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2017




En las soledades de algunos de los estados más salvajes de Norteamérica, subsisten aún hoy algunos hombres viviendo en contacto y desafiando a la naturaleza. La mayoría se gana la vida como tramperos, dedicándose a la caza para abastecerse de alimento y pieles que vender al final de la temporada. Otros son rancheros, alternando sus faenas propias con la ayuda a otros ganaderos de la zona, mientras que otros han optado por abandonar la vida en comunidad para habitar una propiedad en la montaña. Todos comparten el desafío ante el peligro, la adversidad, la fuerzas de la naturaleza y la precariedad de sus recursos. Son tipos sencillos pero duros, humildes por que saben de su pequeñez ante el medio que les rodea y al mismo tiempo orgullosos de su forma de vida y los retos que deben afrontar cada día. Son los montañeses, los últimos Mountain Men.


"EN LAS MONTAÑAS EL HOMBRE NO ESTÁ EN LO ALTO DE LA CADENA ALIMENTICIA. 
ALGUNAS IMÁGENES PUEDEN SER PERTURBADORAS. 
LOS ESPECTADORES ESTÁN AVISADOS".




Durante algún tiempo la televisión dejó de ser terreno favorable a la aventura, más allá de la ficción o el relato de la violencia. Bajo el nuevo formato de telerealidad adoptado por muchas series documentales, la aventura regresa a la pequeña pantalla para llevar a los hogares la vivencia personal de mineros, comerciantes y cazadores, comunmente inmersos en un entorno natural hostil y poco humanizado. La joya de todas estas producciones ha sido ofrecida en España por el canal Mega de Atresmedia: la serie documental Mountain Men.

Mountain Men hace honor al mito de la última frontera con el retrato costumbrista de algunos hombres que luchan y sobreviven en las montañas más remotas de Estados Unidos. Enfrentados a los rigores de la naturaleza y el aislamiento para ganarse la vida, la tenacidad y aventuras de estos hombres logran atravesar la pantalla y conmovernos. La producción cuenta para ello con los méritos de una realización magnífica e imperceptible, una fotografía espectacular que se recrea en la exposición del ecosistema y una narración que alcanza notas épicas con el enunciado de datos y propósitos, imprescindible en la navegación a través de los personajes y la comprensión de sus retos. Por si fuera poco, suma además el bellísmo y evocador escenario de los bosques y cordilleras de América del Norte, el antagonista de sus vidas, primer y último personaje de la serie: la madre naturaleza.




Galería de Montañeros

Mountain Men es un retrato de frontera y un compendio de lecciones vitales en forma de docudrama. Un testimonio del presente que puede ayudarnos a entender cómo era la vida en el pasado y cómo se sobrevive aprovechando los recursos de la naturaleza, antes de que todo estuviera a golpe de click. Tal es el caso de Eustace Conway.

Eustace Conway compró a crédito una propiedad en las montañas Blue Ridge en Carolina del Norte, que él llama Isla Tortuga y donde se afana en vivir de lo que caza o cría, al tiempo que edifica un aserradero. Antiguo territorio cherokee y más tarde escenario de escaramuzas durante la Guerra Civil Americana, esta zona de los Apalaches no está demasiado alejada del mundo civilizado, pero ofrece bosques densos, pequeños valles y unos paisanos anclados en la tradición y la fe en su propio esfuerzo.

En lo profundo de las Blue Ridge, el montaraz Eustace abandona su imagen de pacífico hippie sesentero, para convertirse en un agraviado colono y defender rifle en mano su propiedad ante cazadores o leñadores furtivos, cuando no pelea contra la escasez y la amenaza del embargo vendiendo la madera de su finca. Siempre con la ayuda de su buen amigo, el inmutable y socarrón Preston Roberts.


A tres mil quinientos kilómetros al noroeste, en el valle del Yaak en Montana, un avejentado trampero y exvaquero de rodeo llamado Tom Oar reside junto a su esposa Nancy y su perra "Ellie". Esta pareja bien entrada en la sesentena debe hacer frente al invierno de siete meses de esta zona de las Montañas Rocosas, mientras sobrevive confeccionando artesanía y poniendo trampas para castores a lo largo del río, entre manadas de lobos y osos que deambulan por el territorio.

Con la estimable ayuda de algunos vecinos, a pie, en canoa o ranchera, Tom recorre distancias hercúleas cada día revisando sus trampas, acosado por los achaques de la edad y su maltrecha rodilla. La peripecia del entrañable y sabio Tom es su debate interior entre la pertenencia a la montaña, la escasez de capturas de cada temporada y la presión de sus hijos para que se traslade con ellos a la cálida Florida. Pero Tom Oar es un montañero, no será fácil que se de por vencido.


También en Montana, unas 400 millas al sur, el valle de Ruby es el hogar de pumas, manadas de lobos y caballos salvajes, y también del intrépido montañero Rich Lewis.

Ayudado por sus perros "Brandy", "Capone", "Turbo" y "Hadget", el duro de Rich se ocupa de proteger de las alimañas a las reses de los ganaderos locales, en particular espantando los pumas que se acercan demasiado a los poblados o dando caza a los lobos hambrientos que en el crudo invierno se internan en el valle.

Rich es un tipo peculiar, hirsuto, de barba recia y gorra marinera, que patrulla por las sierras en una vetusta camioneta de 1956 a la que llama "Wilbur" llevando a sus perros tras la pista de algún puma. El doblaje en España nos ha regalado para Rich una entrañable y personalísima voz ronca que otorga aún más autenticidad a sus andanzas:

"¡Adelante Turbo, cuidado Capone, en marcha, Wilbur!"




Pero si alguien se juega el tipo a diario ese es el trampero Marty Meierotto, quien cada poco deja a su mujer e hija en su casa de un pequeño poblado de Alaska, para partir a bordo de su pequeña avioneta Piper hacia las inmensidades nevadas de las Montañas Revelación. 

Tras mil y una zozobras sorteando vientos, montañas y lugares donde poder aterrizar, Marty debe recorrer centenares de kilómetros con su moto de nieve, poniendo y revisando trampas que le surtan de pieles de martas y linces, con las que mantener a su familia.

Siempre absolutamente solo, haciendo frente a contratiempos y averías de forma autónoma y con escasas opciones, Marty logra sobrevivir a los caprichos del entorno y los peligros propios a su cacería itinerante, ante la impávida y pétrea majestuosidad de las Montañas Revelación en Alaska.

"No estoy aquí por el paisaje -dice- ¡El paisaje es precioso, pero tengo que conseguir pieles!"


Algunos montañeros más pueblan el reality, aunque con historias menos desarrolladas. De entre ellos destacan Kyle Bell, un rastreador, cazador y ranchero, afincado en las latitudes semidesérticas del Valle del Cimarrón, en Nuevo México, de aspecto impactante, trenzas de mestizo y grueso mostacho, afanado por aleccionar a su hijo en las habilidades del rastreo; o Charley Tacker, un neófito que acude a la llamada de la montaña en los sombríos bosques de Maine, como Morgan Beasley lo hace en la Gran Cordillera de Alaska.



Esto es Mountain Men, la serie documental donde montañas y montañeses se nos muestran con todo su rigor y dramatismo: Como cuando Rich pierde a perra "Brandy", su mejor perra rastreadora de pumas, en el ataque de un puma al que desde entonces llamará "Tres Dedos" y al que perseguirá sin descanso por los collados del Valle de Ruby, en Montana; como cuando Kyle enseña a su hijo Ben de sólo 11 años cómo despellejar un bisonte, o como cuando otro día un caballo se le espanta en el corral y accidentalmente atraviesa su pata entre los hierros del cercado. O la intensidad de cualquiera de las angustiosos despegues y aterrizajes de Marty Meierotto en su frágil avioneta, buscando nuevos territorios de caza a través de las Montañas Revelación en Alaska.




No sería justo abordar esta magnífica serie sin mencionar y felicitarnos del brillante doblaje ofrecido por el Canal Mega en España. Desde la pomposa serenidad con que el narrador describe las escenas, a los actores que dan voz a cada uno de los personajes, interpretando las emociones y personalidad de cada montañero de forma magistral -en especial las de Rich, Marty y Tom-, el doblaje de la serie es totalmente acertado.

Mountain Men es una serie del Canal History Channel, estrenada en mayo de 2012. Hasta la fecha en España se han emitido 55 capítulos de 42 minutos, pertenecientes a las 5 primeras temporadas. La sexta temporada acaba de iniciar su emisión en EE.UU.. Un aliciente más para no perderla de vista.

http://www.history.com/shows/mountain-men



Abril de 2017 ha dado paso a una nueva época en Alma de Frontera. Después de un prolongado silencio por el imperativo de mayores propósitos, y superado el debate entre liquidar la bitácora o asumir el esfuerzo de darle nuevos aires, este blog pone de nuevo un pie en el estribo. Como equipaje, con mejor o peor acierto, Alma de Frontera acumula más de 80 entradas, más de 150.000 páginas vistas y un historial íntimo de insoslayables filias y fobias. Sin olvidar la atención de cierto número de seguidores, cuya paciencia ante el secarral de novedades es digna del mejor empeño.

Editar un blog personal es tarea laboriosa y poco reconfortante, más allá de una liviana cura para el ego. Nada recomendable, créame, si anda escaso de horas que dedicarle. Mucho más entretenido aún si trata de componerlo con gusto, pasión por el detalle o necesita documentarse. Ello le exigirá prolongadas jornadas de trabajo y cuidados de alquimista, ideando que todos los elementos sirvan al conjunto para no defraudar la atención de lectores y navegantes. Difícil reto cuando la inmediatez de las redes sociales desbancaron hace tiempo a los blogs en la pugna por los lectores, pero asumible si hay interés por contar algo, una mínima mano con las letras y redaños para encararlo.




Tomada la determinación, nada más estimulante para un nuevo comienzo que un cambio de look. El punto de partida en este blog ha sido reemplazar la anterior plantilla para conseguir una apariencia de magazine, más moderna y amena a la navegación de quienes lo visiten en adelante. Ha sido todo un acierto encontrarla, y costado adaptarla al contenido ya creado, pero ha merecido la pena. La nueva plantilla da frescura a la web y otorga mayor vistosidad al contenido, mientras los nuevos menús favorecen una navegación más intuitiva. Alma de Frontera dispone ahora de su primer menú de cabecera con las secciones a modo de revista, encabezadas por la página principal, Portada. Al precio de relegar las nuevas entradas a la sección de Actualidad o Bitácora, el lector puede acceder, de un sólo vistazo y sin salir de la página a todas las categorías y sus post más relevantes. Carruseles temáticos, artículos destacados, miniaturas, secciones y archivos del blog, además de las actualizaciones de la página de Facebook, nuestro perfil social con más seguidores..., todos invitan a navegar entre los diferentes artículos, comentarlos o directamente a suscribirse. ¡Claro que sí!.

Pero, ¿eso es todo?. Sí  y no, justo lo suficiente. Esta nueva época no traerá cambios importantes en cuanto a lo sustancial del blog, aunque quizás si un planteamiento ligeramente distinto, más conciso, más personal si acaso. Un rumbo que sólo podrá ser confirmado por la sucesión de entradas al paso del tiempo. Y no será acusado por falta de temáticas ni motivos para abordarlas, ni que resulte menos atractiva la historia o la actualidad de Norteamérica, todo lo contrario. Sino que de nuevo el tiempo disponible emitirá su dictado implacable. Ese tiempo frugal y esquivo, distraído para alimentar este relato por entregas que ya supera el lustro. Tal como siempre ha sido, sólo el tiempo tendrá la última palabra para determinar la continuidad o abandono de Alma de Frontera. Así es la ley de los blogs.

Desde que a finales de verano de 2011 empezase a rodar en la Blogosfera, con el subtítulo de "Emociones y Espejismos", y después de pretender una segunda etapa allá por 2014 subtítulada como "Érase Una Vez En Norteamérica", Alma de Frontera inicia su tercera época en la primavera de 2017 para hacerle partícipe de "Una Historia Americana", la visión propia y absolutamente subjetiva de este autor sobre las mil historias de América. En este desafío, me gustaría contar con su lectura y ¡cómo no!, con el soporte de su suscripción y comentarios.

¡Únase al convoy!. ¡Emprendamos de nuevo ruta hacia los horizontes lejanos de la Frontera!.





Un proyecto televisivo logró reunir en 1985 a legendarias figuras del Rock&Roll que reconocían a Carl Perkins como uno de sus fundadores, presente en aquel momento. Junto a él se dieron cita Rosseane Cash, George Harrison, Ringo Starr y Eric Clapton, entre otros, para dar vida al concierto "Carl Perkins and friends: a Rockabilly sesión", grabado en Londres. En el vídeo, que llegó a superventas, las leyendas vivas de la música del momento hacían un justo reconocimiento a quien consideraban una pieza fundamental para comprender el desarrollo e historia del Rock and Roll. 


Aquel mismo año, Carl fue incluído en The Nashville Songwriters Hall of Fame, primer paso para que en 1987 se le reconociera en el Rock and Roll Hall of Fame como uno de pioneros del género, a la vez que uno de sus más influyentes músicos. 

El show contiene excelentes actuaciones musicales con toda la variedad de estilos que abarcó la carrera de Carl Perkins, al que asisten los buenos oficios de las personalidades que van desfilando por el escenario, mano a mano con el maestro, en un gran ambiente de camaradería, homenaje y respeto. Aunque todas son destacables nuestra actuación favorita es la de Eric Clapton, con quien interpreta en primer lugar el clásico "Matchbox". Sin embargo, el rockabilly se destila con todo su magia cuando ambos genios tocan "Mean Woman Blues" y se alcanza uno de los momentos más intensos de Rock & Roll de todo el programa.

¡Que lo disfruten, ...y no olviden dejar su impresión en los comentarios!



Pueden disfrutar del concierto en su totalidad aquí: http://youtu.be/ph1HZ-Uq70I, y de los hitos de Carl Perkins aquí: http://www.rockabillyhall.com/CarlPerkins.html


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