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14 agosto 2013

Private Eye



La década de los cincuenta no fue solo una época de bonanza económica, fulgurante pop art y eclosión de movimientos juveniles. Al tiempo que la televisión conquistaba los hogares y el estilo americano triunfaba en el mundo, en EE.UU. arreciaba la lucha por los derechos civiles, se imponía la caza de brujas y las listas negras y la Mafia expandía el negocio del crimen a la Costa Oeste. Las libertades públicas no vivían su mejor momento en una América que bien poco tenía que ver con la del hula-hoop, las burbujas de cola o el santoral de mitos mediáticos que se nos ha insistido en presentar.

Con ese marco ambiguo, entre los brillos del show business y las alcantarillas del sistema, una serie de televisión pretendió engrandecer la pantalla con retazos de selecto cinismo, cine negro de autor y Rock & Roll remasterizado de finales de los ochenta. El invento se llamaba "Private Eye", siendo emitida en Estados Unidos entre 1987 y 1988. En España tuvo el genérico nombre de "Detective Privado" y fue puesta en antena por 1990.

Ambientada en la ciudad de Los Angeles de 1956, la serie estuvo inspirada en un incidente real acaecido en 1959, un turbio escándalo en el mundo del espectáculo en el se contaron algunos fiambres. Con una duración de 120 minutos su episodio piloto fue "Private Eye", al que siguieron otros 11 de 60 minutos. La trama se centraba en las peripecias y casos de un ex policía de nombre Jack Cleary (Michael Woods) reconvertido a detective privado tras el asesinato de su hermano, y su ayudante, un joven rocker llamado Johnny Betts (Josh Brolin). Salvando las evidentes distancias, eran algo así como "Roberto Alcázar y Pedrín" entre cadillacs y gramolas, con el suntuoso escenario de Los Ángeles en los años cincuenta.

EL CREADOR
Un presupuesto récord en su día para una serie de televisión (18 millones de dólares) y un autor de reconocida fama, Anthony Yerkovich -"Canción triste de Hill Street", "Corrupción en Miami"-, son los avales con que fue presentada "Detective Privado", una nueva vuelta de tuerca al elegante espectáculo del crimen más el añadido de una década prodigiosa.



Anthony Yerkovich ya había escrito algún guión de género policíaco, cuyo mayor éxito fue llamar la atención de Steven Boccho y Michael Kozoll, quienes por entonces estrenaban su "Canción Triste de Hill Street". Incorporado a la serie terminó por especializarse en los especímenes más raros del grupo del Capitán Furillo. Tras unas 2.000 páginas como guionista, hastiado del proyecto, Yerkovich resolvió abandonar en la tercera temporada. 

Su próxima criatura trasladaría la acción de sus textos de las brumas metropolitanas a los tórridas latitudes de Florida"Corrupción en Miami". Aunque los laureles que cosecharía irían para Michael Mann, el productor, el mérito fue de Yerkovich, quien no aguantó más de una temporada en la sombra. Su contribución a la generación del videoclip había quedado ya, no obstante, para siempre inscrita en los anales de la Historia de la Televisión

El fenomenal impacto de "Miami Vice" le abrió las puertas de la cadena NBC, que llegó a poner 18 millones de dólares encima de la mesa, a su entera disposición. Sólo el programa piloto costó 6,5 millones, la mayor parte empleados en la recreación de Los Ángeles de los cincuenta y en los efectos especiales para las escenas de violencia, que lograron conseguir un realismo inédito para la pequeña pantalla de por entonces. 



La pretensión de Anthony Yerkovich era dar forma no tanto a una serie televisiva como a un filme semanal de una hora. "Detective Privado" quería ir más allá del retrato de personajes y casos, llevando a la ciudad de Los Ángeles y al Rock and Roll al primer plano de la narración, de manera tan elocuente como la propia gestualidad del héroe Jack Cleary, un ex policía sombrío en un universo de luces de neón. 

Yerkovich intentó crear algo "sofisticado y atmosférico", de ambiciones expresionistas y manifiesta subjetividad, al estilo del cine negro. "Nada expresado literalmente, sino a través de la imagen", apostilló sobre su propósito. Las miradas de los maestros impresionistas del cine no son ajenas al relato, como tampoco "Miami Vice", obviamente. Es la era del videoclip, !qué demonios!. Imposible resistirse a patinar una y otra vez sobre las siluetas a contraluz, las barbas de tres días o el desfile de amanerados poses de magazine de moda. 

LOS PROTAGONISTAS
Dos personajes claros soportan el protagonismo en la serie: el ex policía Jack Cleary (Michael Woods), expulsado del cuerpo por falsos cargos, y un rockero de 19 añitos, Johnny Betts (Josh Brolín), al que encuentra paseando por Sunset Strip y al que apadrina moral y materialmente. Estos dos hombres, aún siendo muy diferentes, unirán sus esfuerzos para encontrar al asesino del hermano de Jack. Logrado su objetivo, la Policía le rehabilitará, pero entonces decidirá hacerse cargo de la empresa de detectives que regentaba su hermano e iniciar una nueva vida. Completando la pandilla estaban Charlie Fontana (Bill Sadler), ex compañero de Jack y su contacto en la Policía, más una secretaria llamada Dottie Dworski (Liza Jane Persky), con trazas de Betty Boop, masticadora empedernida de chicle y aspiraciones de estrella de cine.

Jack y Johnny formaban una extraña pareja, pero así lograban ofrecer dos visiones complementarias de un mismo hecho. El telón de fondo del Rock'n'Roll proporcionaba una dimensión mítica a las historias, aparte del celofán visual de Los Ángeles. Por su parte, los locales y shows aportaban actuaciones a una esmerada selección musical, creando atmósferas muy apropiadas para el desfile de personajes y tramas. Joe Jackson se encargó de la música, como ya lo hiciese magistralmente en "Corrupción en Miami". A lo largo de la serie suenan además innumerables clásicos del Rock and Roll, y también de Chris Isaak

La música del californiano tiene un papel destacado en la serie. El quinto episodio, titulado "Blue Hotel" (como su popular éxito), trata sobre un cantante de moda llamado Billy Ray. Las canciones que interpreta son las del propio Chris Isaak, lo que aporta un aire renovado a la música que podría escucharse en los cincuenta. También aparecen por la serie como extras los artistas Lee Rocker y Slim Jim (Stray Cats). 



LA SERIE
Por desgracia "Private Eye" no conoció el éxito. Aún gozando en un primer momento del favor de la prensa, los índices de audiencia de esta serie retro, expresionista y subjetiva, no acompañaron. La incomprensión de la audiencia forzó a la NBC a repensarse el proyecto. Se intentó vanamente que Yerkovich alegrara el lado "oscuro y siniestro" de la serie o que introdujera más humor y menos tragedia. Tampoco gustó que la acción y la atmósfera de la época disputaran el protagonismo a los personajes centrales. Pero la época estuvo ahí desde el principio, clamando por su lugar privilegiado ya desde los títulos de crédito. La época era la historia en sí, lo que la hacía diferente y sugestiva, por encima de malvados, sabuesos y pandilleros, aunque todo suma para que hoy como entonces reconozcamos su gusto y calidad.

Sin embargo la crítica fue inmisericorde, la serie cancelada y las veleidades artísticas de Yerkovich quedaron para fuera del prime time. Algún crítico señaló: "Private Eye debería haber funcionado pero duró cuatro meses. El público la odiaba. Sobre todo, el público odiaba a Michael Woods como Jack Cleary, tan rígido que podría haber sido un Chevy del '57 ''.



Para quienes la seguimos en su día, "Private Eye" ("Detective Privado"no dejará de ser un referente a la hora de fusionar buen cine negro y la época dorada del R&R en un sofisticado producto televisivo.


17 abril 2012

Recordando a EDDIE

Un 17 de Abril nos abandonaba una estrella del firmamento Rock & Roll, un genio de la música cuyo talento y legado artístico han sido asumidos por un sinfín de bandas e intérpretes en el vasto panorama de la cultura popular. Hoy homenajeamos a EDDIE COCHRAN

Edward Ray Cochrane nació en Oklahoma City un 3 de octubre de 1938. Su familia se trasladó a Albert Lea, Minnesota, siendo él adolescente, donde enseguida se sintió interesado por la música y se decantó por tocar la batería primero y el trombón después. Como sus maestros le desanimaron rapidamente se pasó a la guitarra, instrumento en el que su hermano le enseñó algunos acordes. 

En busca de mejorar sus humildes condiciones de vida, la familia Cochran emigró a California en 1951 y allí Eddie conoció a Connie "Guybo" Smith, un tipo simpatíco y con talento para la música que tocaba varios instrumentos. Junto a otro amigo formaron un trio de música country y hillbilly que ensayaba en el callejón trasero de una tienda musical y cuyo dueño, enamorado del estilo de Eddie, le regalaría su primera y famosa guitarra Gretsch

Los chicos empezaron a tocar en fiestas de instituto o inaguraciones de locales y tras graduarse en el instituto, Eddie, con solo 16 años, se unió a un músico local llamado Hank Cochran (sin parentesco familiar) y empezaron a cantar en ferias locales bajo el equívoco nombre de Los Hermanos Cochran. Hank cantaba y Eddie acompañaba a la guitarra y a los coros con un repertorio hillbilly estilo Hank Williams, el cual dominaba el panorama musical de entonces. Luego empezaron a componer, a actuar en los más importantes festivales del circuito country y llamaron la atención del pequeño sello discográfico Ekko, donde grabaron el single "Mr. Fiddle" (1955).

A finales de año conocieron al espabilado compositor, manager y cantante Jerry Capehart que consiguió que los tres grabaran un single para Cash Records, eso sí, bajo el nombre de Jerry Capehart canta ...acompañado por los Hermanos Cochran. Tras esto, y ya que Eddie se estaba decantando cada vez más por el naciente rockabilly, Hank pensó que debía continuar su carrera en solitario, a pesar de que a esas alturas ya habían conseguido una actuación en televisión y un buen contrato discográfico. Aquella decisión de Hank Cochran dio pie a su exitosa carrera como compositor de música country en Nashville.


Eddie se dedicó durante gran parte de 1956 a trabajar como músico de estudio, arreglista, compositor y productor de otros artistas: Bob Denton, Jimmy Merritt, Don Neal, Jack Lewis, Lynn Marshall, The Four Dots, etc. Ninguno triunfaría finalmente. No obstante, ningún músico de su época pasó tanto tiempo en un estudio como él.

Mientras, Capehart se dedicaba a intentar colocar sus maquetas por los grandes sellos discográficos en busca de otro ElvisCon todo, consiguió debutar como solista en 1956 con el single rockabilly "Skinny Jim" (ya con discos Liberty), un buen tema que fracasó comercialmente y en el que ya había llamado a tocar a su lado a su viejo amigo Guybo. Ese mismo año vino su gran salto adelante al aparecer en la película “La chica no puede remediarlo” cantando la humorística "Twenty-Flight Rock", una de sus obras maestras. 

En 1957 Cochran tuvo su primer éxito, "Sittin' in the Balcony", una de sus pocas canciones escritas por otro (concretamente John D. Loudermilk) y que se situó por delante en las listas de la original de Johnny Dee. Durante ese año consiguió también algunos éxitos locales con los temas "Jeannie, Jeannie, Jeannie" y "Cut across Shortly", pero más importante para él fueron las exitosas giras en las que conoció y trabó una amistad de por vida con la otra gran promesa del género por entonces, Gene Vincent.

Luego vendrían las inmortales "Summertime blues", “Weekend”, “Nervous breakdown”, "C'mon Everybody", "Somethin' Else", y su póstumo número uno en Gran Bretaña, "Three Steps to Heaven", que ayudarían a modelar el futuro no solo del rockabilly sino de todo el rock en general (incluyendo el punk) tanto lírica como musicalmente. Ello gracias al talento, imagen y mezcla de salvajismo y dulzura de Cochran, pero también gracias a la competencia de sus músicos de confianza, Los Kelley Four, y a la comprensión y apertura musical de su discográfica y séquito, entre los que estaban Capehart y su guapísima novia Sharon Sheeley.

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