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julio 2013


"How Will the Wolf Survive?" ("¿Cómo Sobrevivirá el lobo?") es el gran álbum de debut de Los Lobos. En 1989 fue clasificado por la revista Rolling Stone en el puesto 30 de la lista de los 100 mejores álbumes de la década de 1980. En 2003, el álbum ocupó el puesto número 461 en la lista de la revista con los 500 mejores álbumes de todos los tiempos.

"How Will the Wolf Survive?" fue el álbum en que Los Lobos enseñaron lo mucho que tenían que decir como compositores, sobre todo con "A Matter of Time" y el corte que presta su nombre al título, dos canciones que ofrecieron una mirada conmovedora y compasiva hacia la vida de los inmigrantes ilegales en Estados Unidos. Si en su anterior trabajo, "...And A Time To Dance", Los Lobos se mostraron como una banda para bailar, en "How Will the Wolf Survive?" demostraron que eran una gran banda de baile y mucho más.

Integrados por Louie Pérez en la batería, guitarra y requinto, David Hidalgo a la voz, acordeón y guitarra, César Rosas en la voz, la guitarra y la mandolina, y Conrad Lozano en el bajo y el guitarrón, Los Lobos juegan hábilmente con la exquisita exuberancia de la Frontera, una fusión de sonidos con la mejor herencia cultural de ambos lados, y una búsqueda íntima de la banda para conservar su mestizaje mexicano-americano, al tiempo que intentaban abrirse paso en la industria del disco.

Los Lobos habían formado parte de varias bandas amateurs de Los Ángeles antes de interesarse por la música de raíz, comprar algunos instrumentos tradicionales mexicanos en las casas de empeño y aprender la música norteña de sus ancestros. En 1983 añadieron además a un saxofonista llamado Steve Berlin (que pronto se uniría a la banda) y grabaron un EP llamado "...And A Time To Dance". Vendieron sólo 50.000 copias, pero se ganaron el favor de la crítica y pudieron comprarse una destartalada Dodge con la que se recorrieron los Estados Unidos y fueron cogiendo tablas. A la vuelta, David Hidalgo y Louis Pérez trabajaron en las canciones de su primer álbum de larga duración, fruto del cual son piezas como "Don't Worry Baby".






"How Will the Wolf Survive?" fue concebido en el verano de 1984 de la mano de T-Bone Burnett, que había coproducido su EP anterior. Las pistas básicas fueron grabadas en el estudio Capitol en Los Ángeles, con doblajes y voz hecha en un estudio-garaje de un amigo de Burnett. Las pistas adicionales fueron editadas en los estudios de Warner Bros., porque "cuando parecía que mejor lo estábamos haciendo, algo salía mal", según contó Pérez.

Cuando el trabajo estuvo casi terminado, el título del álbum surgió de la forma más casual. "How Will the Wolf Survive?" fue inspirado por un documental de National Geographic titulado "¿Cómo Sobrevivirá el Lobo?", que los miembros de la banda acogieron como lema por la relación con su propia lucha por el éxito en los Estados Unidos, manteniendo sus raíces mexicanas. Louis Pérez recordó: "Era como nuestro grupo, nuestra historia: ¿Cual es esta bestia, este animal que las compañías discográficas no pueden entender?. ¿Vamos a tener la oportunidad de hacerlo o no?".

"How Will the Wolf Survive?" es el mejor trabajo de una banda que aprendió a tocar todo tipo de estilos manteniendo su propia personalidad musical en el proceso. El álbum oscila desde el rock clásico ("Don't Worry Baby") y la potencia del R & B ("I Got Loaded") a las baladas country-blues con acento ("A Matter of Time") o temas tradicionales mexicanos ("Serenata Norteña"), siempre con grandes dosis de buen gusto, madurez e inteligencia musical. Breve pero intenso, el disco sienta las bases del brillante futuro del grupo: lograron esa facilidad inédita de pasar de la polka norteña a un rock and roll ejecutado con el alma, de la manera más ágil y divertida.

En definitiva, una obra clave en la discografía de la mejor banda hispana de Los Ángeles, el disco que catapultó a Los Lobos como la banda fronteriza de referencia, "How Will the Wolf Survive?". ¿Logrará sobrevivir el Lobo?








La aportación del Western a la cultura popular y a las artes cinematográficas es ampliamente reconocida. Para hacerse una idea del género basta echar una ojeada a la infinidad de listados que enumeran los mejores trabajos de actores y directoresSin embargo, para esta ocasión te propongo un recorrido por diez elementos que definen su casuística y son recursos habituales de su argumentario. Un viaje al corazón del Western, ilustrado con las películas que mejor representan sus temáticas. !Agárrate a la silla y acompáñanos al Oeste!, ...GO WEST!

1. HORIZONTES LEJANOS    
El Western no habría existido sin un paisaje particular. Hablamos del Mississippi, de las Grandes Llanuras, de las Montañas Rocosas, de los desiertos del Suroeste, los bosques norteños o las frecuentes referencias a México. Los grandes espacios abiertos del Western son una de las principales bazas de su espectacularidad. 

Se trata de un territorio inabarcable y salvaje, tantas veces caprichoso y fantástico. Un lugar aparte que aisla a los personajes en sus peripecias o sobre el que se cierne la zarpa de la civilización. La grandiosidad de montañas, ríos, llanuras y desiertos, contrastada sobre la pequeñez de jinetes solitarios, caravanas de colonos, partidas de guerra o humeantes convoys del ferrocarril, ensalza aún más el reto de su conquista. Es la geografía del Western. Cualquier cinta del género de Anthony Mann serviría para ilustrar esta temática. Te sugerimos “Tierras lejanas” o “La puerta del diablo” y “Centauros del desierto” de John Ford.

2. COLONOS Y CARRETAS  
Las películas del Oeste se circunscriben temporalmente al período histórico comprendido entre el final de la Guerra Civil Americana y los inicios del siglo XX. Un tiempo de grandes movimientos migratorios hacia el Oeste, desplazando o entrando en conflicto con las comunidades nativas que habitaban el territorio.

Ante las inmensidades de Norteamérica, los colonos deben valerse por si mismos, establecer nuevos códigos de convivencia y abrirse camino hasta la supervivencia. Esta nueva tierra prometida, siempre presente en el devocionario de los inmigrantes europeos, su obtención, conquista o salvaguarda (como el rancho que todo colono ansiaba establecer), ha edificado innumerables Westerns. Prueba de ello son cintas como “Más allá de Misuri” o “Caravana de mujeres” ambas de William A. Wellman.

3. INDÍGENAS HOSTILES      
Los indios de Norteamérica son otro sugerente polo de atracción y espectáculo que sumar al discurso épico del Western, solamente con la estampa de sus jefes y guerreros. Su fiereza como combatientes, la pericia con los animales, sus extraños rituales o el particular sistema de valores, se suman para ser determinantes en la cosmografía del género. 


A ojos del westerner es la cultura de los otros, los incivilizados, los salvajes. El mundo indígena tuvo siempre la condición de enemigo formal en el cine del Oeste, como opositor natural al avance de la civilización. Además, los indios representaron el primitivismo improductivo frente al esfuerzo sublimado de pioneros y colonos por rendir las riquezas de la tierra virgen. Su papel cambiaría a partir de los años 60, cuando el Western adoptó una visión histórica más realista y explícita del genocidio cometido sobre las naciones nativas.

Pocas experiencias más evocadoras para cinéfilos de salón que ver una buena peli de indios. Una excelente muestra es “El gran combate” de John Ford.

4. LA CABALLERÍA AMERICANA      
Para conjurar la amenaza de las tribus indígenas y apaciguar los territorios conquistados, los Estados Unidos emplearon la Caballería del Ejército y el Western pudo narrar así con tintes épicos su visión amañada de la Historia


Pelotones de jinetes enfilaron en las pantallas los amplios horizontes del Oeste, entre esponjosos cúmulos y laberínticos roquedos, prestos al auxilio de caravanas y viajeros que respiran por fin airosos al escuchar el mítico toque de “Una trompeta lejana” (como titulaba su obra Raoul Walsh). 

La vida militar transcurre en un singular destacamento de troncos empalizados, el Fuerte, donde la rutina es alterada por las salidas y llegadas de patrullas, despachos oficiales y animados bailes de gala en los que se brinda con ponche. Un sugestivo panorama cuyo mejor ejemplo son las cintas que conforman la trilogía de John Ford homenajeando a la Caballería AmericanaRío GrandeFort Apache y La legión invencible.

5. MUCHO GANADO       
Junto a la mitificación del paisaje y los peligros de su colonización, otra fuente de espectáculo en el cine del Oeste es la interacción con los animales. El caballo es el animal totémico para sus habitantes, sin olvidar a coyotes, pumas o las traicioneras serpientes de cascabel

En el Far West la tierra tiembla a la estampida de manadas de bisontessustento de las comunidades indias y pieza de caza fácil para pioneros y cazadores. Su reflejo civilizado será la ganadería extensiva vacuna para seguir vinculando a hombres y bestias. La gestión del ganado, las aventuras de su trasiego o la simple evocación del oficio de rancheros y cowboys nos han ofrecido joyas como Río Rojo de Howard Hawks, la mejor en su apartado. A destacar también La pradera sin ley de King Vidor.



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