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octubre 2011


LA FRONTERA es uno de los mejores grupos del pop rock español. No podían faltar en este blog. Ellos tiene parte de culpa de la creación del mismo, comparten su temática, su cosmografía y han alimentado con sus canciones las emociones de todos los aficionados al country western; una denominación ésta parcial respecto a su extensa trayectoria hasta hoy, pero que constituye su indeleble sello de identidad y donde son absolutamente únicos. Y de esto pueden dar fe quienes tiene la suerte de asistir a sus conciertos.

Aquí dejo algunas impresiones personales sobre los tres discos fundamentales de LA FRONTERA, los que representan sus inicios y consolidación, donde se forja su estilo propio e inédito. Están cuajados de himnos, ambientes e imágenes cinematográficas y forman parte de la banda sonora de cualquier ochentero noctámbulo que se precie.

Fabulosas estampas en color sepia de espaguettis almerienses, desoladas estaciones de tren con letreros chirriantes, guitarras afiladas y alegres violines, efluvios de polka y chicas de saloon, (¡no disparen al pianista!)... y también sonidos y letras oscuras, ambientes siniestros y heladores como el frío de la madrugada, aromas de violencia y whisky, mesas de juego donde hoy toca  perder... o esperar en "La Puerta de Atrás del Paraíso", todo eso y algo más les espera a quienes aún no descubrieron a LA FRONTERA. Para todos los demás todavía están a tiempo de revivirlas.



El primer disco de LA FRONTERA es conocido por todos como el disco "de la iguana"... Demuestran fuerza y talento a raudales. Es un poco alocado e irregular, pecado de juventud, pero nos ha legado joyas célebres como el tema que nombra el disco "La Frontera", o "Duelo al Sol", "Cuatro Rosas Estación", "Pobre Tahur"... Mención aparte merece la versión de "Viva Las Vegas", una obra maestra que sobredimensiona la esencia lúdico-festiva de la pieza original. Ahora si que podemos captar el espíritu de Las Vegas. ¡¡VIVA LAS VEGAS!!.



Si el whisky no te arruina, las mujeres lo harán es para mi gusto el mejor trabajo de LA FRONTERA, y aquel por el que serán justamente recordados. "Cielo del Sur" y "Judas el Miserable" son los temas más festivos y populares. "Dos Balas Perdidas" nos lleva de polizones en un vagón de mercancías ajustando viejas cuentas. Los westerns de los 60 y 70 nutren buena parte del repertorio del disco. También hay estilo y suntuosidad nocturnas; "La Traición" se masca en "El Ultimo Refugio", "Al Final de la Noche". Como digo, no tiene desperdicio, está repleto de talento y emoción, aunque ciertas letras a día de hoy no guarden la debida corrección política. Nada, olvidémoslo, "Si el Whisky no te Arruina las Mujeres lo Harán".



Tren de medianoche es el que está mejor hecho en cuanto a producción y sonido, un disco muy bien pulido, variado y completo con gran variedad de escenarios y propuestas en sus temas, en general más actuales y con menor vinculación hacia las novelas del Oeste de M.L. Estefanía. Destacar una pieza que desde aquella temática es todo un ejemplo de ritmo, maduración y clase: "El Fantasma del Ahorcado". Continúan los temas festivos ("Siete Calaveras", "Otro Trago Más", "Siempre Hay Algo que Celebrar"), las atmósferas intimistas y las baladas on road como la que titula el disco. Tren de Medianoche es menos hillbilly y más country setentero, es madurez creativa frente al exceso impulsivo de sus álbumes anteriores.

Por supuesto que los éxitos y aciertos de LA FRONTERA no acabaron aquí. Hay algunos de temas que grabaron a continuación que sonaron bastante en radios y televisiones y les hicieron muy populares. También grabaron un gran disco en directo del concierto que ofrecieron en Sevilla en 1992 y muchos, muchos discos más, pero bien es cierto que ninguno de ellos ha sido tan completo, divertido, alocado, rockero, oscuro y western como éstos que comentamos. Para los que fuimos contemporáneos a su salida nos marcan además con el acerado cuño de la nostalgia y el recuerdo de aquellos días.

LA FRONTERA continúa afortunadamente en la carretera. Otro día revisaré su trayectoria desde entonces hasta hoy. Si no esperan por descubrirla nada mejor que visitar su página oficial. Ahí tienen el enlace: www.lafronteraweb.com/


La obra de John Wayne da para mucho, así que hasta que llegue el momento de dedicarle una entrada a tan dilatada carrera, aquí tienen algunas de las frases, opiniones y consejos que les revelarán con exactitud la fuerte personalidad y pensamientos del Duke. Ahora entenderán porque sus personajes resultaban tan convincentes...



"El valor es estar muerto de miedo y ensillar a pesar de todo”.

"Cuando la gente dice que una película de John Wayne tiene malas críticas, siempre me pregunto si saben que eso es una frase redundante, pero diablos, no me importa. A la gente le gustan mis películas, y eso es lo que cuenta”.

“Nunca he tenido un maldito problema artístico en mi vida, nunca, y he trabajado con los mejores. John Ford no es exactamente un cualquiera, eh. Nunca me dijo ninguna mierda sobre arte. Él sólo hacía películas, y eso es lo que yo hago”.

"Yo no actúo… reacciono”. (La frase tiene más gracia en inglés: “I don’t act… I react”).

Nunca confío en un hombre que no bebe”.

“Bebo por camaradería, y cuando bebo por camaradería no me molesto en llevar la cuenta”.

"Yo interpreto a John Wayne en todas las películas sin tener en cuenta al personaje, y he estado haciéndolo bien, ¿no cree?”. 

"Me gustaría ser recordado así… los mejicanos tienen una frase, "Feo, fuerte y formal".

"Yo quiero interpretar a un hombre real en todas mis películas, y defino la masculinidad de forma muy simple: el hombre debe ser duro, justo, y valeroso, nunca pequeño, nunca buscando una pelea, pero nunca dando la espalda a una”.


"Un hombre tiene que hacer lo que un hombre tiene que hacer".

“Yo me ciño a los temas sencillos, el amor, el odio, sin matices. Me aparto de las escenas de sofá de psicoanalista. Los sofás sólo son buenos para una cosa”.

"Sé lo que piensan los críticos: que no puedo actuar. ¿Qué es, sin embargo un gran actor? Por supuesto, se puede decir que un gran actor es uno que puede interpretar muchos papeles diferentes, como Lawrence Olivier. Pero todos los papeles que yo he interpretado eran trajes a medida hechos para mí”.

(Al ser preguntado si nunca había sido aconsejado por el presidente Nixon al hacer sus películas) “No, todas ellas han sido un éxito”.

“Yo no quiero aparecer en una película que pueda avergonzar a un espectador. Un hombre puede llevar a su esposa, madre e hija a una de mis películas y nunca estar avergonzado por ello”.

“Leí en algún sitio que yo hacía películas serie B. Diablos, estaban mucho más abajo que eso en el alfabeto… pero no tan abajo como R y X. Yo creo que cualquier hombre que hace una película para adultos, debería llevar a su hija para verlo”.

“Esa pequeña pandilla del Este se ha llevado una gran satisfacción personal revisando mis ideas políticas en vez de mis películas. Pero un día, esos liberales doctrinarios se despertarán para encontrarse con que el péndulo ha oscilado al otro lado”.


"La vida es difícil, todavía más si eres estúpido".

(Sobre los Oscars) “Los premios no puedes comértelos, y lo que es más importante, no puedes bebértelos”.

“Si hubiera sabido que iba a pasar esto, me habría puesto un parche en el ojo hace 40 años”. (Al recoger el Oscar por "Valor de ley").

"Hay muchas historias sobre cómo llegué a ser llamado 'el Duque'. Una era que yo interpreté el papel de un duque en una obra escolar, que nunca hice. A veces, ¡incluso han dicho que yo era descendiente de la realeza! Era todo basura. ¡Diablos, la verdad es que llevo el nombre de un perro!”.

"Es bastante evidente que el comunismo todavía es una amenaza. Sí, son seres humanos con derecho a su punto de vista”.

(Al ser preguntado por su “pelo falso” en 1974) “No es falso, es pelo real. Por supuesto no es mío, pero es real”.

“Me molesta la ambigüedad. La perversión y la corrupción se disfrazan de ambigüedad. No confío en la ambigüedad".


"¿Por qué demonios tengo que pulsar "1" para hablar en inglés?".

"Solo ante el peligro’ fue la cosa más anti-americana que he visto en mi vida. La última cosa de la película es el viejo Coop (Gary Cooper) poniendo la insignia de marshall de los Estados Unidos bajo su pie y pisándola. Nunca me arrepentiría si hubiera echado de este país al guionista”.

(Sobre Frank Capra) “Me gustaría coger a ese pequeño hijo de puta y romperlo en mil pedazos, tirarlo al océano y verlo flotar de vuelta a Sicilia, donde pertenece“.

"Muy pocos de los llamados liberales tienen una mentalidad abierta… gritan y no te dejan hablar si discrepas con ellos”.

“No creo que un tío deba poder sentarse sobre su culo y recibir bienestar. Me gustaría saber por qué los idiotas bien-educados siguen disculpando a los vagos, quejándose, pensando que el mundo les debe la vida”.


"Si no hubiera sido por el fútbol y el hecho de que me rompí la pierna y tuve que entrar en el mundo del cine para comer, quién sabe, yo podría haber sido un Demócrata liberal”.

"Si alguno dice que hoy es un buen día le pego un tiro".

"Mira, estoy seguro que ha habido desigualdades. Si esas desigualdades están afectando a cualquiera de los indios que viven ahora, entonces tienen derecho a una audiencia judicial. Pero de lo ocurrido hace 100 años en nuestro país no se nos puede culpar a nosotros hoy".
 
"Soy un pensador progresista, aunque no estoy en la onda liberal”.
   
"Yo no creo que nos equivocáramos tomando este gran país y apartando a los indios. Había un gran número de personas que necesitaban nuevas tierras, y los indios intentaban quedárselas para ellos egoístamente”.

"Contrariamente a lo que la gente piensa, no soy un político, y cuando tengo algo que decir lo digo a través de mis películas”.


"Algunas personas me dicen que no todo es blanco y negro. Pero yo digo ¿por qué diablos no?”.

"Esto puede ser una sorpresa para usted, pero yo no estaba vivo cuando se crearon las reservas -aunque parezca tan viejo-. No tengo ni idea cual habría sido el mejor método para tratar con los indios en el siglo XIX. Nuestros antepasados, evidentemente, pensaban que estaban haciendo lo correcto”.

“Habla bajo, habla despacio y no hables demasiado”.

"Conozco a Jane Fonda desde que era una niña pequeña. Nunca he estado de acuerdo con una sola palabra de las que ha dicho, pero daría mi vida defendiendo su derecho a decirlas”.

"Sabes, oigo a todo el mundo hablando sobre el abismo generacional. A veces no sé de qué están hablando. Yo debería saber un poco, si estoy cayendo en ello. Tengo siete hijos y dieciocho nietos, y no parece que tenga ningún problema para hablar con cualquiera de ellos. Nunca lo he tenido, y no pienso empezar ahora”.

“He intentado vivir mi vida para que mis familia me ame y mis amigos me respeten. Los demás pueden hacer lo que demonios les plazca”.

"Soy un viejo avaro, la vida ha sido buena conmigo, y quiero un poco más de ella”.




Esta es la historia de una leyenda que nunca existió: La historia del nombre de California. 

Su primera expresión escrita nos remite a la Califerne de "La Canción de Roldán", aunque su origen se pierda en el pasado por ignorarse la procedencia del vocablo hasta llegar al anónimo autor del poema. En cambio, la primera referencia cierta la aporta Garci Rodríguez de Montalvo en 1510:

"Sabed que a la diestra mano de las Indias existe una isla llamada California muy cerca de un costado del Paraíso Terrenal; y estaba poblada por mujeres negras, sin que existiera allí un hombre, pues vivían a la manera de las amazonas. Eran de bellos y robustos cuerpos, fogoso valor y gran fuerza. Su isla era la más fuerte de todo el mundo, con sus escarpados farallones y sus pétreas costas. Sus armas eran todas de oro y del mismo metal eran los arneses de las bestias salvajes que ellas acostumbraban domar para montarlas, porque en toda la isla no había otro metal que el oro... y algunas veces que tenían paces con sus contrarios... había ayuntamientos carnales, de donde se seguía quedar muchas dellas preñadas, si parían hembra, guardábanla, y si parían varón luego era muerto..."

(Novela de caballería "Las Sergas de Esplandián", de Garci Rodríguez de Montalvo, Sevilla 1510.)

A principios del siglo XVI las novelas caballerescas se habían hecho muy populares en España. Un escritor de la época llamado Garcí Ordóñez de Montalvo fue el autor de la famosa obra "Amadís de Gaula" (a la que Cervantes otorgó gran relevancia en su género a través de "Don Quijote") así como su continuación titulada "Las Sergas de Esplandián", donde se cita una isla imaginaria poblada de hermosas mujeres y tesoros valiosos. La novela fue editada en Sevilla y de alli partieron la totalidad de conquistadores y aventureros rumbo a las Américas, por lo que es factible imaginar que su lectura distrajo la tediosa travesía de la Mar Oceána.

Tras la conquista del Imperio Azteca en 1521, Hernán Cortés inició la expansión del territorio de la Nueva España a norte y sur de los dominios mexicas. En la cuarta Carta de Relación, fechada en México el 15 de octubre de 1524, dirigiéndose al monarca Carlos I de EspañaHernán Cortés escribe acerca de ciertas noticias relativas a una isla legendaria, novedades que le había traído el capitán Francisco Cortés de Buenaventura, su sobrino, quien había realizado la conquista de Colima:

"... Y así mismo me trajo relación de los señores de la provincia de Cihuatlán, que se afirman mucho de haber toda una isla poblada de mujeres, sin varón ninguno, y que en ciertos tiempos van de la tierra firme hombres que con ellas han acceso . . . . y si paren mujeres, las guardan; y si hombres, los echan de su compañía; y que esta isla está a diez jornadas de esta provincia; y que muchos dellos han ido allá y la han visto. Dícenme asimismo que es muy rica en perlas y oro; yo trabajaré en teniendo aparejo de saber la verdad y hacer de ello larga relación a vuestra majestad ".

Es posible que Cortés y su pariente hubiesen leído "Las Sergas de Esplandián" o "La Canción de Roldán" dada la completa coincidencia en la descripción de la isla, pero además pudieron haber escuchado de los indios de la costa narraciones sobre una isla en la que había perlas y oro en abundancia. Parece probable que los indios de Colima recibieron, en alguna época, la visita accidental de algunos californios, o inversamente, como informa Cortés al emperador Carlos, y así fuese cómo supieron de las perlas que usaban de adorno los aborígenes californios. Agregado a lo anterior, los expedicionarios encabezados por el extremeño quizá escucharon el mito religioso de los aztecas, en el que se habla de un lugar rumbo a poniente, donde el Sol se esconde, habitado por las almas de mujeres transformadas en diosas por haber muerto en su primer parto. Las almas de estas mujeres o cihualpipiltin se iban a morar en el Paraíso del Sol, cuya región occidental era llamada Cihuatlampa.

Para la mentalidad todavía medieval de Cortés y otros exploradores de aquel tiempo, no resultó difícil integrar una imagen en la que coincidían los elementos de la California descrita en las novelas mencionadas y los mitos indígenas: isla, ubicación al occidente, mujeres, pariciones y riquezas (representadas éstas por las perlas que llegaron a mencionar los indígenas de la costa occidental). Combinados casualmente con aquellas fantasías, la ambición y los deseos de impresionar favorablemente al emperador, forjaron en la mente de los aventureros hispanos que se adentraban desde el Mar del Sur, la imagen de una isla rica en perlas y oro a semejanza de aquella mítica ínsula de "Las Sergas"


UNA ISLA QUE NO FUE TAL
Si Hernán Cortés figura en la Historia como el descubridor de California, él no llegaría a bautizar las tierras que según Cédula Real le pertenecían. Al desembarcar el 3 de mayo de 1535 en las proximidades de la actualmente ciudad de La Paz, nombrando el lugar como Bahía de la Santa Cruz. No fue sino al regreso de los viajes que se hicieron por el territorio cuando los soldados y marinos empezaron a emplear la palabra California para nombrar las inhóspitas tierras cuya exploración iniciaban; en tono burlesco, con sorna e ironía, pues la desnudez de sus montañas, la aridez general de la tierra casi siempre desértica, y la ausencia no ya de ciudades sino de siquiera modestas aldeas, contrastaban con las supuestas riquezas y generosidad de la fabulosa isla, en clara alusión a "Las sergas de Esplandián", novela de caballerías tan en boga por esos años. Algún escritor de la época cita como posible autor/iniciador del mote a un tal Alarcón (quizá Fernando de Alarcón), con el objeto de mofarse de Cortés por haber fracasado en su tercer viaje de exploración, cuando infructuosamente trató de establecer una colonia en la Bahía de la Santa Cruz.

De cualquier forma, el jocoso apodo brotó inicialmente de la tropa con un sentido despreciativo y chocarrero. La tierra que había prometido infinidad de goces y riquezas, sólo dio sinsabores, hambre y muerte. Para 1540, las abandonadas tierras en torno a la bahía fueron comunmente denominadas California, pero el nombre se fue haciendo extensivo a toda la península, llegando a englobar con el paso de los años a otras regiones ignotas del norte, el Nuevo México y el país de los apaches, la Apachería.

El término 'isla' de California hace referencia al error cartográfico del siglo XVI, que suponía a la península de California (hoy Baja California) separada del resto de América del Norte por un supuesto estrecho, en realidad el Golfo de California. Se trata de uno de los errores cartográficos más importantes de la Historia, siendo ampliamente difundido en mapas de los siglos XVII y XVIII, pese a que algunas exploraciones ya habían aportado pruebas que contradecían que California fuese una isla, como la temprana expedición de Francisco de Ulloa en 1539-40. Este error está muy ligado a la creencia de la existencia del Estrecho de Anián, un supuesto estrecho que conectaria el Pacífico con el Golfo de San Lorenzo.

Para 1542, Juan Rodríguez Cabrillo recorrió de sur a norte el Golfo de California, descubriendo que no era tal isla, sino una península. Adentrándose más al norte, exploró y nombro las tierras descubiertas como Alta o Nueva California en oposición a la Vieja California, así como la desembocadura de un río al que por el color de sus aguas nombró 'Colorado'. California había sido bautizada por muchas casualidades y finalmente por un error, puesto que su insularidad quedó descartada.

EL DEVENIR DE LAS CALIFORNIAS
La zona estaba habitada debilmente por nativos americanos hasta las primeras incursiones europeas del siglo XVI. España colonizó las áreas de la costa en 1769, estableciendo una sucesión de haciendas y misiones que otorgaron entidad y población al territorio, antes de que éste pasara a formar parte de México tras su independencia en 1821.
California fue parte del territorio mexicano hasta la guerra entre México y Estados Unidos de 1846-1848. Al término de esta guerra de conquista y como condición para la paz, la República Mexicana fue obligada a vender el territorio de Alta California a los Estados Unidos por el Tratado de Guadalupe-Hidalgo.

'La Fiebre del Oro' en el período 1848-1849 provocó una inmigración de 90.000 estadounidenses procedentes del resto del país, la hicieron visible y reconocible ante el mundo. Finalmente, California se convirtió en el 31º estado de los Estados Unidos en 1850. Hoy, (Alta) California cuenta con una población de 38 millones de habitantes y ocupa una superficie de 410.000 km², consolidado como el estado más poblado de Estados Unidos y el tercero con mayor extensión, después de Alaska y Texas.

La pujanza y los logros del estado norteamericano, así como el nuevo 'dorado' explotado por la industria cinematográfica al radicar en la cálida California sus famosos estudios y producciones (Hollywood, 'la Meca del Cine'), terminaron mostrándola como un paradigma más del sueño americano, olvidando su condición de territorio segregado y otorgándole una personalidad e identidad exclusivas. 

La otra California, la original, la primera California, es la que actualmente sigue perteneciendo a México. Como es sabido, la Historia la escriben los vencedores, y la terminología anglosajona ha determinado de referirse a ella solo como 'Baja' o Península de Baja California, por ejemplo. Una nomenclatura tan asumida como propia que ha llevado desde la actual denominación de los estados mexicanos que integran la península (Estado de Baja California Norte y Estado de Baja California Sur), hasta olvidar la forma correcta de hacer referencia a sus accidentes geográficos, ya sean Península o Golfo de California, por la empleada habitualmente con el prefijo de Baja, que hace soslayar su condición de territorio originario.


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