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Admirar la magnitud de la naturaleza y la pequeñez del ser humano, rememorar la vivencia de los pioneros del Oeste o exponerte al propio destino. Cualquiera de estos supuestos podría servirte de excusa para tomar un coche en Las Vegas, Nevada, y dirigirte al norte por la Interestatal 93 hasta la ciudad de Ely, al encuentro con una ruta muy especial: la Carretera 50



El viejo sendero que en la década de 1880 sirviese como ruta al Oeste para los jinetes del Pony Express, devino en la Carretera de Lincoln a principios del siglo XX, la primera ruta transcontinental de Estados Unidos, y luego en su denominación actual. La vía podía haber tenido la historia utilitaria de cualquier otra, si no fuese porque en 1986 la revista Life reparó en ella como "la carretera más solitaria de América", señalando la ausencia de atracciones interesantes en su recorrido, y advirtiendo a los conductores que se abstuvieran de tomar la ruta "a menos que tengan habilidades de supervivencia". Desde entonces aquel apodo sombrío ha dotado de una aureola de leyenda a la Carretera 50, convirtiéndola en un reclamo para viajeros de todo el mundo.

Discurriendo en sentido Oeste-Oeste a través de la región Centro-Norte del estado de Nevada, la solitaria Highway 50 cruza 408 millas casi desiertos, ¡nada menos 658 kilómetros!, hilando algunos antiguos poblados mineros hoy convertidos en pequeñas ciudades aisladas en la inmensidad de la Gran Cuenca. Los más destacables son Carson City, Fallon, Middlegate, Austin, Eureka, Ely y Baker, en común con largos despoblados entre si y unas atracciones locales que tienen difícil competir con el entorno natural que rodea la carretera que los une.

Incorporarse a la Ruta 50 para cruzar uno de los estados más montañosos de los Estados Unidos es embarcarse en la travesía de amplios valles y paisajes, remontando colinas y serpenteando entre sierras, hasta dieciocho, muchas de ellas nevadas. Los viajeros podrán descender desde los altos de Austin Pass con la sensación de que el horizonte les envuelve; tal vez se detengan a un lado de la carretera y permanezcan un largo rato, absortos ante el silencio; admirando los grandes espacios abiertos, los cielos de esponjosos cúmulos sobre el territorio ondulado de Nevada, las viejas estaciones del correo postal abandonadas en mitad de la nada, en una visión cercana a la de los antiguos pioneros.

La vieja Carretera de Lincoln ofrece una gran visión del patrimonio natural del Oeste americano, añadida al hándicap hipotético de algún contratiempo en ruta. Éste es el peaje que exige, por el que siempre será buena idea planificar horarios, paradas y avituallarse con los suficientes suministros. ¡Una verdadera experiencia de Nevada! 


Si tienes oportunidad de recorrer la Carretera 50 debes saber que el Estado de Nevada ha editado una Guía Oficial de Supervivencia que los viajeros pueden sellar en cada una de las paradas para obtener al final de ruta un certificado del Gobernador, indicando que se ha sobrevivido y atravesado al camino más desolado de Estados Unidos. Puedes solicitar aquí la Guía de la Carretera 50, o consultar otras opciones de recorrido en la página de turismo del Estado de Nevada.





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Publicado por Manuel Piñero

Profesional del comercio, apasionado del marketing y la edición gráfica. Este blog es producto de la fascinación personal por la historia y la cultura de Norteamérica.

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