Arruina las Mujeres lo Harán".



Tren de medianoche es el que está mejor hecho en cuanto a producción y sonido, un disco muy bien pulido, variado y completo con gran variedad de escenarios y propuestas en sus temas, en general más actuales y con menor vinculación hacia las novelas del Oeste de M.L. Estefanía. Destacar una pieza que desde aquella temática es todo un ejemplo de ritmo, maduración y clase: "El Fantasma del Ahorcado". Continúan los temas festivos ("Siete Calaveras", "Otro Trago Más", "Siempre Hay Algo que Celebrar"), las atmósferas intimistas y las baladas on road como la que titula el disco. Tren de Medianoche es menos hillbilly y más country setentero, es madurez creativa frente al exceso impulsivo de sus álbumes anteriores.

Por supuesto que los éxitos y aciertos de LA FRONTERA no acabaron aquí. Hay algunos de temas que grabaron a continuación que sonaron bastante en radios y televisiones y les hicieron muy populares. También grabaron un gran disco en directo del concierto que ofrecieron en Sevilla en 1992 y muchos, muchos discos más, pero bien es cierto que ninguno de ellos ha sido tan completo, divertido, alocado, rockero, oscuro y western como éstos que comentamos. Para los que fuimos contemporáneos a su salida nos marcan además con el acerado cuño de la nostalgia y el alegre recuerdo de aquellos días.

LA FRONTERA continúa afortunadamente en la carretera. Otro día revisaremos su trayectoria desde entonces hasta hoy. Si no esperan por descubrirla nada mejor que visitar su página oficial. Ahí tienen el enlace. 


LAS RAZONES DEL "DUQUE"
                                                             
La obra de John Wayne da para mucho, así que hasta que llegue el momento de dedicarle una entrada a tan dilatada carrera, les ofrecemos algunas de las frases, opiniones y consejos que les revelarán con exactitud la fuerte personalidad y pensamientos del Duke. Ahora entenderán porque sus personajes resultaban tan convincentes...


"Cuando la gente dice que una película de John Wayne tiene malas críticas, siempre me pregunto si saben que eso es una frase redundante, pero diablos, no me importa. A la gente le gustan mis películas, y eso es lo que cuenta”.

“Nunca he tenido un maldito problema artístico en mi vida, nunca, y he trabajado con los mejores. John Ford no es exactamente un cualquiera, eh. Nunca me dijo ninguna mierda sobre arte. Él sólo hacía películas, y eso es lo que yo hago”.

"Yo no actúo… reacciono”. (La frase tiene más gracia en inglés: “I don’t act… I react”).

Nunca confío en un hombre que no bebe”.

“Bebo por camaradería, y cuando bebo por camaradería no me molesto en llevar la cuenta”.

"Yo interpreto a John Wayne en todas las películas sin tener en cuenta al personaje, y he estado haciéndolo bien, ¿no cree?”. 

"Me gustaría ser recordado así… los mejicanos tienen una frase, "Feo, fuerte y formal".

"Yo quiero interpretar a un hombre real en todas mis películas, y defino la masculinidad de forma muy simple: el hombre debe ser duro, justo, y valeroso, nunca pequeño, nunca buscando una pelea, pero nunca dando la espalda a una”.

"Un hombre tiene que hacer lo que un hombre tiene que hacer".

“Yo me ciño a los temas sencillos, el amor, el odio, sin matices. Me aparto de las escenas de sofá de psicoanalista. Los sofás sólo son buenos para una cosa”.

"Sé lo que piensan los críticos: que no puedo actuar. ¿Qué es, sin embargo un gran actor? Por supuesto, se puede decir que un gran actor es uno que puede interpretar muchos papeles diferentes, como Lawrence Olivier. Pero todos los papeles que yo he interpretado eran trajes a medida hechos para mí”.

(Al ser preguntado si nunca había sido aconsejado por el presidente Nixon al hacer sus películas) “No, todas ellas han sido un éxito”.

“Yo no quiero aparecer en una película que pueda avergonzar a un espectador. Un hombre puede llevar a su esposa, madre e hija a una de mis películas y nunca estar avergonzado por ello”.

“Leí en algún sitio que yo hacía películas serie B. Diablos, estaban mucho más abajo que eso en el alfabeto… pero no tan abajo como R y X. Yo creo que cualquier hombre que hace una película para adultos, debería llevar a su hija para verlo”.

“Esa pequeña pandilla del Este se ha llevado una gran satisfacción personal revisando mis ideas políticas en vez de mis películas. Pero un día, esos liberales doctrinarios se despertarán para encontrarse con que el péndulo ha oscilado al otro lado”.

"La vida es difícil, todavía más si eres estúpido".

(Sobre los Oscars) “Los premios no puedes comértelos, y lo que es más importante, no puedes bebértelos”.

“Si hubiera sabido que iba a pasar esto, me habría puesto un parche en el ojo hace 40 años”. (Al recoger el Oscar por "Valor de ley").

"Hay muchas historias sobre cómo llegué a ser llamado 'el Duque'. Una era que yo interpreté el papel de un duque en una obra escolar, que nunca hice. A veces, ¡incluso han dicho que yo era descendiente de la realeza! Era todo basura. ¡Diablos, la verdad es que llevo el nombre de un perro!”.

"El valor es estar muerto de miedo y ensillar a pesar de todo”.

La historia del nombre de California


UNA LEYENDA QUE NUNCA EXISTIÓ 
"Muerto está mi sobrino que conquistó tantas tierras,
 y ahora los sajones se rebelaron contra mí,
 y lo húngaros y los búlgaros y tantos otros,
 los romanos, los de Pulla y los de Palermo
 y los de África y los de Califerne"
     
(Fragmento del poema "La Canción de Roldán", s. XI.)

Su primera expresión escrita nos remite a la Califerne de "La Canción de Roldán", aunque su origen se pierda en el pasado por ignorarse la procedencia del vocablo hasta llegar al anónimo autor del poema.

"Sabed que a la diestra mano de las Indias existe una isla llamada California muy cerca de un costado del Paraíso Terrenal; y estaba poblada por mujeres negras, sin que existiera allí un hombre, pues vivían a la manera de las amazonas. Eran de bellos y robustos cuerpos, fogoso valor y gran fuerza. Su isla era la más fuerte de todo el mundo, con sus escarpados farallones y sus pétreas costas. Sus armas eran todas de oro y del mismo metal eran los arneses de las bestias salvajes que ellas acostumbraban domar para montarlas, porque en toda la isla no había otro metal que el oro... y algunas veces que tenían paces con sus contrarios... había ayuntamientos carnales, de donde se seguía quedar muchas dellas preñadas, si parían hembra, guardábanla, y si parían varón luego era muerto..."
(Novela de caballería "Las Sergas de Esplandián", de Garci Rodríguez de Montalvo, Sevilla 1510.)

A principios del siglo XVI las novelas caballerescas se habían hecho muy populares en España. Un escritor de la época llamado Garcí Ordóñez de Montalvo fue el autor de la famosa obra "Amadís de Gaula" (a la que Cervantes otorgó gran relevancia en su género a través de "Don Quijote") así como su continuación titulada "Las Sergas de Esplandián", donde se cita una isla imaginaria poblada de hermosas mujeres y tesoros valiosos. La novela fue editada en Sevilla y de alli partieron la totalidad de conquistadores y aventureros rumbo a las Américas, por lo que es factible imaginar que su lectura distrajo la tediosa travesía de la Mar Oceána.

Tras la conquista del Imperio Azteca en 1521, Hernán Cortés inició la expansión del territorio de la Nueva España a norte y sur de los dominios mexicas. En la cuarta Carta de Relación, fechada en México el 15 de octubre de 1524, dirigiéndose al monarca Carlos I de EspañaHernán Cortés escribe acerca de ciertas noticias relativas a una isla legendaria, novedades que le había traído el capitán Francisco Cortés de Buenaventura, su sobrino, quien había realizado la conquista de Colima:
"... Y así mismo me trajo relación de los señores de la provincia de Cihuatlán, que se afirman mucho de haber toda una isla poblada de mujeres, sin varón ninguno, y que en ciertos tiempos van de la tierra firme hombres que con ellas han acceso . . . . y si paren mujeres, las guardan; y si hombres, los echan de su compañía; y que esta isla está a diez jornadas de esta provincia; y que muchos dellos han ido allá y la han visto. Dícenme asimismo que es muy rica en perlas y oro; yo trabajaré en teniendo aparejo de saber la verdad y hacer de ello larga relación a vuestra majestad ".

Es posible que Cortés y su pariente hubiesen leído "Las Sergas de Esplandián" o "La Canción de Roldán" dada la completa coincidencia en la descripción de la isla, pero además pudieron haber escuchado de los indios de la costa narraciones sobre una isla en la que había perlas y oro en abundancia. Parece probable que los indios de Colima recibieron, en alguna época, la visita accidental de algunos californios, o inversamente, como informa Cortés al emperador Carlos, y así fuese cómo supieron de las perlas que usaban de adorno los aborígenes californios. Agregado a lo anterior, los expedicionarios encabezados por el extremeño quizá escucharon el mito religioso de los aztecas, en el que se habla de un lugar rumbo a poniente, donde el Sol se esconde, habitado por las almas de mujeres transformadas en diosas por haber muerto en su primer parto. Las almas de estas mujeres o cihualpipiltin se iban a morar en el Paraíso del Sol, cuya región occidental era llamada Cihuatlampa.

Para la mentalidad todavía medieval de Cortés y otros exploradores de aquel tiempo, no resultó difícil integrar una imagen en la que coincidían los elementos de la California descrita en las novelas mencionadas y los mitos indígenas: isla, ubicación al occidente, mujeres, pariciones y riquezas (representadas éstas por las perlas que llegaron a mencionar los indígenas de la costa occidental). Combinados casualmente con aquellas fantasías, la ambición y los deseos de impresionar favorablemente al emperador, forjaron en la mente de los aventureros hispanos que se adentraban desde el Mar del Sur, la imagen de una isla rica en perlas y oro a semejanza de aquella mítica ínsula de "Las Sergas".

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