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Lo más reciente sobre Cultura



Me levanté temprano, tomé un café cargado en la cafetería del hotel y me dirigí ansioso hacia la estación. Desfilé ante la taquilla junto a una legión de inmigrantes abigarrados de equipaje, saqué un billete y subí a un autobús con destino al desierto. 

Una vez en marcha, desde la ventanilla fui viendo despertar la ciudad, cómo se desperezaba el tráfico y los ámbares de la capital quedaban atrás. La piel agreste de aquella costilla española comenzó a rodear el trayecto, salpicado de caravanas de viajeros, caseríos blancos y empalizadas de plásticos. Por momentos costaba distinguir el mar del tapiz plateado de las plantaciones. Poco a poco el bus tomó altura, dejó la costa a la espalda y se internó entre sierras calvas y palmitos. El desierto se anunciaba en cada curva y el corazón me palpitaba emocionado.

Entonces, inmerso en el paisaje de mis sueños, tomé cuenta y dudé si aquel podría ser el principio o el final de algo, como anticipando una dulce decepción. Enfrentado a la fantasía no habría ya otra forma de vivir la realidad. Aquel viaje a La Meca ocuparía bien cierto un lugar en el fondo de la memoria, pero también podría resultar el soplo que despejase todas las trampas en el solitario. Volver a levantar la vista y ser fiel a uno mismo serían enseñanzas propias del Bautista y las arenas de Yucca City mis aguas del Jordán. La afirmación de los tallos de las pitas sucediéndose en las cunetas pareció darme la razón.





Mi estancia en Yucca City no resultó tan esclarecedora como intuía. Empolvé mis botas sobre sus calles vacías, sentí crujir a mis pasos la madera de la que están hechos los sueños y palpé los vestigios del trampantojo en descoloridos pasquines. Todo fue en vano. La magia se disipó como la polvareda tras la marcha del autobús.

Mientras liaba un cigarrillo recostado sobre el patíbulo, contemplando los vaivenes de su soga raída al compás del Poniente, caí en la cuenta de que hay sueños tan maravillosos que no merecen ser cumplidos.



Mientras Hernando de Soto se abría paso por las tierras de la Florida y el Sur de los actuales Estados Unidos, estaba muy lejos de imaginar que algún día su nombre sería asimilado a una maravilla del diseño y la mecánica, gracias a un genio de la industria y los negocios. El viejo Mississippi sería su tumba, la maltrecha expedición quedaría para la Historia, pero su nombre y efigie recorrerían las Américas de parte a parte, allá donde el Adelantado no pudo blandir sus blasones. 


CHRYSLER, descubridor de mercados 
Tal vez tan aventurero y osado como Hernando de Soto, Walter Percy Chrysler se propuso acaparar nuevos nichos de mercado para su negocio de fabricación de vehículos. Chrysler podía haber seguido fabricando sus vehículos sin embarcarse en ninguna otra aventura, pero en lugar de eso concibió una segunda marca con la que acceder a nuevos segmentos de clientela.


La fulgurante carrera de Walter P. Chrysler en el mundo del automóvil es digna de ser descubierta. Chrysler era hijo de un afamado ingeniero de la compañía de trenes Union Pacific en Kansas, y trabajó como tal en la American Locomotive Company. Por 1908, con 33 años, compró su primer coche, y desde entonces se interesó por conocer la mecánica de los automóviles y su proceso de fabricación. 

En tan solo cuatro años, Chrysler se demostró como una reputada personalidad en el sector, hasta el punto de ser contratado por la Buick Motor Company como jefe de producción en su planta de Flint en Michigan. Allí consiguió el logro de aumentar la capacidad de producción de 45 a 600 coches diarios, junto a otras proezas que le valieron para ser nombrado Presidente de Buick en 1916. Todos estos éxitos consecutivos impulsaron a Chrysler a independizarse y crear su propia marca el 6 de junio de 1925, comprando acciones de la Maxwell Motor Company hasta lograr ser el accionista mayoritario, posicionándose acto seguido como el tercer fabricante americano.

Quizás viese en el descubridor español un ejemplo a seguir o tal vez un reflejo de si mismo. De cualquier manera, ignorando la poca chance de su aventura, Chrysler elegió a Hernando de Soto para nombrar su gama media de automóviles. Curiosamente, ambos personajes tienen en común la ambición por experimentar y descubrir a lo largo de sus vidas, uno en el siglo XVI conquistando para España tierras en el nuevo mundo y otro en el siglo XX conquistando mercados y clientelas vírgenes hasta esa fecha. Con este elemento en común, un 4 de agosto de 1928 nacía la marca DeSoto

La compañía no fue presentada en sociedad hasta el año siguiente, con el modelo Premier Six” de 1929. Chrysler quería competir con su eterno rival General Motors en el segmento de la gama media. Sin embargo, poco después de la introducción en el mercado de la nueva marca, Chrysler se hizo con la Dodge Brothers, dando a la compañía dos marcas de precio medio. Si la transacción se hubiese completado antes, posiblemente DeSoto no habría rodado.



El Suroeste de los Estados Unidos es una vasta unidad geográfica que los mapas delimitan con las fronteras de Utah, Colorado... y muy principalmente con Nuevo México y Arizona, el verdadero Suroeste como paisaje humano y cultural. 

Disgregados por razones políticas, su riqueza étnica, su antigua historia y su común tradición hispana les han otorgado una personalidad diferenciada al resto de la Unión Americana, hasta llegar a empapar sus respectivos emblemas. Una unidad de destino que los acompañó a ser los últimos Estados en adherirse a la Federación, por 1912, hace ahora un siglo. Dos estrellas más fueron incorporadas a la bandera de los Estados Unidos, como sus bellas enseñas se añadieron a la simbología nacional americana.



     Las raíces de
         NUEVO MÉXICO




La sociedad femenina estadounidense 'Daughters of the American Revolution' (DAR) o 'Hijas de la Revolución Americana', una asociación patriótica reservada a mujeres distinguida por su activismo en pro de la preservación de la historia del país y en la educación, estuvieron muy involucradas con las designaciones de las banderas oficiales de los Estados desde los inicios de sus actividades, a finales del siglo XIX. Por 1920, las Hijas de la Revolución Americana sugirieron que un nuevo diseño quizás se adaptase mejor y fuese más adecuado al carácter único de Nuevo México, respecto a la enseña oficial vigente. Esta idea tuvo muchos seguidores y, como se había hecho en otros estados, se organizó para tal fin un concurso de diseños. El ganador fue el Dr. Harry Mera, un médico y arqueólogo de Santa Fe y la definitiva bandera del Estado fue confeccionada por su esposa, la señora Reba Mera.


El elegante motivo étnico y minimalista que centra la bandera es el antiguo símbolo del Sol de la comunidad Zía, un grupo indígena perteneciente a la etnia de los indios Pueblo, y fue hallado en algunas vasijas y enseres ceremoniales del siglo XIX en Zía Pueblo (condado de Sandoval, Nuevo México). Este símbolo, un círculo rojo con grupos de cuatro rayos que apuntan en cuatro direcciones, se llama 'Zía' y se centra en un campo de color amarillo.


Los antiguos indios Zía de Nuevo México consideraban sagrado al Sol. El 'Zía' se pintaba en las ceremonias en el suelo alrededor de las hogueras e introducían en él a los recién nacidos para presentarles y encomendarles al amparo del Sol. 

Por otro lado, el cuatro es el número sagrado de los Zía y se encuentra repetido en cuatro puntos irradiándose en cuatro direcciones desde el círculo. Las líneas superiores representan los 4 puntos cardinales (Norte, Sur, Este y Oeste) y las líneas inferiores representan las 4 horas de un día (Amanecer, Tarde, Crepúsculo y Noche); las líneas izquierdas representan las 4 fases de la vida (Niñez, Juventud, Edad Adulta y Vejez), mientras que las líneas derechas aluden a las 4 estaciones del año (Primavera, Verano, Otoño e Invierno). Todas las líneas convergen al sol, en un círculo interminable que es principio y fin. 

La comunidad Zía también creía que la vida llegó con cuatro obligaciones sagradas para los hombres: el desarrollo de un cuerpo fuerte, una mente clara, un espíritu puro y el interés por el bienestar del clan familiar. Como vemos, toda una brillante cosmografía que dota de contenido y personalidad a la enseña de Nuevo Méjico. Incluso figura también con motivo de un singular Saludo Oficial a la bandera de Nuevo México"Símbolo Zia, símbolo de amistad perfecta entre culturas unidas."


Los colores rojo y amarillo de la bandera del Estado de Nuevo México son el rojo y el amarillo de la vieja España, primera nación soberana del territorio, y cuya huella y legados son seña de identidad y orgullo para los novomexicanos.


El Gran Sello del Estado de NUEVO MÉXICO

El gran sello o escudo de Nuevo México es profuso en elementos simbólicos. A la derecha de la composición podemos observar el águila posada sobre el nopal devorando una serpiente, el escudo de México recreando el antiguo mito fundacional del imperio azteca (ver http://bitly.com/UeHKO9 EL AGUILA Y LA SERPIENTE Junio 2012), que viene a significar que Nuevo México atesora las tradiciones americanas indígenas, españolas y mexicanas, como fruto de su rica historia y pasado.


Centrada y protagonizando el sello, con las alas extendidas y erguida sobre el águila mexicana en actitud superior, una gran águila americana de cabeza blanca sostiene unas flechas en sus garras. Son la representación del cambio de soberanía tras la guerra de 1848 en la que los Estados Unidos arrebataron el territorio a México, pero el emblema pretende mostrar también la protección de la dominación estadounidense de Nuevo México hacia su herencia y cultura novohispanas. 

Bajo la escena un pergamino luce la leyenda en latín "Crescit Eundo", que significa "crece a medida que avanza", según la cita de un poema en el que se describe el impulso vertiginoso de un rayo aumentando su fuerza a medida que se mueve a través del cielo.




La estrella cobriza de              ARIZONA
La bandera de Arizona tiene un curioso origen deportivo. Su nacimiento se remonta al año 1910 con motivo del Campeonato Nacional de Rifle en Camp Perry, Ohio, cuando todavía era un territorio administrado federalmente. Las competiciones de Camp Perry echaron a rodar por 1907 y rápidamente se convirtieron en un prestigioso evento anual que continúa hasta nuestros días. Miembros del Equipo de Rifle de Arizona presentes en la competición observaron que el resto de los equipos estatales portaban banderas y emblemas y, dado que el equipo de Arizona carecía de tal panoplia, ello atrajo la atención de un Guardia Nacional de Arizona, el coronel Charles Wilfred Harris, quien se desempeñaba como capitán del equipo de tiro. El Equipo de Rifle de Arizona comprendió que debía dotarse de una bandera para su representación en futuros encuentros de la competición.

La idea para el diseño de la bandera fue concebida por el mismo coronel Harris. Sus prioridades pasaban por asegurarse de que los colores a elegir reflejasen valores y fidelidad históricos. Tras algunas vacilaciones Charles Harris diseñó finalmente la bandera para el equipo de rifle de Arizona en la Liga de Partidos de 1911, siendo cosida por la señora Nan D. Hayden, esposa de Carl Hayden, primer representante de Arizona en el Congreso que luego se convertiría en senador de los Estados Unidos.

No fue la última. Animado por Hayden en el propósito del elaborar un simbolo identificativo civil, en 1912, a resultas de la admisión de Arizona como Estado de la Unión, Harris diseñó una bandera muy similar a la realizada un año antes, esta vez como la definitiva enseña del Estado de Arizona. La bandera fue aprobada por la Legislatura del Estado de Arizona el 17 de febrero de 1917, aunque adoptada con numerosos votos en contra y con la negativa del gobernador Campbell a firmar el proyecto de ley.

Según se articula en su legislación, la bandera del Estado de Arizona "representa a la estrella de cobre de Arizona emergiendo de un campo azul frente a una puesta de sol". La bandera de Arizona se divide en dos mitades con una gran estrella de cinco puntos de color del cobre en el centro. 

Los 13 rayos de rojo y oro en la mitad superior de la bandera representan las 13 colonias originales de la Unión y al sol poniente sobre el desierto. Los colores rojo y amarillo con que se representan los rayos de sol son los colores de los primeros estandartes que ondearon en Arizona, los de España y sus conquistadores, liderados por Francisco Vázquez de Coronado, quien en su búsqueda infructuosa de las Siete Ciudades de Cibola exploró y tomó posesión del territorio en 1540. Arizona formó parte del virreinato de Nueva España englobado en la provincia española de Nuevo México hasta 1821, año de la independencia mexicana, y fue segregado del territorio novomexicano a raíz de la Guerra de Secesión Americana. El rojo de los rayos del sol es el mismo tono de rojo de la bandera de los Estados Unidos.

Puesto que Arizona era el productor más grande del cobre en la nación, una estrella de cobre fue colocada en el centro de la bandera. La mitad inferior de la bandera es un campo de azul, el mismo azul que se encuentra en la bandera de los Estados Unidos simbolizando la libertad. 
El amarillo del sol y el azul de la parte inferior de la bandera son los colores del Estado de Arizona.

El Gran Sello del Estado de ARIZONA

La circunstancia de territorio segregado del resto de la antigua provincia colonial, deshabitado en su mayor parte, y colonizado y poblado posteriormente a su anexión con inmigración mayoritariamente anglosajona, hacen que el escudo de Arizona no alcance la profundidad simbólica de su Estado vecino y hermano. El sello oficial de Arizona se limita a mostrar los principales recursos y actividades del estado, a título meramente descriptivo. 

Cuenta con una cadena de montañas de fondo con el sol naciendo tras las cumbres, una presa hidraúlica y un lago, campos de regadío y sembrados, ganado de pastoreo y un molino con un minero portando un pico y una pala.
La escena es encuadrada en un escudo que encabeza el lema "Ditat Deus", "Dios es riqueza" en latín. 

Como el resto de sellos americanos, su denominación circunscribe el símbolo junto al año de ingreso en los Estados Unidos (1912).


Algunas fuentes:
http://es.wikipedia.org
http://www.statesymbolsusa.org



La cerveza es la bebida alcohólica más popular en Estados Unidos y representa alrededor del 85% del volumen de las bebidas alcohólicas que se venden en el país cada año. Como apunte comparativo destacar que en el ránking de consumidores de cerveza, Estados Unidos ocupa el 13º puesto con 81.6 lts. per cápita, por detrás de España con 83.8 lts.. La República de México aparece en la 30ª posición con 51.8 lts. por cabeza.

ESTADÍSTICAS DE BARRIL  (Consumición anual de cerveza por Estado)
En los Estados Unidos un barril de cerveza contiene 31 galones (117.35 lts.).
Si 1 galón equivale a 3.7854118 litros, la escala del mapa sería: 

25 galones o menos, hasta 95 litros
de 26 a 30 glls., de 100 a 114 lts.
de 31 a 35 glls., de 117 a 132 lts.  
de 36 a 40 glls., de 135 a 151 lts. 
y más de 40 glls., más de 151 ltrs. 

Montana, con algo más de 700.000 habitantes, consume la mayor cantidad de alcohol en los EE.UU. con  43,9. galones (166.18 lts.) per cápita. El estado de Utah (Mormones) es el menor consumuidor de alcohol con 20.8 galones (78.74 lts.) por cada uno de sus 1.738.000 almas. Reno, Nevada, tiene el más alto índice de alcoholismo en los EE.UU. Bajo la ley de Kentucky, en el país del bourbon, una persona se considera sobria hasta que "no se pueda sostener en pie". El día de mayor consumo es el 4 de Julio, como corresponde a su Fiesta Nacional.

CERVECERÍAS A GRANEL
La elaboración de cervezas no se limita solo a la producción industrial de las grandes compañías y marcas. Como una sociedad avanzada y emprendedora, las cervecerías artesanales se diseminan por todo el país haciendo las delicias de aficionados y curiosos. En el siguiente mapa se muestra el índice de cervecerías por millón de habitantes junto a otros datos de interés.


Solamente la ciudad de Portland, Oregón, cuenta con 32 cervecerías. California cuenta con 221, el mayor índice del país. Sin embargo, es Colorado quien encabeza la producción total de cerveza en la nación a partir de sus 103 elaboradoras. Por contra, Mississippi y Dakota del Norte solo cuentan con una  cada estado, la de éste último radicada en uno de sus pubsIllinois es el hogar de dos de las tres principales compañías de cerveza por volumen de ventas: MillersCoors y Pabst Brewing Co. Pero es Vermont el estado con mayor densidad de fábricas de cerveza per cápita, con una fábrica de cerveza por cada 32.698 personas.

En total, entre cervecerías artesanales regionales, microcervecerías, Pubs elaboradores de cerveza y grandes compañías comerciales, suman la cifra de... !1.527 productores de cerveza!
 
UNIDOS POR LA BUENA CERVEZA
Este otro mapa muestra los fabricantes de cerveza en cada Estado, con mayores nominaciones de calidad y sabor por parte de la comunidad cervecera. Son los Estados Unidos de la Buena Cerveza. ¿A tiempo para una ruta cervecera?


Más información sin salir del sitio:

Las cervezas artesanales de Tejas a examen en RUBIAS DE TEXAS, o, BIRRAS Y ESTRELLAS, una completa historia de la cerveza yanki.

 
 
En vísperas de la festividad del Día de Difuntos y Todos los Santos, denominado en Norteamérica como Día de los Muertos, no eludimos la ocasión de referirnos a una de las terroríficas historias que en torno a estas fechas vuelven a citarse por la Frontera para congoja y deleite de unos y otros. 
Se trata de la Leyenda del Charro Negro. 


UN CHARRO DEL OTRO MUNDO
Según llevan largo tiempo relatando los habitantes de algunos estados mexicanos, al concurso de las tinieblas del atardecer y la noche, un misterioso jinete se aparece a los desprevenidos viajeros de caminos rurales y poblaciones remotas. Se trata de un hombre alto y enjuto, de tez clara y apariencia cadavérica, con largos y huesudos dedos, blanquecinos en la oscuridad de las sombras. Jinete sobre un caballo negro de pelo brillante y lustroso, pero con ojos espeluznantes que parecen lanzar fuego, viste asimismo traje negro de charro y cubre su cabeza con las anchas alas de un negro sombrero charro de dos pedradas.

Tras su fantasmagórica aparición, con sus larguísimas uñas agarra una bolsa que cuelga del caballo y la ofrece a los aterrados hombres sin mediar palabra, abierta para mostrar su interior lleno de dinero y monedas de oro, y les hace señas para que alguno la tome... Y también dicen que hasta ahora nadie ha querido recibir aquella bolsa de riquezas por temor a una jugarreta del demonio... Nadie le oyó llegar ...nadie le oye marcharse, aunque todos le hayan visto desaparecer al galope sin que los cascos de su zaíno alazán tocaran el suelo...
 

La leyenda interpreta lo que aguarda al codicioso dispuesto a tomar el regalo del Charro Negro: pasar a tomar su lugar, la muerte y la condenación entre las almas del purgatorio, condenado a vagar hasta que otro pobre desgraciado acepte sus monedas. En otra variante nos encontramos al Charro Negro asumiendo el papel de cobrador de deudas, aparecido para cobrarse un hijo como pago de su ayuda infernal por sacar a sus deudores de la pobreza. Se cuenta que quienes acepten el trato estarán obligados a criar una enorme serpiente capaz de hablar en sueños y exigirles en el futuro en hijos el pago de su favor.

Aunque se cuenten con distintas variantes según el estado de México donde nos encontremos, bien sea en Puebla, Veracruz, Tlaxcala o Hidalgo, en esencia muestran historias muy similares. Las de un misterioso jinete que ofrece jugosas recompensas a cambio de almas, un advertencia del Mal contra las debilidades humanas. Todas tienen en común sus origen en entornos rurales de miseria y necesidad, donde sólo se confía en una intervención sobrenatural para abandonar la miseria. Campo abonado por consiguiente a la religiosidad y al ocultismo. Es ahí además donde la tradición católica del castigo y la culpa se plantean como cortafuegos a los pecados de la avaricia y la codicia, pantalla de temor a su vez contra quienes pretendan modificar el orden establecido.

'CHARROS NEGROS' TERRENALES  
'Charro Negro' también es el nombre de una bebida muy famosa en México, que se prepara a base de tequila y refresco de cola del siguiente modo: 1/4 de tequila, jugo de medio limón, una pizca de sal, cuatro cubitos de hielo y cola hasta rellenar el vaso. Los mejicanos, con el humor que les caracteriza, suelen decir "empinarse un charro", pues en algunas cantinas en México la bebida se presenta con un sombrerito charro y un zarape.

También alude a un personaje de películas e historietas similar al personaje del 'Zorro', muy popular sobre los años cuarenta del pasado siglo. El actor que asumió al personaje era Raúl de Anda Gutiérrez, en la serie de cuatro películas que se hicieron sobre las aventuras del 'Charro Negro'. Fueron 'La venganza del Charro Negro' (1941), 'La vuelta del Charro Negro' (1941), 'El Charro Negro' (1940) y 'El Charro Negro en el norte' (1949).

Respecto a la leyenda... ¿verdad, mentira, superchería?, ¿producto de la imaginación?... Como todas las leyendas, nadie lo puede asegurar ...aunque lo más probable es que si el Charro Negro se atreviese a incordiar por algunos estados mexicanos recibiría tal cantidad de plomo encima como para no volver a asomar la calavera jamás. 
Mientras tanto, ¡la Leyenda continúa!!!


Con la colaboración de:
http://sobreleyendas.com/2012/10/08/la-leyenda-del-charro-negro/

http://www.elaviso.com/cuentos-y-leyendas/1817-la-leyenda-del-charr.html


   "Nosotros creemos en seguir nuestro propio camino, sin importar qué camino toma el resto del mundo.
   Creemos en evitar un sistema construído para aplastar a los individuos como insectos contra un parabrisas.
   Algunos de nosotros creemos en el hombre que está en lo alto. Todos creemos en mantenerlo unido al que está aquí abajo.
   Creemos en el cielo y no en el techo.
   Creemos en la libertad.
   Creemos en el polvo, la planta rodadora, el búfalo, las cordilleras, y montar en moto hasta la puesta de sol.
   Creemos en las alforjas, y creemos que los vaqueros hacían bien en llevarlas.
   Creemos en renunciar a darnos por vencidos ante alguien.
   Creemos en vestir de negro, porque no muestra suciedad ni debilidad.
   Creemos que el mundo se está volviendo blando !y no vamos a acompañarlo!.
   Creemos en excursiones motoristas que duran una semana.
   Creemos en las atracciones junto a la carretera, los perritos calientes de gasolinera y averiguar lo que hay trás la próxima colina.
   Creemos en motores que retumban, pistones del tamaño de cubos de basura, depósitos de gasolina diseñados en 1936, faros de la talla de los de un tren de carga, cromo y pintura metalizada.
   Creemos en las yantas y las calaveras.
   Creemos que la vida es como tú te la haces, y nosotros la hacemos como un ardiente viaje.
   Creemos que la máquina en la que te sientas puede decirle al mundo exactamente donde te levantas.
   No nos importa lo que crean los demás.
   !Amén!"



Hay algo más allá de las pintorescas estampas que el western nos brindó de los aborígenes Norteamericanos. Guerreros tenaces y esforzados en la batalla, orgullosos, incólumes y sufridos en la derrota; siempre tuvieron además una filosofía de profundo respeto por la naturaleza y el medioambiente. Su cosmografía se articulaba en torno al respeto a sus ancestrales tradiciones y dignidad de hombres libres. Es por esto que sus proclamas, comentarios y proverbios tienen el valor añadido de la lucidez crítica de quien, víctima inexorable de la Historia, afronta su destino desde la lucha y desde la razón. 

En estos momentos en que el poder y el dinero campan para subyugarnos, arrebatarnos el futuro y la libertad, degradarnos a súbditos y asimilarnos a la condición de mercancía, tal vez venga bien tener presente algunas de las frases que nos legaron los míticos Jefes Indios de Norteamérica, enfrentados a retos más vitales pero como poco semejantes. Rezuman sinceridad, autenticidad, amor por la vida y redaños para encarar la adversidad. 

Detrás de su discurso vital, tal vez sus palabras nos ayuden a no olvidar, a mantenernos despiertos y vigilantes frente a la claudicación, a retomar el camino de la dignidad, soslayada por las trampas del mercadeo. En verdad conmueve la entereza de aquellos líderes. Ninguno fue sorprendido jamás en corruptelas o fraudes, ni aceptó con indiferencia la ruina de su pueblo...


"Nuestro pueblo se derrite como la nieve en las laderas de las colinas al calor del sol, mientras que los miembros de vuestro pueblo brotan de la tierra como los tallos de hierba en primavera."
"No queremos riqueza. Queremos educar a nuestros hijos correctamente. La riqueza no nos hará bien. No podemos llevarla al otro mundo. No queremos riqueza. Queremos paz... y amor."

Mahpiua Luta, 'Red Cloud' ('Nube Roja'), Jefe sioux Dakota (1822-1909).

"El hombre blanco sabe cómo hacer todo, pero no sabe cómo distribuirlo."
"Si el gran Espíritu hubiera deseado que yo fuera un hombre blanco me habría hecho blanco... ¿Es un agravio amar a mi pueblo?, ¿soy malvado porque mi piel es roja?... ¿porque soy un sioux?. Dios me hizo un indio."
"El Gran Espíritu nos dio esta tierra y aquí estamos en casa. No quiero que roben a mi pueblo... quiero que todos sepan que estoy en contra de cualquier venta de nuestra tierra."

Tatanka Yotanka, 'Sitting Bull' ('Toro Sentado'), Jefe Sioux Hunkpapa (1837-1890).
 

"Sólo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder..."
Pontiac, Jefe Ottawa (1720-1769)
.

"Continuad contaminando y corrompiendo vuestro lecho y cualquier noche moriréis ahogados en vuestra propia suciedad. Eso sí..., caminaréis hacia la extinción rodeados de gloria y espoleados por la creencia en un Dios que os da poder sobre la Tierra y sobre los demás hombres.
Cuando todos los búfalos se hayan ido, los caballos salvajes hayan sido domados, el rincón más secreto del bosque invadido por el ruido de la multitud y la visión de las colinas esté manchada por los alambres parlantes, cuando desaparezca la espesura y el águila se extinga, habrá que decir adiós al caballo veloz y a la caza."

'Jefe Seattle', Jefe de los Suquamish (¿1.786? -1.866). 

"No creo que la medida de una civilización sea cómo de altos son sus edificios de cemento sino cómo de bien ha aprendido su gente a relacionarse con su entorno y sus semejantes."
'Sun Bear', Jefe Chippewa.
 
 
"En ausencia de lo sagrado, nada es sagrado. Todo es para la venta."
"Puedo decir ahora mismo que no hay secretos, no hay misterios, solo hay sentido común."

Oren Lyons, Onondaga.
 

"Dejar las escopetas y las espadas, la causa de toda nuestra envidia, o podeis morir de la misma manera."
"No haces preguntas mientras creces. Observas, ves, escuchas, esperas y la respuesta llega por si misma."
 
Wahunsonacock.

"Uno no vende la tierra sobra la cual la gente camina."
Ho-ka hey! ¡Es un buen día para pelear!
¡Es un buen día para morir!
¡Corazones fuertes, corazones valientes, al frente!
Corazones débiles y cobardes, a la retaguardia."

'Crazy Horse' ('Caballo Loco'), Oglala Lakota (1849-1877).

"No existe otro clima o suelo como el de Arizona. Es mi tierra, mi casa, la tierra de mi padre, a la que ahora no me dejan volver. Quiero terminar allí mis días, y ser enterrado entre aquellas montañas."
Gerónimo, Apache Chiricahua (1829-1909).

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