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2013



La primera vez que supe de Tascosa fue acompañando al intrépido Jimmy Steward tras la pista de un arma excepcional, un Winchester del 73. Tras derramar algo de whisky en el salón y asistir al asalto del banco local, fuí testigo de un singular duelo con las balas revotando endiabladas entre las paredes de un promontorio rocoso. James terminó por ajustar las cuentas con su pasado, retomó la posesión del magnífico rifle y Tascosa quedó grabada indeleblemente en el recuerdo.


Algún tiempo más tarde, la misma pulsión fronteriza que alimenta estas páginas me llevó a reparar en Tascosa, al momento de sobrevolar sobre un mapa los páramos del norte de Texas y el Llano Estacado. Allí esperaba Tascosa, la Atascosa hispana, clamando por un lugar en el presente antes de que la última piedra de su pasado fuese engullida por el polvo de la ignorancia. !Desmontemos!.




ATASCOSA
Situada al noroeste de Texas, en el Condado de Oldham, en la orilla norte sobre un vado del río Canadian, la vieja Atascosa cuenta con una historia tan interesante y variada como los hombres y mujeres que la poblaron. Su nombre se debe al barroso atascadero que encontraron sus fundadores en 1876, algunos pastores hispanos provenientes de Nuevo México encabezados por Casimiro Romero. Allí encontraron pastos y agua para sus rebaños de ovejas y caballerías, y edificaron cabañas de adobe y acequias por los arroyos de la zona. El asentamiento distaba 135 kilómetros al oeste de la ciudad más próxima, Mobeetie, Texas, y 300 kilómetros al noroeste de la demarcación de asentamientos establecida en 1875. Sin embargo, la ruta del ganado a través del prisma territorial del norte de Texas (el llamado Panhandle) hasta Dodge City, encontró en el paso de Tascosa el lugar adecuado para vadear el río Canadian por ganados y mercancías, y el aval de su posterior pujanza. 

Henry Kimball fue el primer colono anglo en Tascosa que instaló su taller de herrería en 1876, al que siguieron poco después una tienda y un salón. Las grandes haciendas ganaderas también se expandieron por la región y el poblado se convirtió en el punto de suministro para los importantes ranchos LIT, LX, LS y XIT. Para abastecer a ranchos y cowboys se fueron incorporando sucesivamente nuevos negocios a lo largo de las dos manzanas de la calle principal que corría de este a oeste. Tras asignársele una oficina de correos en 1878, la pequeña ciudad creció como un floreciente centro comercial, via pecuaria y punto de servicio postal con Dodge City. En 1880, con la implantación del Condado de Oldham, Tascosa se convirtió en su capital y se edificó en piedra una Corte de Justicia de dos pisos, con la ciudad transformada en un hervidero de negocios y colonos estableciéndose en ella. Tascosa pasó a ser la "capital cowboy del Panhandle", la primera ciudad del saliente norteño tejano, única fuente de abastecimiento para cazadores de búfalos y conductores de ganado en doscientos kilómetros a la redonda. 

El Saloon de Tascosa en torno a 1900, la foto más reproducida de la ciudad.

De la Sartén a las Brasas
Como capital vaquera de la franja norte del Estado (el mango de la sartén o Panhandle) Tascosa tuvo un sinfín de incidentes resueltos con el desempeño de las armas rápidas. Caleb Berg Willingham fue el primer sheriff del condado, quién disparó al hombre que ocupó la primera tumba en el cementerio de la colina. Forajidos y buscavidas como Henry McCarty (Billy the Kid) o Dave Rudabaugh, se hicieron habituales por sus calles y salones. A propósito de Billy el Niño, se menciona que en cierta ocasión se presentó en Tascosa con 150 caballos robados y permaneció unas semanas alojado a todo confort en la ciudad. Lo mismo ocurrió con agentes de la Ley y cazarrecompensas, como Pat Garrett o Charles Siringo entre otros, contratados para meter en cintura a bandidos y vaqueros. En resumen, trifulcas y tiroteos hicieron de Tascosa el epicentro salvaje de las llanuras del Lejano Oeste, en la línea de Dodge City, insuflados por un poder económico campando por sus respetos.

Los conflictos desarrollados en los grandes ranchos tuvieron su punto álgido en 1883, cuando Tascosa se convirtió en el escenario de una fustrada huelga de cowboys en demanda de salarios más altos. La huelga derivó en balasera, con algunos de los participantes enterrados en el Boot Hill Cemetery, llamado así porque muchos de los allí enterrados murieron con las botas puestas. Al menos hubo 10 tiroteos fatales en Tascosa durante su apogeo en la década de 1880, incluyendo "The Big Fight", una batalla campal a tiro limpio en la noche del sábado 21 de marzo de 1886. Tres vaqueros del rancho LS fueron asesinados junto con un transeúnte. Las lápidas de los hombres del LS Ranch aún pueden verse justo a la entrada del cementerio.


El LS Ranch erigió tres lápidas idénticas a sus vaqueros asesinados, alineadas frente a la entrada del Boot Hill Cemetery. En el centro, un hito del Estado rodeado de cruces blancas recuerda la turbia historia del cementerio.

En el verano de 1886 Charles Francis Rudolph comenzó a editar un periódico semanal, el Tascosa Pioneer, que un año más tarde daría la mayor noticia de su historia con la implantación de dieciséis millas de vía ferroviaria a través del noreste del condado. Muchos de los negocios locales se trasladaron entonces a dos kilómetros de Tascosa para abastecer la demanda del ferrocarril, al tiempo que su posición comenzaba a ser irrelevante para la industria de la carne. En 1890 la población combinada de los dos asentamientos era de 350 habitantes y según se fueron estableciendo nuevas ciudades en el Panhandle, fue disminuyendo paulatinamente. 

Las Vidas de TASCOSA
La puntilla que determinó su futuro fue un temporal de fuertes lluvias que desbordó el río Canadian en 1893, llevándose por delante el puente y destruyendo 17 edificios cuyos techos cedieron. Desde entonces, la vieja Tascosa cayó en un permanente declive hasta que, con tan solo quince habitantes, la sede del condado fue removida hacia la nueva ciudad de Vega en 1915. 


La Escuela Pública y al fondo la Corte de Justicia en 1900.
Inundaciones y tormentas de viento fueron derrullendo sus casas de adobe y arrastrado la tierra por las calles antes transitadas. La penosa dispersión de sus escombros fue todo lo que quedó de una ciudad que pocos años antes había sido la próspera capital del PanhandleBajo la sombría presencia de una arboleda de álamos gigantes flanqueando el destartalado Palacio de Justicia, Tascosa quedó para los coyotes, las serpientes de cascabel y los vientos susurrantes de las llanuras. Sólo uno de sus habitantes se mantuvo fiel ante la ruína del poblado, una mujer que es parte de su leyenda misma. Se llamaba Frenchy McCormick.

De ella únicamente se sabe que había sido chica de salón en su juventud. Únicamente su marido Mickey McCormick, primer dueño del salón de la ciudad, pudo conocer su verdadera identidad y los secretos de su pasado. A su muerte en 1912, cuando Mickey fue enterrado en el Cementerio Romero de Tascosa, Frenchy se determinó a no abandonar jamás la tumba de su marido y su hogar, convertido ya en pueblo fantasma. Allí resistió imperturbable y en soledad durante 27 largos años, hasta enero de 1939, cuando por problemas de salud hubo de mudarse hasta Channing, Texas, para regresar a recibir sepultura dos años después. El último residente de Tascosa, testigo de su ascenso y caída, descansa para siempre junto a su amado "Mack".


Este hito recuerda la historia de la vieja ciudad.
Poco después de marcharse Frenchy McCormick, en junio de 1939, un filántropo llamado Cal Farley estableció en 120 hectáreas del antiguo poblado de Tascosa el Boys Ranch, ofreciendo acogida y formación para chicos desfavorecidos. En la década de 1980 la Corte de Justicia fue destinada a museo y la escuela original de Tascosa reconstruída para ser utilizada por la institución benéfica, mientras el Cementerio de Boot Hill quedaba como un recordatorio de los días salvajes del Far West. Constante desde sus modestos inicios, el Boys Ranch ha conseguido devolver la vida al antiguo poblado que ahora cuenta con un complejo de edificios modernos y una población superior a la de su apogeo en los días de la Frontera

Una suerte que no ha tenido su ubicación más reciente, la Tascosa junto al ferrocarril. Si en 1947 contaba con dos tiendas y una población de cincuenta almas, al cumplir el siglo de existencia la nueva Tascosa había pasado de gris apeadero para el suministro local a vía muerta y muelle de carga polvoriento. Un próspero y violento oasis en las llanuras vencido por el ferrocarril y el progreso para luego morir lentamente.


Esta es la historia de un lugar del noroeste de Texas, tan fugaz, cambiante y desolado. Ahora, para todos cuantos llegaron a estas líneas, Tascosa ya no será sólo el marco resolutivo de las andanzas de James Steward en "Winchester 73", sino el encuentro con una azarosa ciudad en las soledades del Llano Estacado. La vieja Atascosa ha sido desempolvada para la memoria, que el tiempo la guarde junto a los personajes que la habitaron, de entre los fantasmales poblados de la Frontera.



En una época que las relegaba a un papel secundario en el devenir de la historia, no fueron pocas las mujeres que consiguieron despuntar en ella o abrirse paso hacia la leyenda. Teniendo presente que nadaban contra corriente en un mundo creado por y a la medida de los hombres, sus aventuras y biografías adquieren aún mayor significado en nuestro tiempo. Bien como intérpretes indígenas, buscavidas, cazadoras, jugadoras, tiradoras o forajidas, las mujeres del Lejano Oeste lograron triunfar sobre la losa moral que las condenó a priori, para ganarse hoy la admiración y respeto de los amantes de la Frontera.

Una de aquellas mujeres fue una chica de poco más de 15 años de nombre Rose Dunn, apodada para la historia como 'Rosa de Cimarrón', culpable de preferir la compañía de forajidos y maleantes, y de tener los suficientes redaños para encarar a la ley. Detrás de la leyenda levantada alrededor suyo existió una mujer real, cuya inconsciente juventud la llevó a realizar peligrosos equilibrios en un mundo de violencia y plomo.

Rose Dunn nació en 1879 cerca de Ingalls, Oklahoma. De familia pobre, fue educada en un convento en Wichita, Kansas. Su significación como leyenda del Oeste comenzó con una historia de amor al margen de la ley. Desde hacía un par de años los hermanos Dunn habían pasado a engrosar las filas del hampa tras una breve introducción al negocio como rateros de poca monta. Ellos fueron los que enseñaron a la joven Rose a montar, echar el lazo y disparar, y a través de ellos conoció y se enamoró del gangster llamado George 'Bitter Creek' Newcomb, un exmiembro de la cuadrilla de los Dalton antes de su desaparición en Coffeyville, Kansas

El Príncipe de los Ladrones
En 1893 'Bitter Creek' Newcomb se encontraba integrando la banda del famoso forajido Bill Doolin, donde militaron por algún tiempo los hermanos Dunn. La banda de Doolin amedrentó el Territorio Indio (Oklahoma) durante dos años, robando bancos y asaltando diligencias y trenes también por Kansas y Arkansas.

'Bitter Creek' es un personaje digno de mención. Algún autor le describe como "un apuesto y despreocupado vaquero, galante con las chicas guapas e hijo de una acomodada familia de Fort Scott, Kansas". El apodo de "Bitter Creek" proviene de una canción que le gustaba entonar: "Soy un lobo salvaje de Bitter Creek y mi noche es aullar".

La presencia, los modales educados y el halagos de Newcomb inclinaron a Rose a acompañarle en su banda, donde la protección del galán y el respeto de todos engendraron su lealtad hacia el grupo. Y fue así como Rose Dunn empezó a labrarse un nombre propio entre los gunmen: la 'Rosa de Cimarrón'

Como la vida al margen de la ley no da demasiadas facilidades al amor, la chica empezó a implicarse cada vez más en el 'Wild Bunch'. A menudo era ella la que se aventuraba hacia la ciudad más próxima donde los hombres de Dollin eran buscados, para hacer acopio de suministros. Mientras tanto, los hermanos de Rose habían abandonado la difícil vida en la delincuencia, más al contrario, optaron por ganarse la vida con una ocupación tan pacífica como la de cazadores de recompensas, siendo conocidos en el territorio como los 'Hermanos Dunn'.

El tiroteo de Ingalls
En la tarde del 1 de septiembre de 1893 la banda de Dollin fue acorralada en Ingalls, Oklahoma por una partida de alguaciles de los Estados Unidos que los habían reconocido. Varios miembros tuvieron que refugiarse en el salón de George Ransom, acosados por los agentes. Como quiera que después ser rodeados y conminados a rendirse Bill Doolin les respondiese: "Iros al infierno", la balasera no se hizo esperar. Una lluvia de balas empezó a hacer astillas la taberna mientras los pueblerinos asustados corrieron a esconderse. 

La leyenda del Far West cuenta que Newcomb fue gravemente herido y que cuando estaba en la calle, 'Rosa de Cimarrón' corrió hasta él desde el "Pierce Hotel" donde se alojaba, pertrechada con dos cananas de munición y un rifle Winchester. Disparando y manteniendo a raya a los marshalls, la fiera adolescente lanzó las cartucheras a su novio para que alimentase las cuencas vacías de sus revólveres, cubriéndole las espaldas y ayudándole a escapar. El informe oficial en cambio se limita a señalar que Newcomb disparó un par de veces y huyó.

La batalla dejó nueve muertos en el acto y algunos heridos de gravedad, entre ellos un alguacil que murió de inmediato y otros dos que murieron de sus heridas al día siguiente. Tres de los fuera de la ley, entre ellos el novio de Rose, fueron heridos y el llamado 'Arkansas Tom' Jones capturado. Junto a 'Bitter Creek'  y otros miembros de la banda, 'Rosa de Cimarrón' permaneció escondida en lugar seguro por unos meses, ayudando como enfermera al restablecimiento de la maltrecha cuadrilla.

Hermanos de sangre
Cerca de dos años más tarde, un 2 de mayo de 1895, una recompensa de 5,000 dólares pesaba sobre la cabeza de Newcomb, vivo o muerto. En compañía de otro bandido llamado Charley Pierce, 'Bitter Creek' había escapado de un encuentro con los marshall cerca de Norman, Oklahoma. Probablemente alguno de los dos se encontrase herido. Sea como fuere, el caso es que no dejaron pasar la ocasión de visitar a Rose. Para su desgracia, mientras desmontaban delante de la casa fueron sorprendidos y liquidados a tiros por los 'Hermanos Dunn', que se embolsaron 5000$ dólares cada uno ante su desconsolada hermana. 

Después de la muerte de George 'Bitter Creek' Newcomb, la menor de los Dunn fue repetidamente acusada de haber rebelado a sus hermanos el paradero y las intenciones de los bandidos. Ella siempre lo negó y sus hermanos se sumaron a su descargo. Fue solo una casualidad, una baza en contra de aquellos que acostumbraban a porfiar con la suerte. Rose nunca fue procesada por su participación en la banda de Bill Dollin.

Retirada de la espiral de la delincuencia, 'Rosa de Cimarrón' volvió a ser Rosa Dunn. Unos años más tarde se convirtió en la esposa de un político de Oklahoma y vivió el resto de su vida como una respetable ciudadana. Murió a los 76 años en Salkum, Washington. La controversia sobre el papel que jugó en el tiroteo entre los alguaciles y los fuera de la ley en Ingalls, Territorio de Oklahoma, en 1895, le acompañó toda su vida. 






Bueno, dejé mi trabajo en el autolavado y una nota de despedida a mi madre.
Cuando el sol se puso salí de Kingston con mi guitarra bajo el abrigo.
Hice autostop hasta Memphis, cogí una habitación en el Y.M.C.A.
durante tres semanas me pateé los clubes buscando algún sitio donde tocar.
Pensé que mi repertorio les volvería locos, pero nadie quería contratar un guitarrista.

Casi me muero de hambre en Memphis, me había quedado sin dinero ni suerte.
Realicé un viaje a Macon, Georgia, en un camión cargado de gallinas.
Luego hice dedo hasta Panamá City y empecé a ver algunos bares nocturnos.
Esperaba ganarme un dólar tocando, pero siempre me soltaban lo mismo:
"Aquí no tenemos sitio para un guitarrista".

Dormí en la jungla de los vagabundos, vagué por mil kilómetros de camino.
Acabé en Mobile, Alabama, frente a un club llamado "Big Jack's".
Un pequeño cuarteto ensayaba, así que cogí mi guitarra y me uní a ellos.
Les enseñé cómo podía sonar una banda con un guitarrista rítmico. 
"!Muéstraselo, hijo!"

Si alguna vez viajas hasta el oceáno, pásate por Mobile
y no te pierdas un club llamado "Jack's" si tienes un poco de tiempo que matar.
Solo tienes que seguir a la multitud y acabarás en la pista de baile,
disfrutando con el mejor quinteto que hay en todo el Golfo de México.
Adivina quien es el líder de ese quinteto. ¿No lo sabes?
Bueno, nunca hubieras dicho que es un pequeño guitarrista.
  

                               Traducción adaptada del tema 'Guitar Man' (1967) de Jerry Reed 





Elvis abrió con este número su Especial Comeback en la cadena de televisión NBC, el 3 de diciembre de 1968. Emergiendo desde la oscuridad y encañonado por un potente foco frente a la penumbra posterior, la escena destacaba una imagen de desdén y rebeldía, aludiendo a imágenes pasadas y tiempos de juventud, mostrando a un Elvis que aún conservaba grandes dosis de atractivo y provocación. La pieza enmarcó la transición a "Guitar Man" desde la introducción de "Trouble", con un telón de fondo similar al de "Jailhouse Rock", con bailarines masculinos encasillados en celdas. 

El tema "Guitar Man" había sido escrito por Jerry Reed Hubbard ese mismo 1968. El simpático Jerry Reed (1937-2008) fue cantante de country, compositor y actor en más de una docena de películas. Interpretando papeles cómicos y caracterizando a joviales palurdos sureños, es reconocible co-protagonista de la saga sobre camioneros protagonizada por Burt Reynolds iniciada con "Los Caraduras", amén de otras actuaciones en cine y televisión. 

Respecto a la grabación por Elvis de su canción, comentó:
"Yo estaba en la pesca del río Cumberland, cuando recibí una llamada de Felton Jarvis (entonces productor de Elvis en RCA). Jarvis me dijo: "Elvis está aquí mismo. Hemos estado tratando de grabar "Guitar Man" durante todo el día pero Elvis quiere que suene como sonaba en su disco". Así que le dije: "Bueno, si quieres que suene así, vas tener que llevarme allí a tocar la guitarra". Y ese fue el principio de una gran amistad entre genios.

Ahora pulse sobre su nombre si quiere saber más sobre el bueno de Jerry Reed



Según Wikipedia la goma de mascar, popularmente conocida como chicle, es una goma masticable con sabor dulce elaborada a base de un plástico neutro. De origen mexicano, el chicle fue patentado industrialmente por los gringos y distribuído más tarde entre sus soldados en la Segunda Guerra Mundial, por sus supuestas cualidades desestresantes. Ello popularizó y extendió su consumo. En torno a los cincuenta aparecería el chicle sin azúcar y su difusión alcanzaría escala planetaria a través de la universalización de la moda y costumbres americanos. El chicle, como el refresco de cola, es otro producto genuinamente americano que forma parte de nuestro territorio más íntimo, la infancia y la adolescencia. 


Hasta ahí la teoría. En España no sería hasta los años ochenta que para diferenciarse del consumo infantil, las marcas comenzaron a promocionar los chicles sin azúcar. Y fue entonces que como nunca antes aparecieron fantásticas campañas publicitarias para ganarse a un nuevo target de clientes: el mercado adulto. La selección de anuncios que presentamos son en su mayoría de la marca Trex, que supo ligar chicles y besos en un brillante slogan que resultó tan definitivo para vender chicles como para figurar en nuestra memoria emocional y vital.


Clasicismo en la estación (TREX, 1988)
Nadie con más de 30 años dejará de reconocer este anuncio, una obra maestra de poco más de medio minuto. El anuncio, de factura española, recrea el reencuentro en una estación de tren de una joven pareja. La pieza podría ser perfectamente atemporal, como de hecho lo es su relato, pero fotografiada en blanco y negro sesentero, con Otis Redding cantando "I've Been Loving You Too Long (To Stop Now)" ("Te he estado amando todo este tiempo (para dejarlo ahora"), con una atmósfera de trenes humeantes (...), viajeros y soldados de reemplazo, adquiere una personalidad emocionante y mítica. Nada más, la ambientación no necesita más que la mirada de los actores y un vestuario apropiado, completamente vigente, para resultar tremendamente convincente. 




Casticismo juvenil (TREX, 1989)
Si el spot de la estación fue todo un pelotazo para la marca y dejó muy alto el listón para posteriores entregas, el siguiente consiguó tomar muy dignamente el relevo con una evidente simplicidad argumental. Centrado en un profundo beso entre jóvenes ajenos al mundo, el anuncio ofrece algunos detalles interesantes para su repaso. A destacar los lunares de la camisa del chico y las hojas manuscritas. Es maravilloso cuando con tan poco se dice tanto, ¿verdad?. 




Por 1989 corrían los días de la Movida española. Grupos musicales como Gabinete Caligari tocaban "Al Calor del Amor en un Bar" (!bares qué lugares!) mientras otros como Duncan Dhu venían de versionear la pieza "Bésame Mucho". Como contrapunto a la postmodernidad se abría hueco una moda que reivindicaba lo castizo y lo tradicional, desde dentro de la misma movidaTal vez influído por todo aquello, el spot se centró en un apasionado lote juvenil en una cafetería popular, a cuyo clasicismo contribuye un veterano camarero y el bolero de que hablabámos, en la lánguida entonación que hace un cantautor del momento, tal vez Alberto Pérez Lapastora

El último de la Mili (TREX, 1990)
Nuestra tercera parada nos lleva a la soledad de un cuartel de las Fuerzas Aéreas. Entre literas vacías y compañeros de armas que se marchan de permiso, una ojeada a la fotografía y la última carta de una novia adorable reconforta la soledad del joven soldado. Y por supuesto chicles, guardando su sabor.




Son los días de la mili, y este tal vez éste sea el último anuncio donde aparezca el Servicio Militar Obligatorio, aunque de modo totalmente tangencial. El beso es aquí un beso casto y entrañable, entre amantes separados. La marca se apunta un nuevo tanto al plantear una emoción intergeneracional, forrada con exquisita factura y la sobriedad de un ambiente militar. Un envoltorio grave que profundiza en sensaciones dulces y nostálgicas, remarcado con la suntuosidad del gospel.

Blancanieves revisited (TREX, 1993)




El cuento de Blancanieves versión Trex. El actor joven de moda en la época era el canadiense Jason Priestley, protagonista junto a otros mozalbetes de la horripilante
"Sensación de Vivir". La compañía le fichó para devolver del sueño a la princesa medieval del anuncio, en una revisión del cuento para lucimiento del niñato. Nada que ver con los spots vistos hasta ahora, aunque podríamos apostar que multiplicó el presupuesto de los tres anuncios anteriores juntos. Un ejemplo de que "la potencia sin control no sirve de nada". Ehh... ¿donde demonios he oído esto?. Creo que he visto demasiados anuncios...

Un beso indestructible  (TOPLINE, 2010)
Como colofón a esta serie de vídeos publicitarios sobre chicles, besos y anuncios que dejaron huella, presentamos el de un chicle que seguro será familiar para los amigos americanos que nos siguen. Este anuncio de la goma Topline nos parece un anuncio imaginativo, intenso y muy bien construído. Un excelente broche final para una de nuestras entradas más dulces. 







A sus 37 años Hernando de Soto lo tenía todo para observar la vida desde una cómoda posición otorgada por aventuras y conquistas. Tras su paso por Las Indias, había vuelto a España dueño de una considerable fortuna, acababa de tomar por esposa a una bella dama de la nobleza y su fama, carisma y bonomía le abrían las puertas de palacios y voluntades. Y sin embargo, apenas a un año de su regreso, el ansia de nuevas expediciones comenzó a persuadirle.

Muchos habrá que estimen por loca su codicia, como la Leyenda Negra se encargó por siglos de emponzoñar el discurso de la Historia, pero es más probable que la emoción de renovadas aventuras, peligros y tesoros, calase hondo en el ánimo del extremeño, a las noticias de un nuevo territorio por descubrir: La Florida.

DE OFICIO DESCUBRIDOR
Con 16 años había partido a las Indias participando activamente en la conquista y exploración de Panamá, Nicaragua y Honduras. En 1532 se unió a la expedición de Francisco Pizarro, desde Panamá a la conquista del fabuloso Imperio de los Incas del Perú, ganándose con su valor el aprecio y la confianza de Pizarro. Para él, descubrirá la ruta hacia Cuzco que hará posible su posterior asalto y toma, tras la cual regresa a España para desposar a la hija de su mentor en las Américas, el conquistador Pedrarias Dávila.


El joven Hernando no se deleitó demasiado en saborear las mieles del éxito. Los relatos de Cabeza de Vaca al respecto de una región llamada Florida, supuestamente tan rica como el Perú, intrigaron y empujaron a Hernando de Soto a reanudar su aventura americana. Vendió sus propiedades, obtuvo del Emperador Carlos I el título de Adelantado de la Florida y preparó una expedición para colonizar aquel desconocido territorio. 


Se estima que en torno a unas 1000 personas, entre soldados y marineros, ingenieros, herreros, artesanos, colonos y religiosos, compusieron la expedición, respaldada por nueve navíos y una veintena de botes que se les unieron desde Vera Cruz. En ellas embarcaron junto a 300 caballos y varias toneladas de pertrechos con lo necesario para levantar una colonia: herramientas, lonas, armas, cañones, alimentos y animales domésticos como aves, cerdos y perros. Sus ilusiones iban por delante.

RUMBO A LA AVENTURA

Partiendo desde La Habana la expedición arribó a la costa occidental de la Florida a finales de mayo de 1539, en un lugar al sur de la actual Tampa que fue nombrado como Espíritu Santo. Allí se iniciaría la exploración de Florida y de gran parte de los Estados Unidos meridionales. Para su desgracia, en vez de oro o tierras prósperas, toparon con un país innacesible, demasiado cálido y húmedo, circundado de umbrosos manglares, pantanos y marismas. La hostilidad de los indígenas se sumó al castigo contumaz de los mosquitos o la amenaza de serpientes y caimanes. 



Nada de esto detuvo al Adelantado. Al cabo de algún tiempo, Hernando de Soto había ya perdido muchos hombres haciendo frente a los indígenas. Atravesó la península de Florida desde el suroeste hasta el Apalache, al noroeste, una región considerada como fértil y con buenas condiciones para la construcción de un puerto. Tras múltiples refriegas, alcanzó al fin esta región y prosiguió su avance por el país, atravesando las regiones y poblaciones indígenas situadas al norte de la actual Georgia, con escaso éxito. Había planeado reunirse con uno de sus capitanes enviado a por refuerzos, de nuevo en la costa occidental, pero en la región de Tuscalosa (Alabama) fue atacado por una multitud de indios en una espantosa batalla que se prolongaría por nueve horas y sería finalmente ganada por los españoles. Setenta españoles fueron muertos en el combate, numerosos hombre y oficiales resultaron heridos, como el propio De Soto


El grueso de la expedición y las tropas estaban extenuadas. Los españoles estaban decepcionados por no haber encontrado riqueza alguna en el camino y comenzaron las disensiones, planteando la idea de alcanzar la costa, encontrarse con los barcos y abandonar la aventura. Buen conocedor de cuanto se jugaba, Hernando de Soto optó por conducir a los hombres hacia el interior y al oeste del territorio, en la esperanza de alcanzar la Nueva España (México), al tiempo que conjuraba la amenaza de que una rebelión aguardándole al llegar a la costa terminase con la aventura. Ganaba tiempo, pero imposibilitaba
 la oportunidad de un encuentro con los refuerzos enviados en su auxilio.

UN LUGAR EN EL RÍO
Internándose a través de las regiones del Golfo de México, el Adelantado topó con el Mississippi al norte del actual estado del mismo nombre. En la precariedad de la expedición, la gran arteria de Norteamérica no fue vista más que como otro obstáculo que entorpecía su avance. De Soto lo cruzó para llegar al noroeste de Arkansas en 1541, donde pasó el invierno, cerca de Washita. En primavera retornó hasta el río, donde el Adelantado caería enfermo de unas fiebres el 20 de junio de 1542. Preparándose a morir, designó a Luis Moscoso de Alvarado para asumir el mando en su lugar. Cinco días más tarde, Hernando de Soto murió sin haber podido alcanzar Nueva España ni mucho menos dar feliz término a la gran expedición, que afrontaba ahora el inconveniente de evidenciar su pérdida ante los indígenas. 

Fue entonces cuando sus hombres resolvieron darle sepultura sumergiendo su cuerpo en el Mississippi, con el fin de que los indios, creyéndole inmortal, ignorasen su muerte y no profanasen sus restos. Envuelto en un sudario de mantas con su pesada armadura, lastrado además con piedras y cargas de arena, el cadáver del Adelantado fue depositado al lecho del Mississippi furtivamente en mitad de la noche. Contaba 42 años. Tras el descubrimiento de la corriente, su fama quedaría para siempre unida al gran río de Norteamérica como honorable y proceloso sepulcro.

Dirigida por Moscoso, la diezmada expedición persistió en alcanzar Nueva España. Se internó en Texas, infructuosamente, y hubo de volver sobre sus pasos hacia el este, tomar el curso del río hacia la costa y descender hasta Pánuco en México. Se cree que fueron los primeros europeos en pasar por donde hoy se asienta Nueva Orleans. Solo unas decenas sobrevivieron. 



Si el balance humano de la misma fue desastroso, la expedición de Hernando de Soto sería la primera gran exploración emprendida en el sureste de Norteamérica, a través de seis de sus actuales estados (Carolina del sur, Florida, Georgia, Alabama, Mississippi y Arkansas, el posteriormente mítico País de Dixie). Recorrió más territorio norteamericano que cualquier otra de la época, y fue la primera en dejar constancia de las numerosas tribus indias descubiertas en su recorrido (Cherokees, Seminolas, Creeks, Apalaches, Choctaws, etc), además de aportar la única referencia histórica de la desaparecida civilización Mississippian.




Pero eso no fue todo. Siglos más tarde, por una pirueta del destino, la figura del descubridor extremeño sería rescatada para designar a un prodigio de la técnica, ya entrado el siglo XX: los fabulosos automóviles DeSoto, del genio de la automoción y los negocios Walter P. Chrysler. Su historia le espera en LA MARCA DEL CONQUISTADOR. Súbase a la leyenda de De Soto.





La década de los cincuenta no fue solo una época de bonanza económica, fulgurante pop art y eclosión de movimientos juveniles. Al tiempo que la televisión conquistaba los hogares y el estilo americano triunfaba en el mundo, en EE.UU. arreciaba la lucha por los derechos civiles, se imponía la caza de brujas y las listas negras y la Mafia expandía el negocio del crimen a la Costa Oeste. Las libertades públicas no vivían su mejor momento en una América que bien poco tenía que ver con la del hula-hoop, las burbujas de cola o el santoral de mitos mediáticos que se nos ha insistido en presentar.

Con ese marco ambiguo, entre los brillos del show business y las alcantarillas del sistema, una serie de televisión pretendió engrandecer la pantalla con retazos de selecto cinismo, cine negro de autor y Rock & Roll remasterizado de finales de los ochenta. El invento se llamaba "Private Eye", siendo emitida en Estados Unidos entre 1987 y 1988. En España tuvo el genérico nombre de "Detective Privado" y fue puesta en antena por 1990.

Ambientada en la ciudad de Los Angeles de 1956, la serie estuvo inspirada en un incidente real acaecido en 1959, un turbio escándalo en el mundo del espectáculo en el se contaron algunos fiambres. Con una duración de 120 minutos su episodio piloto fue "Private Eye", al que siguieron otros 11 de 60 minutos. La trama se centraba en las peripecias y casos de un ex policía de nombre Jack Cleary (Michael Woods) reconvertido a detective privado tras el asesinato de su hermano, y su ayudante, un joven rocker llamado Johnny Betts (Josh Brolin). Salvando las evidentes distancias, eran algo así como "Roberto Alcázar y Pedrín" entre cadillacs y gramolas, con el suntuoso escenario de Los Ángeles en los años cincuenta.

EL CREADOR
Un presupuesto récord en su día para una serie de televisión (18 millones de dólares) y un autor de reconocida fama, Anthony Yerkovich -"Canción triste de Hill Street", "Corrupción en Miami"-, son los avales con que fue presentada "Detective Privado", una nueva vuelta de tuerca al elegante espectáculo del crimen más el añadido de una década prodigiosa.



Anthony Yerkovich ya había escrito algún guión de género policíaco, cuyo mayor éxito fue llamar la atención de Steven Boccho y Michael Kozoll, quienes por entonces estrenaban su "Canción Triste de Hill Street". Incorporado a la serie terminó por especializarse en los especímenes más raros del grupo del Capitán Furillo. Tras unas 2.000 páginas como guionista, hastiado del proyecto, Yerkovich resolvió abandonar en la tercera temporada. 

Su próxima criatura trasladaría la acción de sus textos de las brumas metropolitanas a los tórridas latitudes de Florida"Corrupción en Miami". Aunque los laureles que cosecharía irían para Michael Mann, el productor, el mérito fue de Yerkovich, quien no aguantó más de una temporada en la sombra. Su contribución a la generación del videoclip había quedado ya, no obstante, para siempre inscrita en los anales de la Historia de la Televisión

El fenomenal impacto de "Miami Vice" le abrió las puertas de la cadena NBC, que llegó a poner 18 millones de dólares encima de la mesa, a su entera disposición. Sólo el programa piloto costó 6,5 millones, la mayor parte empleados en la recreación de Los Ángeles de los cincuenta y en los efectos especiales para las escenas de violencia, que lograron conseguir un realismo inédito para la pequeña pantalla de por entonces. 



La pretensión de Anthony Yerkovich era dar forma no tanto a una serie televisiva como a un filme semanal de una hora. "Detective Privado" quería ir más allá del retrato de personajes y casos, llevando a la ciudad de Los Ángeles y al Rock and Roll al primer plano de la narración, de manera tan elocuente como la propia gestualidad del héroe Jack Cleary, un ex policía sombrío en un universo de luces de neón. 

Yerkovich intentó crear algo "sofisticado y atmosférico", de ambiciones expresionistas y manifiesta subjetividad, al estilo del cine negro. "Nada expresado literalmente, sino a través de la imagen", apostilló sobre su propósito. Las miradas de los maestros impresionistas del cine no son ajenas al relato, como tampoco "Miami Vice", obviamente. Es la era del videoclip, !qué demonios!. Imposible resistirse a patinar una y otra vez sobre las siluetas a contraluz, las barbas de tres días o el desfile de amanerados poses de magazine de moda. 

LOS PROTAGONISTAS
Dos personajes claros soportan el protagonismo en la serie: el ex policía Jack Cleary (Michael Woods), expulsado del cuerpo por falsos cargos, y un rockero de 19 añitos, Johnny Betts (Josh Brolín), al que encuentra paseando por Sunset Strip y al que apadrina moral y materialmente. Estos dos hombres, aún siendo muy diferentes, unirán sus esfuerzos para encontrar al asesino del hermano de Jack. Logrado su objetivo, la Policía le rehabilitará, pero entonces decidirá hacerse cargo de la empresa de detectives que regentaba su hermano e iniciar una nueva vida. Completando la pandilla estaban Charlie Fontana (Bill Sadler), ex compañero de Jack y su contacto en la Policía, más una secretaria llamada Dottie Dworski (Liza Jane Persky), con trazas de Betty Boop, masticadora empedernida de chicle y aspiraciones de estrella de cine.

Jack y Johnny formaban una extraña pareja, pero así lograban ofrecer dos visiones complementarias de un mismo hecho. El telón de fondo del Rock'n'Roll proporcionaba una dimensión mítica a las historias, aparte del celofán visual de Los Ángeles. Por su parte, los locales y shows aportaban actuaciones a una esmerada selección musical, creando atmósferas muy apropiadas para el desfile de personajes y tramas. Joe Jackson se encargó de la música, como ya lo hiciese magistralmente en "Corrupción en Miami". A lo largo de la serie suenan además innumerables clásicos del Rock and Roll, y también de Chris Isaak

La música del californiano tiene un papel destacado en la serie. El quinto episodio, titulado "Blue Hotel" (como su popular éxito), trata sobre un cantante de moda llamado Billy Ray. Las canciones que interpreta son las del propio Chris Isaak, lo que aporta un aire renovado a la música que podría escucharse en los cincuenta. También aparecen por la serie como extras los artistas Lee Rocker y Slim Jim (Stray Cats). 



LA SERIE
Por desgracia "Private Eye" no conoció el éxito. Aún gozando en un primer momento del favor de la prensa, los índices de audiencia de esta serie retro, expresionista y subjetiva, no acompañaron. La incomprensión de la audiencia forzó a la NBC a repensarse el proyecto. Se intentó vanamente que Yerkovich alegrara el lado "oscuro y siniestro" de la serie o que introdujera más humor y menos tragedia. Tampoco gustó que la acción y la atmósfera de la época disputaran el protagonismo a los personajes centrales. Pero la época estuvo ahí desde el principio, clamando por su lugar privilegiado ya desde los títulos de crédito. La época era la historia en sí, lo que la hacía diferente y sugestiva, por encima de malvados, sabuesos y pandilleros, aunque todo suma para que hoy como entonces reconozcamos su gusto y calidad.

Sin embargo la crítica fue inmisericorde, la serie cancelada y las veleidades artísticas de Yerkovich quedaron para fuera del prime time. Algún crítico señaló: "Private Eye debería haber funcionado pero duró cuatro meses. El público la odiaba. Sobre todo, el público odiaba a Michael Woods como Jack Cleary, tan rígido que podría haber sido un Chevy del '57 ''.



Para quienes la seguimos en su día, "Private Eye" ("Detective Privado"no dejará de ser un referente a la hora de fusionar buen cine negro y la época dorada del R&R en un sofisticado producto televisivo.


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