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Lo más reciente sobre Cine


Bien lo puso en boca de Del Gue, Sydney Pollack, en su despedida del inefable Jeremías Johnson. También lo supo Grizzly Adams, otra alma caritativa buscando empezar una nueva vida sin vecinos, y muchos otros, en lo que no es sino un secreto a voces repetido sin cesar en la historia de los hombres: la llamada de la montaña.

Las montañas, amigo, son ese mundo aparte que clama por su conquista para redención de los hombres. La prístina pureza de sus aires y aguas, y su rotunda presencia alzándose sobre neveros y bosques, invocan a quien está tan loco para leer en los pétreos labios de sus costuras, el presupuesto de un nuevo comienzo y última frontera por conquistar. Un viaje con la promesa de olvidar los fuegos del mundo civilizado y un desafío al arrojo de aventureros, antisociales o fugitivos, optando por la introspección, el desamparo y las alimañas, en lugar de la jauría humana y cotidiana de valles y ciudades. Aún hoy, en las vertiginosas horas del presente, el mensaje permanece audible para quienes no terminaron por desconectar los sentidos a la magnificencia de la naturaleza. 


" -¿No es maravilloso?. Yo les dije a mis padres que me venía a las montañas para vivir de la caza. ¡Casi les maté del disgusto!. Dijeron: 'Hijo, sigue viviendo aquí, aquí es donde viven las personas. La montaña es para las fieras y para los salvajes'. Yo les dije: 'Madre, las Montañas Rocosas son la médula de mundo' ...¡y vive Dios que tenía razón!."

He aquí el mundo encantador del Principio, el maravilloso país de las Montañas Rocosas anclado en el espinazo de las Américas, un reino natural y salvaje en el cénit de la Gran Divisoria, rompiendo aguas a dos oceános desde el corazón de Norteamérica. Sin embargo, pese a su majestuosidad y belleza, las Rocky Mountains no serían más que otro accidente geográfico sobre la piel de cascabel del Oeste sino fuese por tipos como Del Gue, Jeremías o Grizzly, por citar algunos, buscando su sitio ante la mirada amenazante de los indígenas, encarando las adversidades de la naturaleza, la soledad y las fieras, sin más consuelo que saber que no hay para ellos un lugar en el valle al que regresar.  

" -...Aquí no hay leyes para los salvajes, ni manicomios para los locos, ni más iglesia que la naturaleza, ni más voz que la de los pájaros. 
Mi camino únicamente podrá detenerlo una bala o una flecha. Solo entonces dejaré mis huesos en esta tierra que me conquistó para siempre."

Montañas y montañeses, tramperos, pioneros, buscadores de oro, traficantes..., esa es la diferencia con otras cordilleras de más renombre, querido Del, no sus cumbres. Los Alpes y los Andes nos importan un carajo. Son el paisaje natural y humano del que tú formas parte, quienes han hecho posible que las Montañas Rocosas nos hayan conquistado como a ti, para siempre. Ese es tu legado, demonio, y el de tantos quienes buscaron en ellas nuevos y escarpados horizontes de superación y belleza.


¡Cabalga con buen viento y cuida tu cabellera Del Gue, intrépido trampero!. Sobre las crestas de Colorado brilla el sol un día más para que álamos y arces vistan las faldas de las Rocosas con renovados colores. Ya es primavera en Idaho Springs.



Como William Munny, todos tenemos un pasado y más de treinta años a nuestras espaldas. Estos días, una pendejada me ha devuelto por un momento a las extensas veladas alrededor de los bares, hace largo tiempo. Más de uno nos tocó cerrar alguna vez en distendida procesión de compinches y damiselas. Ahora, aunque de todos guardo generoso recuerdo y nula nostalgia, hay alguno al que no tengo apuro en regresar al hilo de la cuestión.




Por si aún no lo han adivinado, les hablo del encantador Titty Twister, la hipnotizante Teta Enrroscada donde a poco que se descuide perderá la cabeza y el alma. Un honky-tonk perdido en el norte de México y abierto hasta el amanecer al que acudir a beber, jugar, pelear y morir, en el que cada noche se programan sesiones de muerte y el rock and roll se sirve al límite, carajo

Allí, al margen de todo y para lo más escogido de la Frontera, se representan shows que cortan la respiración. Números como el que sigue, a cargo de esta belleza azteca con el abracadabrante sobrenombre de Satánico Pandemonium.




Pero la Teta Enrroscada es algo más que sugerentes coreografías y hembras de infarto: una posada de demonios sin cuento y desperados en ruta directa al abismo. Quizás no cuente con el más correcto de los servicios, puede que su aguardiente sepa a sapos y culebras, tal vez la clientela carezca de urbanidad ni aprecio por la propiedad privada...

¡Que demonios!. El Titty Twister siempre será uno de mis garitos favoritos y bien merece una mención en esta bitácora fronteriza. 

¿A tiempo para una rabiosa cucaracha alcohólica? Adelante, la diversión se masca a dentelladas.






La aportación del Western a la cultura popular y a las artes cinematográficas es ampliamente reconocida. Para hacerse una idea del género basta echar una ojeada a la infinidad de listados que enumeran los mejores trabajos de actores y directoresSin embargo, para esta ocasión te propongo un recorrido por diez elementos que definen su casuística y son recursos habituales de su argumentario. Un viaje al corazón del Western, ilustrado con las películas que mejor representan sus temáticas. !Agárrate a la silla y acompáñanos al Oeste!, ...GO WEST!

1. HORIZONTES LEJANOS    
El Western no habría existido sin un paisaje particular. Hablamos del Mississippi, de las Grandes Llanuras, de las Montañas Rocosas, de los desiertos del Suroeste, los bosques norteños o las frecuentes referencias a México. Los grandes espacios abiertos del Western son una de las principales bazas de su espectacularidad. 

Se trata de un territorio inabarcable y salvaje, tantas veces caprichoso y fantástico. Un lugar aparte que aisla a los personajes en sus peripecias o sobre el que se cierne la zarpa de la civilización. La grandiosidad de montañas, ríos, llanuras y desiertos, contrastada sobre la pequeñez de jinetes solitarios, caravanas de colonos, partidas de guerra o humeantes convoys del ferrocarril, ensalza aún más el reto de su conquista. Es la geografía del Western. Cualquier cinta del género de Anthony Mann serviría para ilustrar esta temática. Te sugerimos “Tierras lejanas” o “La puerta del diablo” y “Centauros del desierto” de John Ford.

2. COLONOS Y CARRETAS  
Las películas del Oeste se circunscriben temporalmente al período histórico comprendido entre el final de la Guerra Civil Americana y los inicios del siglo XX. Un tiempo de grandes movimientos migratorios hacia el Oeste, desplazando o entrando en conflicto con las comunidades nativas que habitaban el territorio.

Ante las inmensidades de Norteamérica, los colonos deben valerse por si mismos, establecer nuevos códigos de convivencia y abrirse camino hasta la supervivencia. Esta nueva tierra prometida, siempre presente en el devocionario de los inmigrantes europeos, su obtención, conquista o salvaguarda (como el rancho que todo colono ansiaba establecer), ha edificado innumerables Westerns. Prueba de ello son cintas como “Más allá de Misuri” o “Caravana de mujeres” ambas de William A. Wellman.

3. INDÍGENAS HOSTILES      
Los indios de Norteamérica son otro sugerente polo de atracción y espectáculo que sumar al discurso épico del Western, solamente con la estampa de sus jefes y guerreros. Su fiereza como combatientes, la pericia con los animales, sus extraños rituales o el particular sistema de valores, se suman para ser determinantes en la cosmografía del género. 


A ojos del westerner es la cultura de los otros, los incivilizados, los salvajes. El mundo indígena tuvo siempre la condición de enemigo formal en el cine del Oeste, como opositor natural al avance de la civilización. Además, los indios representaron el primitivismo improductivo frente al esfuerzo sublimado de pioneros y colonos por rendir las riquezas de la tierra virgen. Su papel cambiaría a partir de los años 60, cuando el Western adoptó una visión histórica más realista y explícita del genocidio cometido sobre las naciones nativas.

Pocas experiencias más evocadoras para cinéfilos de salón que ver una buena peli de indios. Una excelente muestra es “El gran combate” de John Ford.

4. LA CABALLERÍA AMERICANA      
Para conjurar la amenaza de las tribus indígenas y apaciguar los territorios conquistados, los Estados Unidos emplearon la Caballería del Ejército y el Western pudo narrar así con tintes épicos su visión amañada de la Historia


Pelotones de jinetes enfilaron en las pantallas los amplios horizontes del Oeste, entre esponjosos cúmulos y laberínticos roquedos, prestos al auxilio de caravanas y viajeros que respiran por fin airosos al escuchar el mítico toque de “Una trompeta lejana” (como titulaba su obra Raoul Walsh). 

La vida militar transcurre en un singular destacamento de troncos empalizados, el Fuerte, donde la rutina es alterada por las salidas y llegadas de patrullas, despachos oficiales y animados bailes de gala en los que se brinda con ponche. Un sugestivo panorama cuyo mejor ejemplo son las cintas que conforman la trilogía de John Ford homenajeando a la Caballería AmericanaRío GrandeFort Apache y La legión invencible.

5. MUCHO GANADO       
Junto a la mitificación del paisaje y los peligros de su colonización, otra fuente de espectáculo en el cine del Oeste es la interacción con los animales. El caballo es el animal totémico para sus habitantes, sin olvidar a coyotes, pumas o las traicioneras serpientes de cascabel

En el Far West la tierra tiembla a la estampida de manadas de bisontessustento de las comunidades indias y pieza de caza fácil para pioneros y cazadores. Su reflejo civilizado será la ganadería extensiva vacuna para seguir vinculando a hombres y bestias. La gestión del ganado, las aventuras de su trasiego o la simple evocación del oficio de rancheros y cowboys nos han ofrecido joyas como Río Rojo de Howard Hawks, la mejor en su apartado. A destacar también La pradera sin ley de King Vidor.






La Frontera es también un lugar caótico e infecto, como bien se esfuerza en demostrar la realidad cotidiana. En los confines del cine negro clásico, la mente privilegiada de Orson Welles llevó a la pantalla una historia de ambiguedad y corrupción que trasladó las sombras del crimen al sórdido avispero de la Frontera

Welles consiguió reescribir y dirigir 'Sed de Mal' en 1958, por mediación de Charlton Heston, cuando su papel inicial no estaba destinado más allá de interpretar al desconcertante comisario Quinlan, quizás el primero de tantos patibularios representantes de la Ley que luego poblarían las fronteras cinematográficas. 

Como alguien dice en la película, las naciones orillan hacia sus fronteras lo peor de sus sociedades, y tal sería el caso de este polizonte, que en ninguna otra cloaca pudo medrar del mismo modo. Fue debido a su caracterización y al pulso rompedor de Orson Welles, interpretándole y dirigiendo la película, que la Frontera tomó a partir de entonces su oscura dimensión: el lugar turbio en el que el bien y mal se entremezclan fatalmente, el tenebroso límite donde las apariencias engañan y toda clase de sabandijas encuentran acomodo. 



El inicio de la trama no puede ser más fascinante. Arrancando con el maravilloso plano secuencia más célebre de la historia del cine, Welles nos lleva en volandas a través de tejados, avenidas y calles, desde el lado mexicano al estadounidense, sin pestañear, entre un sinfín de paseantes, figurantes y carritos de venta ambulante. Palpitando a un ritmico tic-tac  y la pegadiza melodía de Henry Mancini, el último crimen en la Frontera aguarda tras el checkpoint.  



La primera vez que uno ve PARIS, TEXAS puede correr el riesgo de quedarse tan solo con los icónicos escenarios de una road movie, la atribulada mirada de un singular personaje llamado Travis o los sones punzantes e hipnóticos de la steel guitarNo es nada extraño. Son dos ferrosos imanes para la contemplación y el recreo de la memoria. 

Las planicies del sur de Texas nos transportan a otro mundo, un infierno particular, por momentos desolado y hostil, otras veces llenos de vida y esperanza. Del modo en que Travis termina por encontrar una causa para luchar, hastiado de tanto huir, nos proyecta sutilmente la fortuna del amor. Por su parte, la fantástica melodía de Ry Cooder se antoja un lánguido lamento de soledad y desafecto.



Afortunadamente, PARIS, TEXAS es mucho más que estos poderosos arcanos: un muestrario de emociones, una invitación a reconocernos en los demás, una esperanza en las relaciones humanas. Es nostalgia, sensibilidad, búsqueda de redención y fe en el reencuentro con los otros.

Travis podía seguir dando vueltas por el desierto o haber muerto deshidratado sin que nadie nos hubiésemos percatado de su delirio. Son los otros, los demás, quienes le hacen volver a la conciencia tras cuatro años de perdición, y nos otorgan asimismo la medida de nuestra existencia. Cuando uno anda perdido las segundas oportunidades existen siempre gracias a los demás, aunque solo sea su recuerdo el que nos haga atravesar desiertos inhóspitos. 


Ahora, Travis mira embobado sus viejas grabaciones, incapaz de reconocerse sino en el fracaso, mientras somos nosotros los que, estremecidos, vemos desfilar en ellas todo cuanto nos da fuerzas para seguir viviendo.  La tonada Canción Mixteca nos inundará de nostalgia y sentimentalidad.



Esta es la historia de un doloroso y lento reencuentro, tan amargo como necesario. 
La soledad y la culpa nos acompañarán desde el comienzo, pero el viaje merecerá la pena. 
Hoy volveremos a congregarnos frente a la pantalla para volver a ser quienes somos y no la sombra de quienes fuimos. Volveremos a buscar la sonrisa de quienes nos animan a vivir, los ojos que nos iluminan, la piel de nuestra carne por la que atravesaríamos mil desiertos. 
Es tiempo de partir al hermoso encuentro de los nuestros. Regresamos a PARIS, TEXAS.






Esta exquisita historieta ambientada en el Far West se llama 'Little Tombstone'

Se trata de un cortometraje de animación elaborado por la Ecole Supérieure des Métiers Artistiques (ESMA) en 2011, desde Toulouse (Francia), y lo constituyen cinco minutos de entrañable homenaje al Spaguetti Western.

El corto está dirigido conjuntamente por Adrien Quillet, Théo Di Malta, Frédéric Azais, Benjamin Leymonerie, cuenta con la música de Alexandre Scuri,  la sonorización de Jose Vicente y el montaje de Yoann Poncet.

La película se presentó en la Sección Oficial del II Almería Western Film Festival que se desarrolló en Almería (España) los días 11, 12 y 13 de Octubre de 2012, en competición junto a otros nueve largometrajes.




Mas información:  http://little-tombstone.com


'DOS DUROS SOBRE RUEDAS' 
en busca y captura

Al inicio de los 90 todavía quedaba algún resquicio a la fantasía, el mito y la horterada. Había ideales en que creer, fumar era un placer y ser bebedor daba prestigio. Las chicas adoraban a canallas sin blanca, los amigos eran para siempre y ser macarra una cuestión de principios.



Este es un homenaje crítico a la par que devoto, a los míticos roles del sueño americano, los del rockero motero y el cowboy solitario, glosados por una película de sesión de tarde y sumados a una banda sonora existencial para introducirnos en sus peripecias. Dos justicieros en la carretera, errantes por los horizontes de América. Estas claves nos ocupan, empecemos por el principio.  

UNA INTRODUCCION MAGISTRAL
Cualquiera con aficción por el cine sabe apreciar el detalle de unos buenos títulos de introducción como prólogo a la historia que se desarrollará seguidamente. Sin despreciar la dimensión artística de muchos créditos, resultan particularmente relevantes cuando forman parte del discurso de la película, retratan el paisaje, el contexto ambiental o los personajes de la historia. En algunas ocasiones son tan brillantes y efectivos que trascienden la cinta a la que sirven o directamente la superan, para conformarse en pequeñas grandes obras de la edición y la narrativa.

El caso que nos ocupa no puede ser más evidente. Apoyada por un temazo de la banda de rock Bon Jovi, quizás la mejor canción de toda su carrera, la intro de 'Harley Davidson & the Marlboro Man' ('Dos duros sobre ruedas', como fue titulada en España) consigue transportarnos al universo mágico de las roads-movies "a lomos de un caballo de acero", en un fulgurante viaje por la piel agreste del suroeste norteamericano, allí donde nos sentimos tan a gusto. Un efectista trailer que supera con creces las sonrojantes aventuras del par de trasnochados ochenteros a los que pretende enmarcar e incluso el videoclip original de la banda de New Jersey, ajeno a la profundidad de un tema musical que ellos mismos se han ocupado de catalogar como su 'himno nacional'.




UN HIMNO A LOS FORAJIDOS
'Wanted Dead Or Alive' es el nombre de la quinta canción del álbum de 1986 'Slippery When Wet', de la banda de rock estadounidense Bon Jovi. Compuesta por Richie Sambora es un tema clásico del grupo e imprescindible en sus conciertos. 
En la canción, Jon Bon Jovi usa una guitarra acústica, al igual que Richie Sambora, quien al comienzo de la canción utiliza una acústica de doble mástil, pero que desde el solo hasta el final toca una guitarra eléctrica. La introducción que hace con la acústica crea un ambiente expectante y polvoriento, una progresión magistral de sencillos acordes que nos llevan hasta el desarrollo del tema y su contundente solo central. En los conciertos, la estrofa siguiente al estribillo que va después del solo, la cantan Jon y Richie a dúo.

La canción trata de homenajear al outlaw americano, haciendo una curiosa similitud entre los estilos de vida de los forajidos del Salvaje Oeste y las estrellas errantes del rock de los 80. Se cuenta que Jon Bon Jovi tuvo la inspiración para la canción una mañana de insomnio en el autobús de la gira. Según dijo, veía similitud entre el estilo de vida de las bandas de rock y el de los forajidos del Oeste, a los que admiraba. Bon Jovi se veía a sí mismos como "una joven banda de ladrones, cabalgando de ciudad en ciudad, robando y huyendo, rodeado de chicas y alcohol, todo antes de que salga el sol".

La canción está incluida en los DVD 'Live From London' (1995) y 'The Crush Tour' (2000), y en el álbum en directo 'One Wild Night Live 1985-2001' (2001). Además está presente en el álbum 'Greatest Hits' (2010), siendo este el segundo álbum recopilatorio de Bon Jovi. La propia banda hizo una versión acústica del tema, para el álbum 'This Left Feels Right' (2003). La canción llegó al número 7 de la lista Billboard Hot 100.

'Wanted Dead Or Alive' ha sido usada con profusión en toda clase de medios, desde videojuegos, bandas sonoras de películas y series de televisión, casi siempre para enmarcar las andanzas de moteros, desperadosoutlaw's de todo género.




LOS REYES DEL VIDEOCLUB
En 1991 el australiano Simon Wincer lanzó a las pantallas 'Harley Davidson & the Marlboro Man' ('Dos duros sobre ruedas'), cosechando un absoluto fracaso de crítica y público. El tipo venía de labrarse una larga trayectoria en la televisión y, para su séptimo proyecto cinematográfico, se encontró con la suerte que contar con dos estrellas fugaces del cine y la tele de los 80, intentando mantenerse en la pomada. A saber, Mickey Rourke, quien después de su interpretación en 'El Corazón del Ángel' y el calentón de 'Nueve Semanas y Media', sentía que ya nada era igual para él aunque siguiese haciendo lo mismo, y el rubiales melenas Don Johnson, que venía del éxito televisivo 'Corrupción en Miami' pero que no consiguía brillar sin la sombra de sus antiguos compañeros en la ficción, el poli negrata Ricardo Tubbs y su hermético superior el teniente Castillo

La historia intentaba emular éxitos anteriores del estilo de 'Arma Letal' o de cualquier otra parejita de hecho tan en boga por aquel tiempo. Una especie de 'Dos Hombres y un Destino', donde Butch Cassidy era un motero rockero malavida con buen corazón y Sundance Kid un residuo del Rodeo viviendo en su particular paranoia country
Pero nadie estuvo a la altura. Rourke, bronceado y aceitoso como un torrezno, luciendo sus enseñas de tipo duro (apunte tierno de cicatriz, pendiente de bucanero y corte a lo pelo pincho), repitió una vez más sus consabidos tics sonriendo bobamente en cada plano, mientras Johnson patinó todo el metraje sin encontrar su sitio como vaquero lumpen, descabalgado de la moda italiana y los Ferrari Testarosa.

La trama tampoco ayudó. Hilvanada en un guión facilón y ridículo la película resultó un estrepitoso fiasco de crítica y público. Entre unos y otros habían compuesto una historia repleta de tópicos, machista, excesiva, absurda, sensibilera, incorrecta, mitómana..., que sin embargo, a golpe de olvido y videoclub, consiguió abrirse paso hasta la catalogación como producto de serie alfabética y estandarte del frikismo tardo-ochentero.  Y así es como hoy la vemos, !un divertimento genial para los tiempos que corren! Mamporros y clásicos golpes de efecto, entrañables clichés de simpatía, aventura y camaradería, malos malísimos y amantes explosivas, explosiones de queroseno y tiroteos con armas automáticas ...la excusa perfecta para perder una tarde recordando los jirones que nos hemos dejado en pos de la exquisitez moral.

No obstante, como el tiempo apremia, a día de hoy no hace falta asumir semejantes sacrificios. Con ese objeto presentamos un acertado clip que resume con elocuencia 98 minutos de peli de culto. Magnificamente editado por Mknyeverr (Canal de Youtube), con el soporte del tema 'Real Gone', otra interesante perspectiva rockera por parte de la estrella del country Billy Ray Cyrus, este vídeo les dará la medida de las peripecias de Harley Davidson y el Hombre Marlboro, incluyendo la postinera e hiperreproducida escena final del film, protagonizada por Harley. Ya lo avisamos, desde entonces se le busca, vivo o muerto, ...!ATRAPÉNLOS!






El western es sin duda una de las grandes creaciones culturales de Norteamérica. En realidad, la vida de los cowboys clásicos fue breve, entre final de la Guerra de Secesión americana en 1865 y los años 1880- 90, debido a que eran necesarias cada vez más reses para alimentar a un territorio en progresivo crecimiento. A este condicionante se le fueron uniendo las malas condiciones atmosféricas, la caída del mercado de la carne y las contínuas luchas entre agricultores y ganaderos.

Todo eso hizo que los vaqueros fueran abandonando los ranchos del Oeste y buscasen otro modo de ganarse la vida. Muchos dirigieron sus miradas y destinos hacia Hollywood, hasta tal punto que se dice que en los años 20 llegaron a la Meca del Cine hasta unos 500 cowboys al año. Por tal motivo, muchas de las películas del Oeste de entonces se plantearon como reconstrucciones de la vida real y, desde famosos forajidos como Al Jennings o Enumett Dalton hasta sheriffs como Bill Tilghman llegaron a ser los protagonistas de estos films. Tilghman en particular, que fue el último de los grandes sheriffs del Oeste y protagonizó un buen puñado de películas, llegó a interrumpir uno de aquellos rodajes para apresar a unos asaltadores de bancos, mezclando realidad y ficción hasta límites insospechados.




La mayor parte de la inspiración para las películas del Oeste procedía de las novelas baratas, ayudadas por espectáculos de circo donde se representaban persecuciones de dligencias, ataques a trenes, etc..., y también algunas obras teatrales. El personaje que reunió todas estas fuentes fue el coronel William F. Cody, el insigne 'Búffalo Bill', plasmándolas en su ya famoso circo; además llegó a producir e interpretar una película sobre sus aventuras en 1913.

La Historia de los primeros tiempos del "rey de los géneros" cinematográficos es la de quienes le dieron vida y labraron el camino hacia los clásicos reconocidos de su Edad de Oro, en las décadas de los años 50 y 60 del pasado siglo. He aquí una breve reseña de las principales estrellas pioneras. Son siete y son magníficos:

'BRONCO BILLY'
El primer cowboy estrella fue Gilbert M. Anderson, más conocido como 'Brocho Billy'

En el temprano film de Edwin S. Porter y B. Martinetti "Asalto y Robo al Tren" (1903), Anderson llegó a interpretar tres papeles: la víctima del atraco, un miembro de la patrulla del sheriff y el forajido al que perseguía. Tras ver la cinta por vez primera en un teatro de vodevil y sentirse abrumado por la reacción del público, Anderson decidió dedicarse a la industria cinematográfica, y empezó a escribir, dirigir y actuar en sus propios westerns.

Gilbert M. Anderson actuó en más de 300 cortos para la compañía Essanay Studios de la que era cofundador. Aunque hizo una gran variedad de papeles, consiguió una enorme popularidad en una serie de 148 cortos western mudos, convirtiéndose en la primera estrella cowboy del cine, 'Broncho Billy'


Escribiendo, actuando y dirigiendo la mayor parte de dichas películas, Anderson también encontró tiempo para dirigir una serie de westerns cómicos protagonizados por Augustus CarneyEn sus mejores momentos llegó a cobrar 125.000$ como director, productor y estrella.
WILLIAM S. HART
El sucesor de 'Bill' fue William S. Hart, procedente de Broadway, considerado uno de lo más grandes intérpretes del momento. De ahí que se dijese que la 'S' de su nombre era la inicial de Shakespeare.

Fascinado por el Viejo Oeste, adquirió el revólver de Billy 'the Kid' y fue amigo del legendario Wyatt Earp y de Bat Masterson. Debutó en el cine en 1914 y, tras actuar en papeles secundarios en dos cortos, consiguió el estrellato con el primer papel en "The Bargain". 


Hart estaba particularmente interesado en hacer westerns realistas. Sus filmes destacaban por sus atuendos y utillería auténticos, así como por su extraordinaria capacidad interpretativa, entrenada en los escenarios teatrales de los Estados Unidos e Inglaterra.  

 En 1916 Hart ya producía, dirigía y protagonizaba sus propios largometrajes del Oeste. En 1917 se pasó a la Paramount donde rodaría su gran éxito "Wild Bill Hickock" en 1923.

Sin embargo, en los primeros años veinte el tipo de western que interpretaba Hart empezó gradualmente a quedar pasado de moda. El público fue atraído por un nuevo tipo de películas cuyo mejor ejemplo eran los filmes de Tom Mix, en los que se llevaban unos atuendos más vistosos y la acción era más trepidante. Paramount despidió a Hart, quien hizo un último intento para rodar uno de sus western y produjo personalmente "Tumbleweeds" (1925), un título que funcionó bien en taquilla, con una secuencia épica de colonos a la busca de tierras. 
Tras él, Hart se retiró del cine a su rancho en California. 

TOM MIX
Tom Mix se ocupó de encarnar al héroe justiciero por antonomasia. Fue el primero en manejar la publicidad para dar mayor resonancia a sus películas, desde aparatosos trajes hasta sorprendentes publicaciones de su biografía.

Hijo de un oficial de caballería, se dijo de él que había participado en la guerra hispano- norteamericana en Filipinas, en la rebelión de los Boxers en China; también corría el rumor de que había sido sheriff en Oklahoma y ranger en Texas. En realidad su padre fue leñador y, aunque sirvió en la artillería de los EE.UU., fue considerado prófugo en 1902.

Empezó su carrera en el cine como actor secundario en 1910 mostrando sus habilidades como vaquero. Para 1917, tras un repertorio de más de 100 películas de corte documental, la Fox se encargó de lanzarle al estrellato, interviniendo en otros 160 westerns menores a lo largo de la década de 1920, con guiones orientados a la acción, donde héroes y villanos estaban muy definidos y el protagonista sin tacha siempre ganaba. Millones de niños crecieron viendo sus películas los sábados por la tarde. Además, Mix no se dejaba doblar en las escenas arriesgadas, por lo que resultaba lesionado con alguna frecuencia.


El salario de Mix en Fox alcanzó los 17.500 dólares semanales. Entre sus películas destacan: "Western Blood" (Lynn F. Reynolds, 1917), "The Wilderness Trail" (1919), "Catch My Smoke" (W. Beaudine 1922), "La Jornada de la Muerte" (Northof Hudson Bay, J. Ford, 1923); "The Miracle Rider" (Armand Schaeffer y B. Reaves Eason, 1935). Su gran éxito fue "Just Tony" (1922) acompañado de su famoso caballo homónimo.
 
Durante 1929 trabajó para Film Booking Office, una pequeña productora dirigida por Joseph P. Kennedy. Mix tenía 49 años y se preparaba para retirarse del cine. Ese mismo año asistió al funeral de Wyatt Earp colaborando como porteador del féretro. El Oeste, y el cine mudo con sus últimos vestigios, pasaban a mejor vida. Con la llegada del sonido el inefable Tom Mix tuvo que volver a los ruedos.

BUCK JONES
Buck Jones, siguiendo la estela común de aquellos tipos, pasó de cowboy en un rancho de Oklahoma a espectáculos ecuestres y finalmente al cine.

Tuvo su primer papel protagonista, en "The Last Straw", film estrenado en 1920. En 1925 Jones rodó tres títulos con una muy joven Carole Lombard. En aquella década de 1920 Jones era, junto a Hoot Gibson, Tom Mix, y Ken Maynard, uno de los primeros actores cowboys del momento. Hasta se permitió fundar en 1928 su propia compañía, The Big Hop, que no tuvo éxito.

Ya en los años 30 fue contratado por Columbia Pictures, y su carrera fue en ascenso. En total intervino en más de 160 filmes, con una carrera que se prolongó desde 1918 hasta la década del 40. 


KEN MAYNARD
Ken Maynard actuó por primera vez en el cine mudo en 1923, trabajando también como especialista. Maynard fue uno de los primeros cowboys cantantes, actuando para Columbia Records y grabando dos canciones, "The Lone Star Trail" y "The Cowboy's Lament".

Maynard después pasó a Universal Studios, donde rodó sus primeras películas con banda sonora musical. En el film "Sons of the Saddle" (1930) cantó dos temas. Con su sombrero blanco, una camisa elegante y un par de revólveres al cinto, desde la década de 1920 hasta mediada la de 1940 Maynard actuó en más de 90 filmes. 

Sin embargo, su alcoholismo impactó negativamente en su vida y su carrera finalizó en 1944. Se dedicó a actuar en ferias y en rodeos, y fue propietario de un pequeño circo en el que actuaban jinetes de rodeo, pero finalmente quedó en manos de sus acreedores. El actor perdió toda su fortuna y acabó arruinado y viviendo en una caravana.


TIM McCOY
Tim McCoy fue soldado condecorado en el ejército de los Estados Unidos durante la Primera y Segunda Guerra Mundial. A los 28 años tenía fama de ser el más joven general de brigada en la historia del ejército de los EE.UU.

En 1922 fue consultado por 'The Famous Players' de Jesse Lasky, para proporcionar extras nativos de América para el espectáculo oeste, "The Covered Wagon" (1923). Llevó a cientos de "sus" indios a Utah y sirvió como asesor técnico en la película. Después de concluída la filmación se le pidió a McCoy que llevase a un grupo reducido de aquellos indios a Hollywood, para una presentación antes de cada pase de la película. Está etapa le hizo muy popular, girando el espectáculo unos ocho meses en Hollywood y varios meses más en Londres y París. McCoy regresó a su rancho de Wyoming, pero Irving Thalberg de MGM pronto le ofreció firmar un contrato para protagonizar una serie de aventuras que terminaron por lanzar a McCoy al estrellato.

Su primer largometraje fue "War Paint" (1926), con épicas escenas de los indios atacando a caballo junto al río, organizadas por McCoy y el director Woody Van Dyke, en una secuencia que luego reutilizarían muchos westerns de bajo presupuesto hasta bien entrada la década de 1950. "War Paint" marcó la pauta para el futuro de los westerns de McCoy, en los que los indios siempre fueron retratados con simpatía y nunca como salvajes sedientos de sangre. Otra notable actuación de McCoy para la MGM fue "The Law of the Range" (1928), que protagonizó junto a Joan Crawford.


HOOT GIBSON
Tras participar en rodeos durante el verano, Hoot Gibson recaló continudamente por Hollywood para hacer trabajos de especialista.

Durante varios años Gibson hizo papeles secundarios principalmente en westerns. En 1921 la demanda de películas de vaqueros era tan grande que Gibson empezó a recibir ofertas para interpretar primeros papeles. Algunas de ellas llegaron del director John Ford, con el cual Gibson entabló una duradera relación laboral y de amistad.

Desde la década de 1920 hasta la de 1940, Hoot Gibson se convirtió en una gran estrella cinematográfica, únicamente superado por Tom Mix entre los actores más taquilleros del western. Además, tuvo éxito en la transición al cine sonoro y, como resultado de ello, fue un intérprete muy bien pagado. También tuvo sus propios cómics, y su popularidad se mantuvo hasta la llegada de cowboys cantantes como Gene Autry o Roy Rogers, que le relegaron a un segundo plano.


Las vacas gordas se esfumaron cuando a Gibson le llegó el momento del retiro. Había derrochado gran parte de sus ingresos llevando un alto tren de vida y realizando malas inversiones. A mediados de la década de 1950 Gibson se encontraba arruinado, con el agravante de hacer frente a las costosas facturas médicas derivadas de sus problemas de salud. Para sostenerse económicamente hubo de trabajar en un casino de Las Vegas y en un carnaval, aceptando casi cualquier trabajo que su menguada fama le pudiese reportar.  
Hoot Gibson falleció a causa de un cáncer en 1962.



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V.O. Kinomagacine Feb. 1994

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