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marzo 2015


Antes de aquella Navidad del 54 Johnny Ace tenía en su mano todo lo que un joven de 25 años podía llegar a desear. Mucho más de lo que ningún otro muchacho afroamericano de Tennessee pudiese siquiera imaginar. En tan sólo un par de años había conseguido poner rumbo a una prometedora carrera musical, el dinero fluía generoso tras cada espectáculo y los amantes de todo el país arrullaban a la luna cobijados bajo el manto de sus melodías. 

A pesar de su apellido artístico, el éxito de Johnny Ace tenía más que ver con su talento musical que con la suerte. Había venido al mundo en Memphis, Tennessee, como John Marshall Alexander, hijo de predicador baptista, y dado sus primeros gorgoritos gospel en la misa dominical. El chico tenía oído, por lo que sus padres le procuraron clases hasta adquirir soltura con el piano y la composición. Tras un turbulento paso por la Marina, Alexander vagabundeó por los círculos musicales de Memphis, ungiendo como pianista en algunas bandas de cierto postín, hasta entrar a formar The Beale Streeters. También alternaría en el mundo del blues tocando con la banda de BB King, aún en los primeros años de su carrera. Su oportunidad para despuntar llegó cuando el vocalista Bobby Bland fue reclamado por el Ejército. Alexander ocupó su puesto a cargo de las tareas vocales casi al tiempo en que la banda comenzaba sus actuaciones en la radio local WDIA.

Las cualidades artísticas del joven artista no pasaron desapercibidas para el productor de la emisora, que le convenció para firmar con Duke Records (originalmente un sello de de la propia WDIA de Memphis) y transformó finalmente en 'Johnny Ace', allá por 1952. Su primera grabación, la balada "My Song", logró ponerle en el mapa al encabezar las listas de R & B durante nueve semanas. Ace comenzó a explotar su reciente éxito viajando de gira con su banda, a menudo en compañía de otra estrella del momento, la gran Willie Mae 'Big Mama' Thornton que inspirase a Elvis para "Thats All Right Mama".

Los éxitos empezaron a sucederse vertiginosamente. Cada nuevo tema de Johnny que salía del estudio se convertía en hit a las pocas semanas. Su figura fue adquiriendo notoriedad en el panorama musical adolescente y traspasando las barreras raciales de la época. En los siguientes dos años, Johnny colocó ocho melosos hits en las listas de éxitos, incluyendo "Cross My Heart", "Please Forgive Me", "The Clock", "Yes, Baby" y "Never Let Me Go". Girando una y otra vez desde las radios locales, las edulcoradas estrofas de Johnny Ace, el As de corazones, fueron la banda sonora de los sueños románticos de toda una generación.



Si los discos de Ace se vendían muy bien para aquellos tiempos, sus actuaciones en vivo no se quedaban atrás; casi 350 pases al acabar 1954. Viajes, fiestas, chicas, trajes de seda y zapatos de cocodrilo. Con toda la traza de un joven gangster, Johnny había conseguido un revólver de calibre 22 con el que gustaba pavonearse probando puntería y fanfarroneando en arriesgados juegos. Tal vez por indigestión de la repentina fama, la joven estrella asumió que estaba tocado por la fortuna. Cruzando el país de show en show, conduciendo firme hacia su destino, el As de corazones sembraba de baladas tiernas el imaginario adolescente, mientras revólver en mano agujereaba las señales de tráfico que le salían al paso. 

No resultó extraño que en diciembre de 1954 Johnny Ace fuese designado Artista Destacado en una encuesta organizada entre los disk-jockeys de los Estados Unidos. Después de viajar durante todo el año, Ace había llegado al Auditorio de la ciudad de Houston, Texas, para el último concierto de la gira el día de Navidad de aquel 1954. Por la tarde, el cantante había querido rubricar su buena racha comprando a tocateja un fabuloso Oldsmovile 1955. A su volante regresaría a Memphis como merecía toda una estrella. Después de cerrar el trato, Johnny volvió al teatro y estuvo tomando unas copas en el backstage. Uno de los músicos fue testigo de cómo en un descanso entre funciones, el As sacó su inseparable 22 y la hizo girar sobre la mesa.

- ¿Estás loco, Johnny? !Ten cuidado con esa cosa! -dijo alguien

- No pasa nada -respondió Ace. Tomó el arma, apuntó con ella a su novia y a otra chica que se encontraba al lado, y luego se la llevó a la cabeza esbozando una sonrisa burlona- La pistola no está cargada, ¿véis...?

Johnny apretó el gatillo y la detonación llegó hasta las filas del público a la entrada del teatro. Se había descerrajado la sesera. Big Mama salió despavorida del camerino gritando: "!!Johnny Ace se ha matado, Johnny Ace se ha matado!!"

Y así fue como Johnny Ace dejó este mundo, pletórico de éxito y fama, a la pronta edad de 25 años. Su única vida por delante sería desde entonces la vida eterna. Un despiste inoportuno, alguien incluso habló de asesinato...; una insensatez, en cualquier caso, se lo llevó al otro barrio. Johnny regresó a Memphis, pero en vez de volver en su flamante carro como preveía, lo hizo en un furgón refrigerado. Su funeral se ofició en el Templo Clayborn de Memphis el 9 de enero de 1955. Asistieron unas 5.000 personas. 


Los éxitos de Johnny Ace fueron compilados y lanzados en un disco denominado "Johnny Ace Memorial Album". La canción "Plending My Love" se convirtió en N º 1 durante diez semanas a partir del 12 de febrero de 1955. Duke Records anunció que de las tres grabaciones de Johnny Ace, junto con el "Hound Dog" de Thornton, se habían vendido más de 1.750.000 copias. La revista Billboard sentenció sin rodeos que la muerte de Ace había creado una de las mayores demandas de discos desde la muerte de Hank Williams, ocurrida un par de años antes. 

El mercado póstumo se ponía en marcha. La tragedia de Johnny Ace inauguró además la serie de prematuras desapariciones de jóvenes estrellas del mundo de la música, entre mediados de los años 50 y comienzos de los 60.

Los homenajes al As de corazones se han prodigado desde entonces en toda suerte de medios y por lo más variados artistas. No hay película que trate de ilustrar la época de los dorados 50 que no cuente con unas notas de Johnny Ace en su banda sonora. Más próxima en el tiempo, de 2011, es la canción que el guitarrista californiano Dave Alvin hizo del luctuoso suceso de su muerte, la trepidante "Johnny Ace Is Dead" incluída en su álbum Eleven Eleven.





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