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Lo mas reciente sobre México



Pocos procesos históricos son capaces de aglutinar una aureola tan mítica y favorable como el ansia de libertad que prendió mecha a la Revolución Mexicana

Un legítimo empeño de dignidad, trabajo y justicia social impulsado por varios movimientos socialistas, liberales, anarquistas, populistas y agrarios, que derivó desde la oposición contra el orden establecido hacia violentas luchas por el poder para acabar transformado en una larga guerra civil. Un extenuante proceso que vino a costar en torno a un millón de vidas humanas y no se cerró formalmente hasta la década de los 40. A cuenta de la persistencia de algunas de aquellas desigualdades hay quien afirma que todavía está en marcha... 

De lo que no hay duda es que constituyó la implosión del régimen dictatorial de Porfirio Díaz por una sucesión de breves presidencias, levantamientos, planes, liderazgos y sangrías que llevaron a México desde la tiranía del dictador omnímodo a la 'modernidad' del partido único, el PRI, que acapararía el poder hasta casi terminar el siglo XX. Además de alumbrar una cosmografía mesiánica en torno al caudillaje y los procesos revolucionarios que ha dejado honda huella y aún hoy impregnan el imaginario colectivo de Hispanoamérica.

30 Años de PORFIRIATO
La Revolución llegó a México para poner fin a un insoportable sistema de opresión y desigualdades sociales, tras un siglo de independencia en el que las oligarquías agrarias y el concurso de las potencias industriales extranjeras habían perseverado en la servidumbre del pueblo y la corrupción institucional. Desde 1876 el general oaxaqueño Porfirio Díaz, antiguo héroe de la Guerra de la Intervención Francesa, imponía una férrea dictadura. No obstante, durante los últimos 30 años México experimentó cierto crecimiento económico, fruto de la estabilidad política proporcionada por el dictador, el expolio de las materias primas y la explotación de los estratos más desfavorecidos de la sociedad, para beneficio de una minoría de aristócratas del régimen y familias de potentados rurales.

La ausencia de democracia y cauces representativos, la injusta distribución de la tierra y riquezas del país, la explotación sistemática de los trabajadores, la corrupción política y administrativa y hasta el estancamiento cultural de México, convergieron para que los círculos opositores al régimen porfirista depositasen sus esperanzas en la candidatura de Francisco I. Madero, un hacendado de Coahuila fundador del Club Democrático Benito Juárez y autor del libro 'La sucesión Presidencial en 1910'

Por su parte Díaz, embargado por salvar su larga trayectoria dictatorial trataba de asimilar el sentimiento popular en México, al comprometerse públicamente a permitir la creación de partidos políticos que presentasen candidatos a la elección de un nuevo presidente en los comicios previstos para junio de 1910, anunciando que no presentaría su reelección. Madero aprovechó esta postura de Porfirio Díaz y realizó diversas giras en el país con idea de formar un partido político que eligiera a sus candidatos en una asamblea nacional y compitiera en las elecciones. Tras la fundación de su propio partido se postuló como presidente y candidato del mismo, adoptando la postura Antirreeleccionista, en contraposición al partido Reeleccionista organizado por Díaz, quien ya se había desdicho de sus primeras intenciones para volver a optar a la Presidencia de la República.

A continuación, poco antes de las elecciones, Madero fue arrestado por sedición acusado de haber pronunciado un discurso injuriando al Presidente. Fue encarcelado en Monterrey y posteriormente trasladado a San Luis Potosí. Con Madero fuera del escenario Porfirio Díaz no tuvo inconveniente alguno para salir reelegido Presidente de México. Solo después sería puesto en libertad bajo fianza con la prohibición de abandonar el país. Pero a principios de octubre Francisco Madero logró escapar a San Antonio, Texas, donde reunió a partidarios y allegados, y lanzó el manifiesto conocido como Plan de San Luis Potosí, denunciando el fraude electoral, desconociendo los poderes constituídos y convocando al pueblo a la insurrección armada, además de exhortar a la sublevación al Ejército Federal para derrocar al sátrapa. La fecha señalada fue el 20 de noviembre de 1910


La hora de MADERO
El primer episodio armado de la insurrección tuvo lugar el 18 de noviembre cuando Aquiles Serdán, encargado por parte de Madero de organizar la Revolución en Puebla, fue detectado y rodeado en su casa por un ejército de 500 soldados, a cuyo asalto resistió hasta la muerte. A pesar de este revés la Revolución logró prender en Chihuahua, asumida por las clases populares y las zonas rurales, para extenderse luego a los estados vecinos de Sonora, Durango y Coahuila

Tras varias batallas entre las tropas del régimen y los sublevados, Porfirio Díaz fue derrotado y, alarmado por las proporciones tomadas por la revuelta, intentó negociar sin éxito. Cuando los revolucionarios tomaron Ciudad Juárez, en la frontera con Estados Unidos, el viejo dictador buscó salvar una salida honrosa presentando su renuncia, abandonando el país y exiliándose en Francia.

Después de seis meses de lucha la revolución maderista había triunfado. Madero, apoyándose en los Tratados de Ciudad Juárez, negoció el poder colocando en el gobierno interino a varios de sus hombres y convocó las siguientes elecciones para 1911. Como Madero no deseaba incurrir en ninguna ilegitimidad decidió que Francisco León de la Barra fuese nombrado Presidente Interino hasta su previsible triunfo, aunque este interinato sólo provocó discordias entre algunos revolucionarios. 

Comitiva triunfal de Madero

Al cabo de la insurrección contra la dictadura y la reelección de Díaz, la revuelta surgida como única opción del movimiento Antirreeleccionista, urbano y de clase media, había derivado en rebelión popular y rural, dando voz a nuevos líderes ajenos a la disputa política pero encandilados por una rápida victoria y seducidos por el poder y la diplomacia de las armas. Personalidades como Pascual Orozco (arriero comerciante) Francisco Villa (bandolero y buscavidas) o Emiliano Zapata (domador de potros y jornalero), entre otros, levantaron el entusiasmo de rancheros, vaqueros, mineros, artesanos, campesinos, obreros o indígenas, de un lado a otro del país, la mayoría con muy poco en común con la figura del acomodado Madero. 

Así, Francisco I. Madero resultó vencedor en las elecciones y tomó el poder, en medio de fuertes tensiones disgregadoras. Las discordancias revolucionarias comenzaron a enfatizarse a escasos veinte días de haber accedido a la Presidencia. Como para Madero la Revolución no podía apartarse del camino trazado por la Ley y sólo mediante ella deberían encauzarse los problemas de la nación, exigió que se depusieran las armas, lo que soliviantó al líder mestizo Zapata de una causa que sentía traicionada. Emiliano Zapata se negó a licenciar a sus tropas sin que Madero asumiese primero sus condiciones. Al frente de su Ejército Libertador del Sur lanzó el grito de “Tierra y Libertad” y el Plan de Ayala, argumentando que el primer punto a resolver era la reforma agraria y el reparto de tierras. El Presidente envió al Ejército Federal contra Zapata, advertido de no excederse en la represión.

 
En vísperas de la festividad del Día de Difuntos y Todos los Santos, denominado en Norteamérica como Día de los Muertos, no eludimos la ocasión de referirnos a una de las terroríficas historias que en torno a estas fechas vuelven a citarse por la Frontera para congoja y deleite de unos y otros. 
Se trata de la Leyenda del Charro Negro. 


UN CHARRO DEL OTRO MUNDO
Según llevan largo tiempo relatando los habitantes de algunos estados mexicanos, al concurso de las tinieblas del atardecer y la noche, un misterioso jinete se aparece a los desprevenidos viajeros de caminos rurales y poblaciones remotas. Se trata de un hombre alto y enjuto, de tez clara y apariencia cadavérica, con largos y huesudos dedos, blanquecinos en la oscuridad de las sombras. Jinete sobre un caballo negro de pelo brillante y lustroso, pero con ojos espeluznantes que parecen lanzar fuego, viste asimismo traje negro de charro y cubre su cabeza con las anchas alas de un negro sombrero charro de dos pedradas.

Tras su fantasmagórica aparición, con sus larguísimas uñas agarra una bolsa que cuelga del caballo y la ofrece a los aterrados hombres sin mediar palabra, abierta para mostrar su interior lleno de dinero y monedas de oro, y les hace señas para que alguno la tome... Y también dicen que hasta ahora nadie ha querido recibir aquella bolsa de riquezas por temor a una jugarreta del demonio... Nadie le oyó llegar ...nadie le oye marcharse, aunque todos le hayan visto desaparecer al galope sin que los cascos de su zaíno alazán tocaran el suelo...
 

La leyenda interpreta lo que aguarda al codicioso dispuesto a tomar el regalo del Charro Negro: pasar a tomar su lugar, la muerte y la condenación entre las almas del purgatorio, condenado a vagar hasta que otro pobre desgraciado acepte sus monedas. En otra variante nos encontramos al Charro Negro asumiendo el papel de cobrador de deudas, aparecido para cobrarse un hijo como pago de su ayuda infernal por sacar a sus deudores de la pobreza. Se cuenta que quienes acepten el trato estarán obligados a criar una enorme serpiente capaz de hablar en sueños y exigirles en el futuro en hijos el pago de su favor.

Aunque se cuenten con distintas variantes según el estado de México donde nos encontremos, bien sea en Puebla, Veracruz, Tlaxcala o Hidalgo, en esencia muestran historias muy similares. Las de un misterioso jinete que ofrece jugosas recompensas a cambio de almas, un advertencia del Mal contra las debilidades humanas. Todas tienen en común sus origen en entornos rurales de miseria y necesidad, donde sólo se confía en una intervención sobrenatural para abandonar la miseria. Campo abonado por consiguiente a la religiosidad y al ocultismo. Es ahí además donde la tradición católica del castigo y la culpa se plantean como cortafuegos a los pecados de la avaricia y la codicia, pantalla de temor a su vez contra quienes pretendan modificar el orden establecido.

'CHARROS NEGROS' TERRENALES  
'Charro Negro' también es el nombre de una bebida muy famosa en México, que se prepara a base de tequila y refresco de cola del siguiente modo: 1/4 de tequila, jugo de medio limón, una pizca de sal, cuatro cubitos de hielo y cola hasta rellenar el vaso. Los mejicanos, con el humor que les caracteriza, suelen decir "empinarse un charro", pues en algunas cantinas en México la bebida se presenta con un sombrerito charro y un zarape.

También alude a un personaje de películas e historietas similar al personaje del 'Zorro', muy popular sobre los años cuarenta del pasado siglo. El actor que asumió al personaje era Raúl de Anda Gutiérrez, en la serie de cuatro películas que se hicieron sobre las aventuras del 'Charro Negro'. Fueron 'La venganza del Charro Negro' (1941), 'La vuelta del Charro Negro' (1941), 'El Charro Negro' (1940) y 'El Charro Negro en el norte' (1949).

Respecto a la leyenda... ¿verdad, mentira, superchería?, ¿producto de la imaginación?... Como todas las leyendas, nadie lo puede asegurar ...aunque lo más probable es que si el Charro Negro se atreviese a incordiar por algunos estados mexicanos recibiría tal cantidad de plomo encima como para no volver a asomar la calavera jamás. 
Mientras tanto, ¡la Leyenda continúa!!!


Con la colaboración de:
http://sobreleyendas.com/2012/10/08/la-leyenda-del-charro-negro/

http://www.elaviso.com/cuentos-y-leyendas/1817-la-leyenda-del-charr.html



Uno de los emblemas con mayor fuerza visual y simbólica del mundo es el escudo nacional de México. A su profundo significado y rotunda definición formal (variable, como veremos, a través del tiempo) hay que añadir su poderosa carga narrativa. 
Se trata de una composición de gran fuerza y armoniosa estética, y cuya violencia implícita se ve magnificada por el movimiento de la escena. Una escena natural para captar un sentimiento, el orgullo de un pueblo. Un emblema con garra.

Inspirado en la leyenda azteca sobre la fundación de México-Tenochtitlan, ésta narra que los aztecas vivían tranquilos en Aztlán, actualmente Nayarit, cuando su Dios principal llamado Huitzilopochtli habló a los sacerdotes instando a los aztecas a abandonar Aztlán. Deberían partir a la búsqueda de una nueva tierra donde darían lugar a un nuevo pueblo que alcanzaría grandes riquezas y poder sobre otras comunidades; sabrían que habían llegado a aquella tierra prometida cuando encontrasen un águila posado en un nopal devorando una serpiente. Después de aproximadamente 302 años de búsqueda encontraron por fin la señal en el valle de México, sobre un islote del lago de Anáhuac, donde fundaron su grandiosa capital, Tenochtitlán
Año 1867
Este acontecimiento es considerado como la fundación de México y la representación de la profecía de Huitzilopochtli fue adoptada como símbolo nacional: el águila, de perfil izquierdo, erguida y posada sobre un nopal en medio de un islote, apoyada sobre su pata izquierda mientras con la pata derecha y con el pico desgarra una serpiente de cascabel.

El modelo vigente fue dibujado por el artista Francisco Epens Helguera y ratificado con su firma por los tres poderes de la Unión Mexicana, en la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz, quedando depositado en el Archivo General de la Nación, en el Museo Nacional de Historia y la Casa de Moneda.

ORIGEN Y MODIFICACIONES
El significado original de los símbolos era distinto al actual en numerosos aspectos:
El águila era una representación del dios sol Huitzilopochtli, una deidad tan importante para los aztecas como que éstos se llamaban a sí mismos "el pueblo del Sol"
La serpiente representaba la sabiduría y renovación de la vida, y su aparición guardaba connotaciones relacionadas con el dios Quetzalcóatl, la llamada "serpiente emplumada".  
El nopal, llamado 'tenochtli' en náhuatl, ha representado siempre la isla sobre la que se fundara Tenochtitlán. Sus frutos, las tunas rojas, simbolizaban para los aztecas el corazón de los hombres.
El islote sobre el que se sitúa el nopal es el glifo de Copil hijo, Malinalxóchitl, primer sacrificado a Huitzilopochtli, según la leyenda azteca, ahogado en el lago de Texcoco. 

La historia de su uso como emblema nos lleva a la representación más divulgada de las numerosas águilas aztecas, la que se ha denominado Piedra del Escudo Nacional, o 'Teocalli de la Guerra Sagrada', una talla en piedra ejecutada con gran cuidado y maestría. Es una representación de un templo azteca con alfardas, escalinatas y un disco solar con dos dioses al frente. En su parte posterior está esculpida el águila que marca la leyenda de Tenochtitlán. Según los arqueólogos data de cerca de 1507 o 1508 y aparece en el Códice Mendoza.

Sin embargo, una revisión exhaustiva de los restos arqueológicos, pinturas, manuscritos y códices postcortesianos, muestra que no había una serpiente en la leyenda original. En algunas ilustraciones aztecas, como el Códice Mendocino, sólo se muestra un águila, mientras que en el Códice Ramírez, se cita que Huitzilopochtli ordenó a los aztecas encontrar un ave preciosa parada sobre un nopal. En el texto 'Chimalpahin cuauhtehuanitzin', el águila está devorando algo, pero no se menciona qué es. Incluso otras versiones muestran al águila agarrando el símbolo azteca de la guerra, el glifo 'atlachinolli', el "agua que arde".

Año 1887
En realidad, la escena del águila devorando a la serpiente habría sido considerada como impropia por aquellos mismos aztecas a quienes se pretende aludir. 
La historia del águila y la serpiente se derivó de una traducción incorrecta de la crónica 'Mexicayotl' de Hernando de Alvarado Tezozómoc. Se tradujo la frase náhuatl 'ihuan cohuatl izomocayan', "la serpiente silba", como "la serpiente es destruida". Basándose en este texto el padre Diego Durán reinterpretó la leyenda, de manera que el águila representara el Bien mientras que la serpiente representaba el Mal y al pecado. A pesar de su imprecisión y tergiversación de la mitología precolombina, este significado fue adoptado al corresponderse con la tradición judeocristiana europea, siendo utilizado por los misioneros para la catequesis y conversión de los pueblos indígenas al cristianismo. 
El padre Durán la expondría generalmente por primera vez en 1582 para ilustrar su Atlas de la historia de los indios de la Nueva España e islas de Tierra Firme, y pronto fue adoptada por otros. No sería hasta la guerra de independencia que se usaría como escudo de armas.

Otra curiosidad desmitificadora hace referencia al ave del escudo, el águila real. Sin embargo, en un estudio de 1960 el ornitólogo mexicano Martín del Campo identificó al ave del códice como un 'caracara' o "quebrantahuesos", una especie de rapaz muy común en México (aunque el nombre "águila" es incorrecto, puesto que el 'caracara' es un tipo de halcón). De cualquier manera, el águila real se consideró como el águila mexicana para fines de representación oficiales, y por la misma razón se la considera como el ave oficial de México

Año 1916
Respecto a la serpiente, cuando el padre Durán la introdujo en su narración originalmente se trataba de una serpiente acuática. No fue si no hasta 1917 cuando fue representada como una serpiente de cascabel, por ser más común que las variedades acuáticas en las ilustraciones prehispánicas. Independientemente de esto, el diseño y coloración de la serpiente en el escudo moderno no corresponden con los de ninguna especie, siendo inspirados por una representación de Quetzalcóatl, la mítica serpiente de cascabel con plumas de quetzal. 

ELEMENTOS Y SIGNIFICADOS 
A continuación enumeramos los elementos que conforman el emblema de México a día de hoy. Del mismo modo, desde su adopción hasta el presente, al escudo nacional se le han atribuido gran variedad de significados. Ahora precisamos sus interpretaciones más comunes. Todos éstos son:

El águila real en actitud de combate devorando una serpiente de cascabel, representa al pueblo mexicano, e intenta mostrar que México, con su pose combativa, está listo para encarar los retos que la vida y el mundo le presenten. 
La serpiente por su parte tiene un significado bastante obvio: representa al Mal y a los enemigos de la nación. Sin querer, el padre Durán se salió con la suya...
El nopal con cinco pencas sobre el que está posado el águila, que muestra además algunas inflorescencias. Cuenta con 32 espinas frontales que bien podrían representar los 31 estados de la Unión más el Distrito Federal, aunque este aspecto no ha sido reconocido oficialmente.

Año 1934
El islote tiene un listón con franjas de colores: el verde representa la esperanza y la victoria, el blanco simboliza la pureza de ideales y el rojo es deudo de la sangre que derramaron los héroes nacionales.
En la parte inferior hay una guirnalda, una corona abierta de ramas en forma de semicírculo, compuesta por ramas de roble al lado izquierdo, que simbolizan fuerza y determinación, mientras del lado derecho son ramas de laurel las que aluden a la gloria y la victoria de México.

Con la colaboración de:
http://es.wikipedia.org
http://www.sitesmexico.com/mexico/escudo-mexico.htm 

El genial cómico mexicano Mario Moreno 'Cantinflas' llevó a la gran pantalla una divertida parodia de la Frontera y sus vecinos del norte. Fue en 1968, en la película "Por Mis Pistolas", donde satirizaba los spaghetti western tan de moda a finales de la década de 1960. 

La película narra la historia de Fidencio Barrenillo (Cantinflas), un boticario de un pueblo en la frontera norte de México que descubre unos viejos títulos de propiedad de una mina en Arizona y decide ir a reclamarlos. En su viaje vivirá distintas aventuras y encuentros por el Oeste.

La película no tiene ningún interés más allá del entretenimiento retro, la sucesión de tópicos o el lucimiento personal del cómico. Lo más llamativo a nuestro punto de vista es la secuencia en la que Cantinflas se presenta ante el paso fronterizo para toparse con un agente gringo de aduanas que no se lo pondrá fácil...




La Charrería es un arte, una cultura, una tradición y un deporte que se practica tanto en México como en los Estados Unidos, y cuyo elemento central es LA CHARREADA o Jaripeo. Se trata de un evento festivo que incorpora la competencia y la exhibición ecuestre, una indumentaria especial, suertes a caballo, música y gastronomía típicas. Como deporte, se cumple con los reglamentos de la Federación Mexicana de Charrería, mediante los cuales los participantes masculinos o charros compiten en el floreo de reata (las habilidades artísticas con el lazo, soga, cuerda o reata) y en las suertes ecuestres. Por otro lado las escaramuzas charras son equipos conformados exclusivamente de mujeres, las mismas que ejecutan peligrosas exhibiciones cabalgando “a mujeriegas” o en albarda, una silla para montar a caballo con las dos piernas de un solo lado en lugar de sentarse a horcajadas sobre el lomo del animal.


La Charrería tiene su cuna en las prácticas ecuestres y el manejo de la ganadería extensiva empleadas por España en la colonización de América. Por todo el continente fue evolucionando y adaptándose a las distintas peculiaridades de regiones y climas. En Norteamérica, grandes haciendas, misiones y presidios fueron los escenarios donde la agricultura y la cría extensiva del ganado generaron el tipismo rural de donde surge el charro mexicano. A principios del Siglo XIX en México, la gente de las haciendas organizaba celebraciones en las que los charros demostraban sus habilidades y competían con otros charros. Un siglo más tarde, como resultado de la Revolución Mexicana, las vastas haciendas fueron divididas, lo que obligó a muchos a abandonar el campo y emigrar a las grandes ciudades. Con el deseo de perpetuar sus tradiciones los charros se reunieron entonces y formaron asociaciones para poder preservar y promover sus tradiciones. Este fue el inicio de la Charrería como deporte. La Federación Mexicana de Charros se fundó en el Ciudad de México en 1933 para gobernar a las diferentes asociaciones charras que estaban surgiendo. 

La Charreada, torneo distintivo de la Charrería, se efectúa en sus escenarios propios llamados lienzos charros. Un lienzo charro es un ruedo de 40 metros de diámetro con un callejón de lienzo de 12 metros de ancho por 60 metros de largo que conduce hasta él. Aquí es donde acude un extenso público para apreciar las llamadas suertes charras y también para dar apoyo a sus partidarios. Además, en las charreadas no puede faltar un Tamborazo o una Banda que al compás de su música llena de alegría al público y a los competidores de cada asociación charra. Estos equipos demuestran su maestría en la arena por medio de nueve pruebas o suertes, que son calificadas por los jueces en función de su estilo y ejecución.
 

El espectáculo se inicia con el Desfile de los equipos charros participantes, que recorren el lienzo al ritmo de la "Marcha de Zacatecas" y saludan al público, para luego retirarse y dar lugar a la primera de las suertes, la cala del caballo, en la que es evaluado el nivel de control que el jinete tiene sobre el caballo a través de distintos ejercicios.





La suerte que sigue se llama piales en el lienzo, y en ella el charro intenta lazar las patas traseras de una yegua a la carrera y detenerla por completo amarrando la soga en la cabeza de su silla de montar. Para conseguirlo dispone de tres oportunidades.








El tercer evento se conoce como colas, donde el charro tiene cabalgar hasta un novillo, tomarle el rabo y enrredarlo habilmente alrededor de su pierna para luego salir a todo trapo y lograr que la res caiga. Debe hacerlo en no más de 60 metros.

 

Entre las colas y el jineteo tiene lugar la escaramuza. Este evento es ejecutado por mujeres en equipos de ocho. La intervención de la escaramuza es una demostración de ejercicios ecuestres que requieren gran precisión, agilidad y audacia, pues además deber realizarlos montadas en albarda o a “mujeriegas”, con la pierna derecha cruzada, y en sincronía con el acompañamiento musical.


 
La cuarta prueba es el jineteo de toros, donde el charro debe montar al toro hasta que este deje de cocear y lo "dome". El toro encerrado en un cajón es "pretalado", esto es, se le coloca un cintillo alrededor del lomo para que el charro pueda sostenerse.


 




En la suerte conocida como la terna, un equipo de tres jinetes deben lazar una res, primero alrededor del cuello y luego de las patas traseras, para derribarla, una vez puesta la soga a la cabeza de la montura. Deberán lanzar sus lazos a caballo cada uno sucesivamente hasta en tres oportunidades y en un tiempo máximo de seis minutos. 

La sexta suerte es el jineteo de yeguas donde el charro monta un caballo bronco, sin domar, desde un cajón que se abre al ruedo, y finaliza cuando el jinete cae a la arena. El jinete puede hacerlo "a la greña", agarrándose unicamente a las crines del animal, o "al pretal", como en el jineteo de toros.





El octavo evento son las manganas que consisten en que el charro tiene que lazar las patas traseras y delanteras de una yegua corriendo alrededor del ruedo hasta hacerla caer. Esto se hace tanto a caballo como a pie. Se ofrecen tres oportunidades que deben ser rematadas de manera distinta para añadir puntuación al equipo perteneciente.


La novena y última suerte de la charreada es el paso de la muerte, considerada una de las más difíciles. El charro cabalga (jinetea) su caballo sin silla para saltar desde él hasta una yegua salvaje lanzada a la carrera y mantenerse en ésta sosteniéndose de sus crines hasta que deje de resistirse y se detenga. El charro solo podrá dar dos vueltas al ruedo en pos de la ejecución de la suerte y no podrá caerse en ella para obtener puntos a su favor.



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