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Crawford Goldsby (Fort Concho, Texas, 8 de febrero de 1876), más conocido como Cherokee Bill fue un forajido del Oeste norteamericano que realizó sus fechorías principalmente en el denominado Territorio Indio, más tarde conocido por Oklahoma, entre 1893 y 1894.
Sus inicios, carácter y carrera criminal están bien descritas y pueden ser rápidamente consultadas aquí:

Su notoriedad debe más que a la importancia de sus asaltos a tiendas, bancos y trenes, a su propensión al gatillo fácil y a la absoluta indiferencia con que cometía sus asesinatos.
Dejando a sus espaldas una legión de viudas y huérfanos consiguió no solo infundir el terror a su paso, sino también que la Ley se propusiera poner fin a su impunidad por el territorio administrado por las Naciones Cherokee, Creek y Semínola.
El punto de inflexión lo marcó el asesinato a sangre fría de un pintor llamado Melton en el transcurso del atraco a los almacenes Shufeldt & Son General, en Lenapah, el 9 de noviembre de 1894.

LA CAZA DEL HOMBRE
Hubo que trazar un cuidadoso plan para finalmente llevar al bandido ante la justicia, tres meses después del asesinato de Ernest Melton. Un plan que involucró a un ex agente judicial y al capricho de Bill por una chica.

Ike Rogers había sido apartado del servicio como alguacil acusado de haber dado refugio en su casa a varios delincuentes. Con algunos problemas económicos, había solicitado recientemente su reingreso a la fuerza pública de EE.UU. El marshall Crump aseguró a Rogers que consideraría la solicitud, siempre y cuando Rogers colaborase en la captura de Cherokee Bill. Crump sabía que Rogers estaba en una excelente posición para acercarse al forajido, pues era primo de Maggie Glass, la chica de la que estaba enamorado Cherokee Bill. Así que implicó a ambos en el arreglo de capturar a Bill y repartirse su recompensa, que por entonces había aumentado hasta los 1.500 $.

El 29 de enero de 1895, Maggie celebraba su cumpleaños número 17 y Rogers decidió invitar a su casa tanto a ella como al proscrito... Bill acudió pero se mantuvo alerta, negándose en redondo a salir de la casa junto a Maggie cuando ella se lo pidió. Asimismo, las sugerencias a que se desarmase o bebiese un poco de whisky - al que Rogers había añadido en secreto morfina - no fueron tomadas en cuenta. Bill no bajó la guardia ni a la hora del sueño, pasando la noche en duermevela y despertando en cualquier momento que Rogers intentaba acercarse.
Durante todo aquella tarde y noche Rogers trató de detener a Cherokee Bill sin éxito. No fue sino hasta la mañana siguiente, cuando parecía que Bill podría escapar de un momento a otro, que Rogers se armó de valor para caer sobre el criminal. Mientras éste encendía un cigarrillo en el fuego de la chimenea Rogers se le acercó por la espalda y le golpeó en la parte posterior de la cabeza con un atizador de hierro. Esto dejó al forajido malherido y de rodillas, momento que aprovechó Rogers para someterle con ayuda de un vecino y conseguir esposarle, tras varios forcejeos. Cherokee Bill les ofreció caballos y dinero por su libertad, pero Rogers y su vecino rechazaron la oferta, le inmovilizaron las piernas con cordel, le esposaron y le subieron a un carro para viajar a Nowata. Corría el 30 de enero de 1895.
Ahí no acabó todo. Por el camino, Cherokee Bill rompió las esposas e intentó agarrar el arma al ayudante de Rogers, que tuvo que saltar a tierra para evitar perder su pistola. Fue Rogers quien, montado a caballo y escoltando la carreta, mantuvo a raya al forajido apuntándole con su escopeta de dos cañones.

En Nowata, Bill fue encadenado y colocado en un vagón de ganado del Arkansas Valley Railway custodiado por los agentes Smith y Lawson. Cuando el tren se detuvo en Wagoner, los hermanos alguaciles Dick y Zeke Crittenden se unieron a la comitiva. Un fotógrafo estuvo presente y pidió tomar una foto. Bill aprovechó la espalda de Dick Crittenden para meter el brazo buscando el revólver del agente. El delincuente no obtuvo el arma, pero dijo después que si tenía la ocasión encargaría "abrigos de madera" para sus acompañantes.

ANTE LA JUSTICIA
El grupo no tardó en llegar a Fort Smith, Arkansas, y el detenido quedó allí en espera de juicio por el asesinato de Ernest Melton. El 8 de febrero de 1895, Cherokee Bill fue acusado por el asesinato de Ernest Melton, del que se declaró no culpable de la acusación ante el juez Parker, apodado comunmente como "el juez de la horca".

El juez Isaac C. Parker
El juez Parker es un personaje más famoso si cabe que cualquiera de los reos sobre los que dictó justicia. Durante veintiún años, el juez Isaac C. Parker presidió la Sala del Tribunal de Justicia de EE.UU. para el Distrito Oeste de Arkansas. Sentenció a 160 personas a la muerte y durante catorce años, los condenados no tuvieron derecho de apelación a otro tribunal superior. Recordado en las novelas y las películas del Oeste como "el juez de la horca", la verdadera carrera de Isaac Parker en Fort Smith es mucho más fascinante y compleja. Si bien los casos de forajidos acusados de delitos violentos como violaciones y asesinatos fueron los más comúnmente asociados a su tribunal, la mayoría de los casos examinados particularmente por el juez Parker no fueron delitos capitales. Muchos individuos fueron arrestados y llevados a la cárcel de Fort Smith por cargos tan dispares como robo, tráfico de whisky, incendios provocados, tala ilegal o la violación de las leyes postales.

El juicio por asesinato iba a comenzar el 26 de febrero de 1895. Su abogado defensor fue el renombrado J. Warren Reed. La estrategia de Reed era establecer una coartada para su cliente por tener varios testigos que lo ubicaban en diversos lugares entre Fort Gibson y Tulsa en el día anterior y el del asesinato. Eso significaría que Cherokee Bill se encontraba a 75 millas de la escena del crimen, por lo que fue imposible para él participar en el robo y asesinato. Los fiscales federales del caso, sin embargo, hicieron subir al estrado a los testigos del crimen, todos los cuales identificaron positivamente a Cherokee Bill como el autor material del crimen. Además, Ben Vann declaró que en un baile poco después del asesinato, Bill había confesado su autoría diciendo: "Yo no tenía intención de matar a Melton, sólo disparé para asustarle".

El 27 de febrero de 1895 el jurado dictó el veredicto del caso: "Culpable de los cargos de la acusación ...". Según un periódico local, Cherokee Bill simplemente sonrió, pero su madre, que había asistido al juicio y testificó a su favor, rompió en llanto de dolor. Según el diario, él se volvió hacia ella y dijo: "¿Qué es lo que te pasa? No estoy muerto todavía". El mismo medio señala aquella tarde a Cherokee Bill en la cárcel federal "involucrado en una partida de póker con Bill Cook y varias almas gemelas, como si nada hubiera pasado."

El Tribunal Federal y Cárcel de Fort Smith
En la mañana del sábado 13 de abril, Cherokee Bill fue llevado ante el juez Parker para ser sentenciado por el asesinato de Ernest Melton. El abogado defensor Reed estuvo presente para abogar por un nuevo juicio y cuando la petición fue denegada, se comprometió a recurrir ante el Tribunal Supremo. Parker procedió a continuación a la lectura de la sentencia, diciendo: "A partir de la evidencia del caso no puede haber ninguna duda de su culpabilidad. Que hay indicios de un asesinato del carácter más brutal y perverso ... Melton fue el inocente, la inofensiva víctima de una brutalidad salvaje que llevó al robo y al asesinato." El juez entonces se dirigió al asesino convicto y le sentenció a ser ejecutado en la horca el 25 de junio.

El 13 de abril, un aparentemente despreocupado Crawford Goldsby fue condenado a muerte. El periódico de Fort Smith informó que Cherokee "tomó la frase con mucha calma ... [y] sin revelar la existencia de ninguna emoción. La única muestra que hizo de que consideraba el asunto más serio que cuando fue condenado, fue la ausencia de su sonrisa."

El 29 de abril, el abogado Reed hizo un llamamiento a la Corte Suprema de los Estados Unidos, elevando una lista con 14 "errores manifiestos en perjuicio y daño" a sí mismo y a su cliente. Esa apelación anuló la fecha de ejecución del 25 de junio, según el caso todavía estaba en manos de la Corte Suprema de Justicia. Y fue en medio de aquel verano de Arkansas de 1895 que Cherokee Bill planeó su fuga de la cárcel de Fort Smith.

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