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Lo más reciente sobre Tradición


Admirar la magnitud de la naturaleza y la pequeñez del ser humano, rememorar la vivencia de los pioneros del Oeste o exponerte al propio destino. Cualquiera de estos supuestos podría servirte de excusa para tomar un coche en Las Vegas, Nevada, y dirigirte al norte por la Interestatal 93 hasta la ciudad de Ely, al encuentro con una ruta muy especial: la Carretera 50



El viejo sendero que en la década de 1880 sirviese como ruta al Oeste para los jinetes del Pony Express, devino en la Carretera de Lincoln a principios del siglo XX, la primera ruta transcontinental de Estados Unidos, y luego en su denominación actual. La vía podía haber tenido la historia utilitaria de cualquier otra, si no fuese porque en 1986 la revista Life reparó en ella como "la carretera más solitaria de América", señalando la ausencia de atracciones interesantes en su recorrido, y advirtiendo a los conductores que se abstuvieran de tomar la ruta "a menos que tengan habilidades de supervivencia". Desde entonces aquel apodo sombrío ha dotado de una aureola de leyenda a la Carretera 50, convirtiéndola en un reclamo para viajeros de todo el mundo.

Discurriendo en sentido Oeste-Oeste a través de la región Centro-Norte del estado de Nevada, la solitaria Highway 50 cruza 408 millas casi desiertos, ¡nada menos 658 kilómetros!, hilando algunos antiguos poblados mineros hoy convertidos en pequeñas ciudades aisladas en la inmensidad de la Gran Cuenca. Los más destacables son Carson City, Fallon, Middlegate, Austin, Eureka, Ely y Baker, en común con largos despoblados entre si y unas atracciones locales que tienen difícil competir con el entorno natural que rodea la carretera que los une.

Incorporarse a la Ruta 50 para cruzar uno de los estados más montañosos de los Estados Unidos es embarcarse en la travesía de amplios valles y paisajes, remontando colinas y serpenteando entre sierras, hasta dieciocho, muchas de ellas nevadas. Los viajeros podrán descender desde los altos de Austin Pass con la sensación de que el horizonte les envuelve; tal vez se detengan a un lado de la carretera y permanezcan un largo rato, absortos ante el silencio; admirando los grandes espacios abiertos, los cielos de esponjosos cúmulos sobre el territorio ondulado de Nevada, las viejas estaciones del correo postal abandonadas en mitad de la nada, en una visión cercana a la de los antiguos pioneros.

La vieja Carretera de Lincoln ofrece una gran visión del patrimonio natural del Oeste americano, añadida al hándicap hipotético de algún contratiempo en ruta. Éste es el peaje que exige, por el que siempre será buena idea planificar horarios, paradas y avituallarse con los suficientes suministros. ¡Una verdadera experiencia de Nevada! 


Si tienes oportunidad de recorrer la Carretera 50 debes saber que el Estado de Nevada ha editado una Guía Oficial de Supervivencia que los viajeros pueden sellar en cada una de las paradas para obtener al final de ruta un certificado del Gobernador, indicando que se ha sobrevivido y atravesado al camino más desolado de Estados Unidos. Puedes solicitar aquí la Guía de la Carretera 50, o consultar otras opciones de recorrido en la página de turismo del Estado de Nevada.






Hay historias que se graban en la memoria y ya puede pasar años que ahí permanecen, latentes, a la espera de volver a ser leídas, vistas o escuchadas, para revivir las sensaciones que alguna vez nos otorgaron, entender su evocación como reflejo del pasado, o tal vez observarlas bajo un nuevo enfoque.

Es lo que sucede con la primera de las historias que componen la película "Creepshow 2" de 1987, "El viejo jefe Cabeza de Madera", un episodio de venganza con cuño espiritual indígena. La acción se sitúa en un desvencijado poblado llamado Río Muerto, donde un matrimonio de ancianos comerciantes, sufrirá las consecuencias de una difícil convivencia, generacional y étnica.




"Creepshow 2" es una película de terror y suspense basada en historias de las revistas EC Comics, una publicación especializada en temas de misterio, ciencia ficción y terror en las décadas de 1940 y 1950. Creadas por Stephen King, escritas por George A. Romero y dirigidas por Michael Gornick, tres inquietantes historietas van desfilando por la pantalla a modo de tebeo.

Más allá de la propuesta sobrenatural de "El viejo jefe Cabeza de Madera", si en un primer visionado impresionan las contradicciones del joven indio Sam Luna Blanca, resuelto a abrirse paso hasta el éxito pasando por encima del legado tribal, su revisión regala la dignidad y ternura de esa pareja de tenderos al frente del General Store local. De forma concisa y brillante, con diálogo e interpretación certeros, se nos esboza la trayectoria vital de los protagonistas, pareja a la del propio pueblo de Río Muerto. Así es como obran las buenas narraciones, siempre dispuestas a aportar interesantes detalles o nuevas sensaciones, aparte de la diferente mirada de quien las interioriza después de largo tiempo.

Llama la atención que hayan de ser las creencias y supersticiones de los nativos americanos el referente moral de los efectos producidos por su propio desarraigo. De ese modo, los indios norteamericanos vivirían pues en una Reserva, no ya territorial sino también existencial, lo que no parece muy favorable a su integración. La historieta de Creepshow es sólo un pasatiempo, pero admite ciertas dosis de perspicacia.

Sobre unas primeras líneas de guión el popular George Kennedy está genial como el comerciante Ray Spruce. También destaca la actriz Dorothy Lamour en el papel de su esposa, tan absolutamente convincente como el actor indígena Frank Salcedo interpretando al jefe indio local. El resto de interpretaciones no son muy relevantes pero rinden al episodio.

A destacar el doblaje en la versión española, sobre todo por el personaje del jefe Benjamín Luna Blanca, doblado por una voz inolvidable y entrañable de la televisión de 1980. No es el vídeo que se reproduce, pero si el de mejor calidad de imagen encontrado. "El viejo jefe Cabeza de Madera" está disponible en el Canal Alma de Frontera junto con el resto de secuencias y videoclips del Blog.

Tradición, bondad, espiritualidad... El momento viene cargado de buenas intenciones, aunque "las buenas intenciones arruinaron este país" o se las lleve el viento una mañana, mientras el viejo Ray se afana en sacar brillo al guerrero indio tallado en madera a la puerta de su tienda. ¡Ah-ko-enne!







El Suroeste de los Estados Unidos es una vasta unidad geográfica que los mapas delimitan con las fronteras de Utah, ColoradoNuevo México y Arizona. Estos últimos estados, núcleo de la antigua provincia española del Nuevo México, fueron disgregados por razones políticas en torno a la Guerra Civil. Su riqueza étnica, antigua historia y común tradición hispana les han otorgado una personalidad diferenciada que alcanza a sus respectivos emblemas. Una unidad de destino que los acompañó además a ser los últimos Estados en adherirse a la Federación, en la tardía fecha de 1912, añadiendo sus dos estrellas a la bandera del país.


La bandera de Nuevo México
La sociedad femenina estadounidense 'Daughters of the American Revolution' (DAR) o 'Hijas de la Revolución Americana', una asociación patriótica reservada a mujeres distinguida por su activismo en pro de la preservación de la historia del país y en la educación, estuvieron muy involucradas con las designaciones de las banderas oficiales de los Estados desde los inicios de sus actividades, a finales del siglo XIX. Por 1920, las Hijas de la Revolución Americana sugirieron que un nuevo diseño quizás se adaptase mejor y fuese más adecuado al carácter único de Nuevo México, respecto a la enseña oficial vigente. Esta idea tuvo muchos seguidores y, como se había hecho en otros estados, se organizó para tal fin un concurso de diseños. El ganador fue el Dr. Harry Mera, un médico y arqueólogo de Santa Fe y la definitiva bandera del Estado fue confeccionada por su esposa, la señora Reba Mera.

El elegante motivo étnico y minimalista que centra la bandera es el antiguo símbolo del Sol de la comunidad Zía, un grupo indígena perteneciente a la etnia de los indios Pueblo, y fue hallado en algunas vasijas y enseres ceremoniales del siglo XIX en Zía Pueblo (Condado de Sandoval). Este símbolo, un círculo rojo con grupos de cuatro rayos que apuntan en cuatro direcciones, se llama 'Zía' y se centra en un campo de color amarillo.

Los antiguos indios Zía de Nuevo México consideraban sagrado al Sol. El 'Zía' se pintaba en las ceremonias en el suelo alrededor de las hogueras e introducían en él a los recién nacidos para presentarles y encomendarles al amparo del Sol. Por otro lado, el cuatro es el número sagrado de los Zía y se encuentra repetido en cuatro puntos irradiándose en cuatro direcciones desde el círculo. Las líneas superiores representan los 4 puntos cardinales (Norte, Sur, Este y Oeste) y las líneas inferiores representan las 4 horas de un día (Amanecer, Tarde, Crepúsculo y Noche); las líneas izquierdas representan las 4 fases de la vida (Niñez, Juventud, Edad Adulta y Vejez), mientras que las líneas derechas aluden a las 4 estaciones del año (Primavera, Verano, Otoño e Invierno). Todas las líneas convergen al sol, en un círculo interminable que es principio y fin. 

La comunidad Zía también creía que la vida llegó con cuatro obligaciones sagradas para los hombres: el desarrollo de un cuerpo fuerte, una mente clara, un espíritu puro y el interés por el bienestar del clan familiar. Como vemos, toda una brillante cosmografía que dota de contenido y personalidad a la enseña de Nuevo Méjico. Incluso figura también con motivo de un singular Saludo Oficial a la bandera de Nuevo México"Símbolo Zia, símbolo de amistad perfecta entre culturas unidas."

Los colores rojo y amarillo de la bandera del Estado son el rojo y el amarillo de la vieja España, primera nación soberana del territorio, y cuya huella y legados son seña de identidad para los novomexicanos.



El Gran Sello del Estado de Nuevo México
El gran sello o escudo de Nuevo México es profuso en elementos simbólicos. A la derecha de la composición podemos observar el águila posada sobre el nopal devorando una serpiente, el escudo de México recreando el antiguo mito fundacional del imperio azteca (ver http://bitly.com/UeHKO9 EL AGUILA Y LA SERPIENTE Junio 2012), que viene a significar que el Estado atesora las tradiciones americanas indígenas, españolas y mexicanas, como fruto de su rica historia y pasado.

Centrada y protagonizando el sello, con las alas extendidas y erguida sobre el águila mexicana en actitud superior, una gran águila americana de cabeza blanca sostiene unas flechas en sus garras. Son la representación del cambio de soberanía tras la guerra de 1848 en la que los Estados Unidos arrebataron el territorio a México, pero el emblema pretende mostrar también la protección de la dominación estadounidense de Nuevo México hacia su herencia y cultura novohispanas. Bajo la escena un pergamino luce la leyenda en latín "Crescit Eundo", que significa "crece a medida que avanza", según la cita de un poema en el que se describe el impulso vertiginoso de un rayo aumentando su fuerza a medida que se mueve a través del cielo.


La estrella cobriza de Arizona
La bandera de Arizona tiene un curioso origen deportivo. Su nacimiento se remonta al año 1910 con motivo del Campeonato Nacional de Rifle en Camp Perry, Ohio, cuando todavía era un territorio administrado federalmente. Las competiciones de Camp Perry echaron a rodar por 1907 y rápidamente se convirtieron en un prestigioso evento anual que continúa hasta nuestros días. Miembros del Equipo de Rifle de Arizona presentes en la competición observaron que el resto de los equipos estatales portaban banderas y emblemas y, dado que el equipo de Arizona carecía de tal panoplia, ello atrajo la atención de un Guardia Nacional de Arizona, el coronel Charles Wilfred Harris, quien se desempeñaba como capitán del equipo de tiro. El Equipo de Rifle comprendió que debía dotarse de una bandera para su representación en futuros encuentros de la competición.

La idea para el diseño de la bandera fue concebida por el mismo coronel Harris. Sus prioridades pasaban por asegurarse de que los colores a elegir reflejasen valores y fidelidad históricos. Tras algunas vacilaciones Charles Harris diseñó finalmente la bandera para el equipo de rifle en la Liga de Partidos de 1911, siendo cosida por la señora Nan D. Hayden, esposa de Carl Hayden, primer representante de Arizona en el Congreso que luego se convertiría en senador de los Estados Unidos.


No fue la última. Animado por Hayden en el propósito del elaborar un simbolo identificativo civil, en 1912, a resultas de la admisión de Arizona como Estado de la UniónHarris diseñó una bandera muy similar a la realizada un año antes, esta vez como la definitiva enseña del Estado. La bandera fue aprobada por la Legislatura del Estado el 17 de febrero de 1917, aunque adoptada con numerosos votos en contra y con la negativa del gobernador Campbell a firmar el proyecto de ley.


Según se articula en su legislación, la bandera del Estado de Arizona "representa a la estrella de cobre de Arizona emergiendo de un campo azul frente a una puesta de sol". La bandera se divide en dos mitades con una gran estrella de cinco puntos de color del cobre en el centro. Los 13 rayos de rojo y oro en la mitad superior de la bandera representan las 13 colonias originales de la Unión y al sol poniente sobre el desierto. Los colores rojo y amarillo con que se representan los rayos de sol son los colores de los primeros estandartes que ondearon en Arizona, los de España y sus conquistadores, liderados por Francisco Vázquez de Coronado, quien en su búsqueda infructuosa de las Siete Ciudades de Cibola exploró y tomó posesión del territorio en 1540. Arizona formó parte del virreinato de Nueva España englobado en la provincia española de Nuevo México hasta 1821, año de la independencia mexicana, y fue segregado del territorio novomexicano a raíz de la Guerra de Secesión Americana. El rojo de los rayos del sol es el mismo tono de rojo de la bandera de los Estados Unidos.

Puesto que Arizona era el productor más grande del cobre en la nación, una estrella de cobre fue colocada en el centro de la bandera. La mitad inferior de la bandera es un campo de azul, el mismo azul que se encuentra en la bandera de los Estados Unidos simbolizando la libertad. 
El amarillo del sol y el azul de la parte inferior de la bandera son los colores del Estado.

El Gran Sello del Estado de Arizona

La circunstancia de territorio segregado del resto de la antigua provincia colonial, deshabitado en su mayor parte, y colonizado y poblado posteriormente a su anexión con inmigración mayoritariamente anglosajona, hacen que el escudo de Arizona no alcance la profundidad simbólica de su Estado vecino y hermano. El sello oficial se limita a mostrar los principales recursos y actividades del estado, a título descriptivo. 


Cuenta con una cadena de montañas de fondo con el sol naciendo tras las cumbres, una presa hidraúlica y un lago, campos de regadío y sembrados, ganado de pastoreo y un molino con un minero portando un pico y una pala. La escena es encuadrada en un escudo que encabeza el lema "Ditat Deus", "Dios es riqueza" en latín. Como el resto de sellos americanos, su denominación circunscribe el símbolo junto al año de ingreso en los Estados Unidos (1912).


Algunas fuentes:
http://es.wikipedia.org
http://www.statesymbolsusa.org



En torno a la festividad del Día de Difuntos y Todos los Santos, o Día de los Muertos, como dicen en México y el Norte, en la Frontera se narran multitud de relatos misteriosos y terroríficos, para congoja y deleite de la audiencia. Una de las más mencionadas es la Leyenda del Charro Negro. 

Un Charro de Otro Mundo
Según cuenta la leyenda de algunos estados mexicanos, con las tinieblas del atardecer y la noche, un misterioso jinete se aparece a los desprevenidos viajeros de caminos rurales y poblaciones remotas. Se trata de un hombre alto y enjuto, de tez clara y apariencia cadavérica, con largos y huesudos dedos, blanquecinos en la oscuridad de las sombras. Jinete sobre un caballo negro de pelo brillante y lustroso, pero con ojos espeluznantes que parecen lanzar fuego, viste asimismo traje negro de charro y cubre su cabeza con las anchas alas de un negro sombrero charro de dos pedradas.

Tras su fantasmagórica aparición, con sus larguísimas uñas agarra una bolsa que cuelga del caballo y la ofrece a los aterrados hombres sin mediar palabra, abierta para mostrar su interior lleno de dinero y monedas de oro, y les hace señas para que alguno la tome. Y cuentan que hasta ahora nadie ha querido recibir aquella bolsa de riquezas por temor a una jugarreta del demonio... Nadie le oyó llegar, nadie le oye marcharse, aunque todos le hayan visto desaparecer al galope sin que los cascos de su zaíno alazán tocaran el suelo.
 

La leyenda interpreta lo que aguarda al codicioso dispuesto a tomar el regalo del Charro Negro: pasar a tomar su lugar, la muerte y la condenación eterna entre las almas del purgatorio, condenado a vagar hasta que otro pobre desgraciado acepte sus monedas. En otra variante nos encontramos al Charro Negro asumiendo el papel de cobrador de deudas, aparecido para cobrarse un hijo como pago de su ayuda infernal por sacar a sus deudores de la pobreza. Se cuenta que quienes acepten el trato estarán obligados a criar una enorme serpiente capaz de hablar en sueños y exigirles en el futuro en hijos el pago de su favor.

Aunque se cuenten con distintas variantes según el estado de México donde nos encontremos, bien sea en Puebla, Veracruz, Tlaxcala o Hidalgo, en esencia muestran historias muy similares. Las de un misterioso jinete que ofrece jugosas recompensas a cambio de almas, un advertencia del Mal contra las debilidades humanas. Todas tienen en común sus origen en entornos rurales de miseria y necesidad, donde sólo se confía en una intervención sobrenatural para abandonar la miseria. Campo abonado por consiguiente a la religiosidad y al ocultismo. Es ahí además donde la tradición católica del castigo y la culpa se plantean como cortafuegos a los pecados de la avaricia y la codicia, pantalla de temor a su vez contra quienes pretendan modificar el orden establecido.

'Charros Negros' Terrenales
'Charro Negro' también es el nombre de una bebida muy famosa en México, que se prepara a base de tequila y refresco de cola del siguiente modo: 1/4 de tequila, jugo de medio limón, una pizca de sal, cuatro cubitos de hielo y cola hasta rellenar el vaso. Los mejicanos, con el humor que les caracteriza, suelen decir "empinarse un charro", pues en algunas cantinas en México la bebida se presenta con un sombrerito charro y un zarape.


También alude a un personaje de películas e historietas similar al personaje del 'Zorro', muy popular sobre los años cuarenta del pasado siglo. El actor que asumió al personaje era Raúl de Anda Gutiérrez, en la serie de cuatro películas que se hicieron sobre las aventuras del 'Charro Negro'. Fueron 'La venganza del Charro Negro' (1941), 'La vuelta del Charro Negro' (1941), 'El Charro Negro' (1940) y 'El Charro Negro en el Norte' (1949).

Respecto a la leyenda... Como todas las leyendas, nadie puede asegurar que tenga alguna base cierta. Aunque si en nuestros días, el Charro Negro se atreviese a incordiar por algunos estados mexicanos, lo más probable es que recibiera tal cantidad de plomo que no volvería a asomar la calavera jamás. Mientras tanto, ¡la Leyenda continúa!


Con el soporte de:
http://sobreleyendas.com/2012/10/08/la-leyenda-del-charro-negro/

http://www.elaviso.com/cuentos-y-leyendas/1817-la-leyenda-del-charr.html

Hay algo más allá de las pintorescas estampas que el western nos brindó de los aborígenes norteamericanos. Guerreros tenaces en la batalla, orgullosos, incólumes y sufridos en la derrota; su filosofía de profundo respeto por la naturaleza es un clásico de la conciencia medioambiental a través de la Historia. Esa cosmografía indígena, articulada además en torno al respeto a sus ancestrales tradiciones y su dignidad de hombres libres, se evidencia en sus proclamas, comentarios y proverbios, con el valor añadido de la lucidez crítica de quien afronta su destino.

En momentos en que el poder y el dinero medran para sojuzgar la libertad y el futuro de los ciudadanos, tal vez venga bien tener presente algunas de las frases que nos legaron los míticos Jefes Indios de Norteamérica, enfrentados al reto de la supervivencia mientras su mundo desaparece irremisiblemente. Rezuman sinceridad, autenticidad, amor por la vida y redaños para encarar la adversidad. 

Detrás de este discurso vital, sus palabras pueden ayudar a tomar conciencia y no olvidarnos de quienes somos, a mantenernos vigilantes y retomar el camino de la dignidad, frente a la invitación a claudicar formulada por la codicia de poderes oscuros. En verdad conmueve la entereza de aquellos líderes. Llama la atención que ninguno fue sorprendido jamás en corruptelas o fraudes, ni aceptó con indiferencia la ruina de su pueblo. 


"Nuestro pueblo se derrite como la nieve en las laderas de las colinas al calor del sol, mientras que los miembros de vuestro pueblo brotan de la tierra como los tallos de hierba en primavera."

"No queremos riqueza. Queremos educar a nuestros hijos correctamente. La riqueza no nos hará bien. No podemos llevarla al otro mundo. No queremos riqueza. Queremos paz... y amor."

Mahpiua Luta, 'Red Cloud' ('Nube Roja'), Jefe sioux Dakota (1822-1909).

"El hombre blanco sabe cómo hacer todo, pero no sabe cómo distribuirlo."


"Si el gran Espíritu hubiera deseado que yo fuera un hombre blanco me habría hecho blanco... ¿Es un agravio amar a mi pueblo?, ¿soy malvado porque mi piel es roja?... ¿porque soy un sioux?. Dios me hizo un indio."


"El Gran Espíritu nos dio esta tierra y aquí estamos en casa. No quiero que roben a mi pueblo... quiero que todos sepan que estoy en contra de cualquier venta de nuestra tierra."

Tatanka Yotanka, 'Sitting Bull' ('Toro Sentado'), Jefe Sioux Hunkpapa (1837-1890).
 

"Sólo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder..."
Pontiac, Jefe Ottawa (1720-1769)
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"Continuad contaminando y corrompiendo vuestro lecho y cualquier noche moriréis ahogados en vuestra propia suciedad. Eso sí..., caminaréis hacia la extinción rodeados de gloria y espoleados por la creencia en un Dios que os da poder sobre la Tierra y sobre los demás hombres. Cuando todos los búfalos se hayan ido, los caballos salvajes hayan sido domados, el rincón más secreto del bosque invadido por el ruido de la multitud y la visión de las colinas esté manchada por los alambres parlantes, cuando desaparezca la espesura y el águila se extinga, habrá que decir adiós al caballo veloz y a la caza."
Jefe Seattle, Jefe de los Suquamish (¿1.786? -1.866). 

"No creo que la medida de una civilización sea cómo de altos son sus edificios de cemento sino cómo de bien ha aprendido su gente a relacionarse con su entorno y sus semejantes."
'Sun Bear', Jefe Chippewa.
 
 
"En ausencia de lo sagrado, nada es sagrado. Todo es para la venta."

"Puedo decir ahora mismo que no hay secretos, no hay misterios, solo hay sentido común."

Oren Lyons, Onondaga.
 

"Dejar las escopetas y las espadas, la causa de toda nuestra envidia, o podeis morir de la misma manera." 

"No haces preguntas mientras creces. Observas, ves, escuchas, esperas y la respuesta llega por si misma."
 
Wahunsonacock.

"Uno no vende la tierra sobra la cual la gente camina."

"¡Ho-ka hey! ¡Es un buen día para pelear! ¡Es un buen día para morir! ¡Corazones fuertes, corazones valientes, al frente! Corazones débiles y cobardes, a la retaguardia."

'Crazy Horse' ('Caballo Loco'), Oglala Lakota (1849-1877).

"No existe otro clima o suelo como el de Arizona. Es mi tierra, mi casa, la tierra de mi padre, a la que ahora no me dejan volver. Quiero terminar allí mis días, y ser enterrado entre aquellas montañas."
Gerónimo, Apache Chiricahua (1829-1909).

"Ninguna tribu puede vender la tierra. ¿No lo hizo todo el Gran Espíritu para el uso de sus hijos?. La única salida es que los piel rojas se unan para tener un derecho común e igual en la tierra, como siempre ha sido, porque no se dividió nunca."
Tecumseh, Jefe Shawne (1768-1813).
 

"No queremos escuelas... nos enseñarán a tener iglesias. No queremos iglesias... nos enseñarán a reñir sobre Dios. No queremos aprender eso. Podemos reñir con los hombres a veces sobre las cosas de esta tierra. Pero nunca reñimos sobre Dios. No queremos aprender eso."

"El hombre blanco no tiene ningún derecho de venir sencillamente aquí y quitarnos nuestras tierras. Este territorio ha pertenecido siempre a nuestra tribu... Nosotros estamos contentos y felices con que se nos deje en paz. La reserva Lapwai es demasiado pequeña para nuestra mucha gente y todo su ganado."


"Déjenme ser un hombre libre. Libre para viajar o quedarme, para trabajar, para comerciar donde escoja, libre para elegir a mis propios maestros, para seguir la religión de mis padres, libre para pensar, hablar y actuar por mí mismo."


"La tierra es la madre de todas las personas, y todas las personas deben tener derechos iguales en ella."

Hinmah Too Yahlahket ('Jefe Joseph'), Jefe Nez percé (1840-1904). 

"Debemos proteger los bosques para nuestros hijos, nietos y los que aún han de nacer. Debemos proteger los bosques para aquellos que no pueden hablar por sí mismos, como los pájaros, animales, peces y árboles."
Qwatsinas, de la nación Nuxalk.
 
"Nuestros antepasados eran maestros en el arte de controlar la naturaleza, simplemente porque sólo tomaban lo que necesitaban y nada más que eso. Ahora, en el mundo en que vivimos, todos toman todo lo que pueden agarrar y, espero estar equivocado, nos dirigimos hacia una situación desastrosa."
Norton Rickard, Tuscarora.


"Mis palabras van unidas a las grandes montañas, a las grandes rocas, a los grandes árboles, unidas a mi cuerpo y a mi corazón. Todos me ayudáis con fuerza sobrenatural, y tu, dia, y tu, noche ¡Todos me habéis unido a este mundo!." 
Oración Yokuts.

"Cuantas más cosas sepas, más grande será tu confianza y más pequeño tu miedo."
Oración Medewiwin.
 

"Hay cosas que atraen la mirada, pero persigue sólo aquellas que te roben el corazón."

"La tierra te oye. El cielo y la montaña te ven. Si lo crees, llegarás a viejo."

"Reconoce que las cosas de la naturaleza son como las personas. Habla con los tornados. Habla con el trueno. Son tus amigos, te protegerán."

Anónimos.

"Una nación no es conquistada hasta que los corazones de sus mujeres están en el suelo. Entonces está acabada, no importa cuan bravos son sus guerreros ni como de fuertes son sus armas."
Proverbio Cheyenne.
 

"El sapo no bebe toda el agua de la laguna en la que vive."
Proverbio Sioux
Teton.




Uno de los emblemas con mayor fuerza visual y simbólica del mundo es el escudo nacional de México. De profundo significado y definición (variable, como veremos, a través del tiempo), posee además una poderosa carga narrativa. Un composición figurativa de gran fuerza y armoniosa estética. Una escena natural que logra aunar leyenda, historia, sentimiento y raza. Un emblema con garra.

El escudo de México está inspirado en la leyenda azteca sobre la fundación de México-Tenochtitlan. Según se narra, los aztecas vivían tranquilos en Aztlán, actualmente Nayarit, cuando su Dios principal llamado Huitzilopochtli habló a los sacerdotes instando a los aztecas a abandonar Aztlán. Deberían partir a la búsqueda de una nueva tierra donde darían lugar a un nuevo pueblo que alcanzaría grandes riquezas y poder sobre otras comunidades. Sólo sabrían que habían llegado a aquella tierra prometida cuando encontrasen un águila posado en un nopal devorando una serpiente. Y cuenta la leyenda que después de aproximadamente 302 años de búsqueda encontraron por fin la señal en el valle de México, sobre un islote del lago de Anáhuac, donde fundaron su grandiosa capital, Tenochtitlán. 
Año 1867

Este hecho es considerado la fundación de México, siendo la representación de la profecía de Huitzilopochtli adoptada como símbolo nacional: el águila, de perfil izquierdo, erguida y posada sobre un nopal en medio de un islote, apoyada sobre su pata izquierda mientras con la pata derecha y con el pico desgarra una serpiente de cascabel.

El modelo vigente fue dibujado por el artista Francisco Epens Helguera y ratificado con su firma por los tres poderes de la Unión Mexicana, en la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz, quedando depositado en el Archivo General de la Nación, en el Museo Nacional de Historia y la Casa de Moneda.

El escudo desde su origen
El significado original de los símbolos era distinto al actual en numerosos aspectos: El águila era una representación del dios sol Huitzilopochtli, una deidad tan importante para los aztecas como que éstos se llamaban a sí mismos "el pueblo del Sol". La serpiente representaba la sabiduría y renovación de la vida, y su aparición guardaba connotaciones relacionadas con el dios Quetzalcóatl, la llamada "serpiente emplumada". El nopal, llamado 'tenochtli' en náhuatl, ha representado siempre la isla sobre la que se fundara Tenochtitlán. Sus frutos, las tunas rojas, simbolizaban para los aztecas el corazón de los hombres. El islote sobre el que se sitúa el nopal es el glifo de Copil hijo, Malinalxóchitl, primer sacrificado a Huitzilopochtli, según la leyenda azteca, ahogado en el lago de Texcoco. 

Año 1887
La historia de su uso como emblema nos lleva a la representación más divulgada de las numerosas águilas aztecas, la que se ha denominado Piedra del Escudo Nacional, o 'Teocalli de la Guerra Sagrada', una talla en piedra ejecutada con gran cuidado y maestría. Es una representación de un templo azteca con alfardas, escalinatas y un disco solar con dos dioses al frente. En su parte posterior está esculpida el águila que marca la leyenda de Tenochtitlán. Según los arqueólogos data de cerca de 1507 o 1508 y aparece en el Códice Mendoza.

Sin embargo, una revisión exhaustiva de los restos arqueológicos, pinturas, manuscritos y códices postcortesianos, muestra que no había una serpiente en la leyenda original. En algunas ilustraciones aztecas, como el Códice Mendocino, sólo se muestra un águila, mientras que en el Códice Ramírez, se cita que Huitzilopochtli ordenó a los aztecas encontrar un ave preciosa parada sobre un nopal. En el texto 'Chimalpahin cuauhtehuanitzin', el águila está devorando algo, pero no se menciona qué es. Incluso otras versiones muestran al águila agarrando el símbolo azteca de la guerra, el glifo 'atlachinolli', el "agua que arde".

En realidad, la escena del águila devorando a la serpiente habría sido considerada como impropia por aquellos mismos aztecas a quienes se pretende aludir. La historia del águila y la serpiente se derivó de una traducción incorrecta de la crónica 'Mexicayotl' de Hernando de Alvarado Tezozómoc. Se tradujo la frase náhuatl 'ihuan cohuatl izomocayan', "la serpiente silba", como "la serpiente es destruida". Basándose en este texto el padre Diego Durán reinterpretó la leyenda, de forma que el águila representaba el Bien mientras que la serpiente representaba el Mal y al pecado. A pesar de su imprecisión y tergiversación de la mitología precolombina, este significado fue adoptado al corresponderse con la tradición judeocristiana europea, siendo utilizado por los misioneros para la catequesis y conversión de los pueblos indígenas al cristianismo. El padre Durán la expondría generalmente por primera vez en 1582 para ilustrar su Atlas de la historia de los indios de la Nueva España e islas de Tierra Firme, y pronto fue adoptada por otros. No sería hasta la guerra de independencia que se usaría como escudo de armas.

Año 1916
Otra curiosidad desmitificadora hace referencia al ave del escudo, el águila real. Sin embargo, en un estudio de 1960 el ornitólogo mexicano Martín del Campo identificó al ave del códice como un 'caracara' o "quebrantahuesos", una especie de rapaz muy común en México (aunque el nombre "águila" es incorrecto, puesto que el 'caracara' es un tipo de halcón). De cualquier manera, el águila real se consideró como el águila mexicana para fines de representación oficiales, y por la misma razón se la considera como el ave oficial de México. 

Respecto a la serpiente, cuando el padre Durán la introdujo en su narración originalmente se trataba de una serpiente acuática. No fue si no hasta 1917 cuando fue representada como una serpiente de cascabel, por ser más común que las variedades acuáticas en las ilustraciones prehispánicas. Independientemente de esto, el diseño y coloración de la serpiente en el escudo moderno no corresponden con los de ninguna especie, siendo inspirados por una representación de Quetzalcóatl, la mítica serpiente de cascabel con plumas de quetzal. 

Significado actual 
Aunque los elementos principales del emblema de México permanecen a día de hoy, desde su adopción hasta el presente, al escudo nacional se le han atribuido gran variedad de significados. Estos que se detallan son los más comunes:

El águila real en actitud de combate devorando una serpiente de cascabel, representa al pueblo mexicano, e intenta mostrar que México, con su pose combativa, está listo para encarar los retos que la vida y el mundo le presenten.
Año 1934
La serpiente por su parte tiene un significado bastante obvio: representa al Mal y a los enemigos de la nación. Sin querer, el padre Durán se salió con la suya...

El nopal con cinco pencas sobre el que está posado el águila, que muestra además algunas inflorescencias. Cuenta con 32 espinas frontales que podrían representar los 31 estados de la Unión más el Distrito Federal, aunque este aspecto no ha sido reconocido oficialmente.

El islote tiene un listón con franjas de colores: el verde representa la esperanza y la victoria, el blanco simboliza la pureza de ideales y el rojo es deudo de la sangre que derramaron los héroes nacionales.

En la parte inferior hay una guirnalda, una corona abierta de ramas en forma de semicírculo, compuesta por ramas de roble al lado izquierdo, que simbolizan fuerza y determinación, mientras del lado derecho son ramas de laurel las que aluden a la gloria y la victoria de México.

Con el soporte de:
http://es.wikipedia.org
http://www.sitesmexico.com/mexico/escudo-mexico.htm 


UNA HISTORIA DE LA CERVEZA YANKI


Fue en México donde tuvo lugar la primera producción de cerveza de América, cuando el sevillano Alonso de Herrera, con la consiguiente autorización real, construyó en 1543 una cervecera en la pequeña población mexicana de Amecameca. El producto obtenido fue llamado "Zerbeza", sin mayor aceptación por aquel tiempo, puesto que las preferencias de los españoles se orientaban comunmente hacia el vino, mientras que los indígenas preferían el pulque, la chicha...

Al contrario, la cerveza tuvo un lugar primordial en la vida de los primeros colonos anglosajones de la fachada noratlántica de Norteamérica. En cada nuevo asentamiento se preocuparon siempre de obtener cerveza debido a que las "ales" que venían de la metrópoli se agotaban con celeridad. Esta situación se les hizo insoportable y se sabe que el mismísimo gobernador de la colonia de Plymouth se quejó en repetidas ocasiones de la falta de tan preciado líquido.

Los racionamientos de cerveza fueron continuos en esos primeros días de la colonización, a pesar de que había barcos que embarcaban en los puertos ingleses con destino al nuevo mundo, tres veces más cerveza que agua. Es necesario señalar que la cerveza se valoraba entonces como un alimento y formaba parte de la dieta diaria de aquellos nuevos colonos, ya que lógicamente "era buena para la salud". En concreto, existía entre los mismos médicos el convencimiento de que la cerveza caliente era mucho mejor para la salud que el agua.

Una tradición encomiable
Dicen los historiadores que un protagonista crucial para la fabricación de la cerveza en Estados Unidos fue el jefe indio Samoset, de la tribu de los "Wampanoag", quien habría inducido a los pioneros a elaborar cerveza en base al maíz. De hecho, parece que allá por el 1622 el mismísimo gobernador de Connecticut, John Winthrop, elaboró una cerveza en base a este cereal cultivado por los indios. También hay que tener en cuenta en esta primera etapa cervecera norteamericana, el importante papel desempeñado por las laboriosas amas de casa de la colonia, que lo mismo que hacían la comida o mantenían limpio el hogar, se dedicaban con destreza y especial habilidad a elaborar cervezas artesanales para ser consumidas en la propia casa. Esta tradición duró cerca de 300 años.

De entre los nuevos pobladores merece especial mención la colonia holandesa, que introdujo nuevos métodos de elaborar cerveza más modernos que los tradicionales ingleses. Algunas fuentes afirman que habrían sido los holandeses los primeros en utilizar el lúpulo en el nuevo mundo. De cualquier manera, fueron Adrian Block y Hans Christiansen quienes han sido aceptados como los primeros "cerveceros de la isla de Manhattan y por tanto de Estados Unidos", allá por 1612-13. A estos conocidos cerveceros les seguirían otros como Jean Vigne, Rutger Hendrikson y Peter Minuit, que construyó su cervecera en lo que hoy es el centro de ManhattanEl área de Boston fue otra de las pioneras en la elaboración de cervezas en Norteamérica, destacando conocidos cerveceros como E. Dowling, Samuel Cole,"Captain Sedwick" y John Appleton

También es curioso señalar que el gobernador de la colonia de Georgia, James Ogelthorpe, prohibió en su territorio el consumo de alcohol duro; sin embargo, promovió el consumo de la saludable cerveza inglesa. El gobernador, asimismo, ofreció a cada nuevo colono 44 galones de cerveza como acicate para instalarse en aquellas tierras. Se empezaba en aquellos tiempos a controlar, en cierto modo y manera, el consumo y las garantías sanitarias de la cerveza y por ello, sobre 1667, la colonia de Massachusetts legisló que la cerveza se elaborase en base a unos mínimos entre los que destacaban, la calidad que debía tener la malta y también las mezclas que se podían realizar.

A finales del XVII y principios del siglo siguiente el hermanamiento de las nuevas cerveceras y de las Colonial Ale Houses (las cervecerías de la época) era perfecto, ambas se necesitaban mutuamente y colaboraban de manera clara en el aumento del consumo de cerveza en las colonias. Cuando en un territorio alguien quería instalar una taberna y no existía cervecera alguna, no quedaba otro remedio que elaborar sus propias cervezas. Es significativo el hecho de que las tabernas proliferaran enormemente en aquella época a pesar de la presión que ejercía el Gobierno para restringir este tipo de licencias. Sin duda, el apoyo popular a este tipo de establecimientos podía más que la burocracia y las voces que se alzaban a favor de la prohibición. Fueron muy populares en la ciudad de Boston durante ese período de tiempo los locales conocidos como "Green Dragon Tavern", que se encontraba situado en Union Street, y que durante más de 120 años (establecido en 1680) estuvo ofreciendo magnífica cerveza elaborada en sus locales; y también la taberna "Blue Anchor", que ofrecía a los marineros que en ese puerto atracaban una "ale" de categoría superior.


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