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enero 2012





Un mal día los destinos de Perdita Durango, una sensual morena que sueña cada noche con un jaguar, y Romeo Dolorosa, un violento malavida con dotes de santero, se unieron sin que nada ni nadie pudiera remediarlo. Juntos, desquiciados y enamorados, emprenden una loca carrera de sexo y violencia por el Suroeste de los Estados Unidos, multiplicando delitos y enemigos.



"En las últimas 48 horas he tenido dos accidentes mortales, la mafia mexicana trató de dispararme, un pinche animal trató de arrancarme la cabeza y todavía no he desayunado"





EL ARGUMENTO
En la película, después de encontrarse en un cementerio, Perdita Durango acompaña a Romeo Dolorosa en su travesía hacía Las Vegas, donde debe llevar un cargamento de fetos humanos destinados a la industria cosmética. El encargo es realizado por el traficante Marcelo “Ojos de Loco” Santos (personaje que, sin lo de “ojos...”, aparece también en "Corazón Salvaje", la película de David Lynch basada en el mismo relato de Barry Gifford), un tipo amoral interpretado por Don Stroud, villano en “Bay Watch”, “McGyver” y la película “Blody Mama”, de Roger Corman, entre otras.


Ya en territorio americano, decididos a convertirse en los forajidos más temidos de la región, Perdita y Romeo secuestran a una pareja de adolescentes norteamericanos recién salidos del capullo, Estelle y Duane. Su intención es asesinarles de forma brutal en una ceremonia secreta. Duane es Harley Cross (protagonista de "El niño que gritó puta", de Juan Campanella) y Estelle es Aimee Graham, que realizó un pequeño papel al comienzo de “Abierto Hasta el Amanecer”, la obra de Robert Rodríguez que produjo Quentin Tarantino.

A partir de este momento, los cuatro inician un frenético viaje a través del lado salvaje del sueño americano; un viaje que sirve para que unos y otros resuelvan sus diferencias mezclando sexo, alcohol y confidencias en dosis peligrosas. En este encuentro entre semejantes opuestos en donde radica el tema central de la película que, según su director, Alex de la Iglesia, “cuenta el choque entre dos parejas de culturas opuestas que se alimentan mutuamente, dos formas de entender la vida: de un lado la posición del norteamericano que vive una vida plastificada, viendo la tele y rodeado de moqueta, sin problemas o eludiéndolos, y del otro la gente que se juega el pellejo a diario, que decide arriesgarse y vivir al límite”.


Nuevos personajes se van incorporando a la trama, buscando ajustar viejas cuentas con la explosiva pareja. El film se convierte así en una road movie vertiginosa, en donde la velocidad está dada fundamentalmente por la locura de los personajes, que incluye líneas de trama romántica, con amor y celos entre los protagonistas y los adolescentes raptados. También es una película de acción y violencia, y a su vez, un western fronterizo, filmado en parte en los encantadores escenarios del desierto de Tucson, Arizona, con duelo final incluido.  

                                                         
"Si de verdad quieres hacer algo, no lo pienses" 


EL PROYECTO
La producción costó 8 millones de dólares, una cifra bastante alta para el cine español. Está basada en la novela homónima de Barry Gifford, un especialista en la cultura tex-mex que se hizo conocido gracias a su obra “Sailor & Lula”, llevada a la pantalla grande por David Lynch como “Corazón Savaje” (Palma de Oro en Cannes en 1990).

Los derechos de la novela fueron adquiridos por el productor español Andrés Vicente Gómez, quien planeaba realizar el film bajo la dirección de Bigas Luna. Luna había llegado a hacer un montón de locaciones y ya tenía algunos de los actores. Pero por diferencias sobre el desarrollo del guión, el productor encomendó la dirección a De la Iglesia. Este, junto a coguionista habitual, Jorge Guerricaechevarría, trabajaron sobre un texto que había realizado David Trueba, agregando bastante humor negro y modificando otras cosas para realzar algunos elementos violentos y llevar el tema del film hasta el de la traición clásica.

Aprovechando muchos de los lugares que ya había visto Bigas Luna, viajaron a México a buscar el resto de las locaciones y elegir a los actores. Alex no se convencía con los actores que tenía, y particularmente con la actriz, ya que veía a Perdita con la imagen de la Perdita de “Corazón Salvaje”, interpretada por una Isabella Rosellini teñida de rubio. Hasta que dieron con la actriz norteamericana, de origen portorriqueño Rosie Pérez, quien se dio a conocer con "Do The Right Thing", de Spike Lee. Posteriormente De la Iglesia se topó con Javier Bardem, que ya conocía a Romeo por el proyecto de Bigas Luna, y se mostró interesado por el personaje.


Al estreno de la película en 1997 recibió críticas desiguales: "Impactante, violenta, extrema, pasional, rompedora y valiente", así sería descrita por algunos de los medios más favorables. O támbién, "trepidante mezcla de acción y comedia"; pero acabó resultando un completo fracaso en la taquilla. En Estados Unidos se comercializó con el título: "Dance with the Devil". En el cartel además de Bardem y Pérez, figuraba James Gandolfini, aprovechando la popularidad del actor gracias a la serie "Los Soprano"El filme fue prohibido en Irlanda y se encuentra censurado en Australia, Corea del Sur (antes estuvo prohibido), Inglaterra y USA (según Fotogramas).


" La gente más rara es la que tiene las ideas más interesantes "


LA CRITICA
La película resulta una excéntrica guía para adentrarnos en la mítica visión de la Frontera americana, la más salvaje, violenta y oscura; allí donde el sexo, la velocidad, la violencia y la rivalidad por la supervivencia o la pugna con la ley, y hasta la magia negra, forman parte de la vida cotidiana. Un guión sólido, ayudado por el buen ritmo de Alex De la Iglesia, tiene como resultado una gran película, con una trama que funciona bien, una cuidada fotografía en tonos rojizos y sepias, y un puñado de personajes grotescos que, sobre todo en el caso de Bardem, enganchan al espectador durante todo el visionado.

Sin pretensiones intelectuales, más allá de mostrar las salvajes evoluciones de la sexy Perdita y su amante Romeo por la Frontera, cumple con nota su objetivo de entretener,  aunque adolezca de algunas lagunas y ciertos excesos que le restan fuerza y veracidad. Aun con un ritmo narrativo trepidante y algunas escenas verdaderamente sugerentes, acaba haciéndose algo larga (130 minutos).

La Frontera está fotografiada de manera excelente, captando a la perfección el ambiente fronterizo que tantas veces nos ha enseñado el cine norteamericano: el desierto, las cuidades remotas, los moteles baratos, las carreteras sin fin, y sobre todo violencia y más violencia: violaciones, asesinatos, secuestro, síndrome de Estocolmo, tráfico de elementos prohibidos (¡nada menos que fetos humanos!), traumas, muerte..., de forma ágil y desproporcionada.

En mi humilde opinión se le fue la mano con la exposición de la violencia. En este aspecto y en el sexual es demasiado exagerada y sobreactuada. Algo superexplotado que ya no rinde su efecto y resulta contraproducente para la historia. Por contra, resulta fantástico el recurso al humor negro, marca de la casa de De la Iglesia, consiguiendo imprimir un toque surrealista e irónico a la película. Interesantes de igual modo los diálogos: son justos y nunca se dice nada estúpido. Con frecuencia se suele tirar de la imagen para decir lo que en otra película se recurriría al diálogo, monólogo o, peor aún, voz en off. En "Perdita Durango" no, y eso es un punto más a favor de su director, que con todos los ingredientes citados crea una película con ritmo, con muy buena estética y bastante entretenida. Y es que "Perdita Durango" parece más cerca del lado del cine comercial americano que de las comunmente aburridas producciones españolas.


Javier Bardem y Rosie Pérez, por este orden, son el alma del film. También hay que destacar la buena labor del secundario James Gandolfini, como policía perseguidor de los desmanes de la pareja. Bardem domina su histriónico personaje quedándose con la película y desplazando a la contenida Rosie. Su personaje sufre una evolución moral casi imperceptible pero determinante, y aporta ciertos elementos polémicos de la trama central para todo espectador que sepa seguirla y olvidarse de los abusos del santero Dolorosa.

"Perdita Durango" es, si le quitamos su violencia y sexo abundantes, una historia de amor y desarrollo personal, aunque aquellos a quienes desagraden los excesos pasionales pueden descartarla por su sola apariencia. De La Iglesia acierta al evitar reproducir el extraño mundo de Lynch en "Corazón Salvaje" y a la hora de adaptar la novela de Gifford, pero falla al buscar un espacio propio con el sexo, la violencia y el amor extremo como protagonistas. Del otro lado, la excesiva interpretación de Bardem (aunque lo borda y hace creible el extraño personaje), los secundarios, el humor negro, los diálogos, la fotografía y ambientación... todos ellos hacen recomendable echar dos horillas recorriendo la Frontera, junto al estrafalario santero Romeo Dolorosa y la inexpresiva pérfida de Perdita Durango.



A estas alturas no hay glosa original que hacer sobre MarilynTodo se ha dicho y publicado. Posiblemente sea la imagen femenina más reproducida de la Historia y el icono más recurrente de la feminidad. Reina de las 'pin ups', paradigma de la fotogenia y animal erótico por definición. Alocada, tierna, expresiva, ingenua, atormentada y doliente. Así era Norma Jean.

Imprescindible para representar el siglo XX, su imagen alude tanto al mito del juguete roto por la industria del espectáculo como al consumismo voraz de nuestra sociedad, que inauguraría con ella el patrón más arquetípico de la belleza a seguir.
Ciertamente su fragilidad y hermosura conmueven todavía, entremezclándose con la amargura de su desgraciado final. 

Es lo que tiene ser mito. Tan bella, radiante y voluptuosa..., tan lejana, inaccesible y eterna, desaparecida en la hora justa antes de empezar a marchitarse. 
Aquí tienen una selección de sus fotografías más sugerentes. ¡Encanto de criatura!







































La Charrería es un arte, una cultura, una tradición y un deporte que se practica tanto en México como en los Estados Unidos, y cuyo elemento central es LA CHARREADA o Jaripeo. Se trata de un evento festivo que incorpora la competencia y la exhibición ecuestre, una indumentaria especial, suertes a caballo, música y gastronomía típicas. 

Como deporte, se cumple con los reglamentos de la Federación Mexicana de Charrería, mediante los cuales los participantes masculinos o charros compiten en el floreo de reata (las habilidades artísticas con el lazo, soga, cuerda o reata) y en las suertes ecuestres. Por otro lado las escaramuzas charras son equipos conformados exclusivamente de mujeres, las mismas que ejecutan peligrosas exhibiciones cabalgando “a mujeriegas” o en albarda, una silla para montar a caballo con las dos piernas de un solo lado en lugar de sentarse a horcajadas sobre el lomo del animal.


La Charrería tiene su cuna en las prácticas ecuestres y el manejo de la ganadería extensiva empleadas por España en la colonización de América. Por todo el continente fue evolucionando y adaptándose a las distintas peculiaridades de regiones y climas. En Norteamérica, grandes haciendas, misiones y presidios fueron los escenarios donde la agricultura y la cría extensiva del ganado generaron el tipismo rural de donde surge el charro mexicano. A principios del Siglo XIX en México, la gente de las haciendas organizaba celebraciones en las que los charros demostraban sus habilidades y competían con otros charros. Un siglo más tarde, como resultado de la Revolución Mexicana, las vastas haciendas fueron divididas, lo que obligó a muchos a abandonar el campo y emigrar a las grandes ciudades. Con el deseo de perpetuar sus tradiciones los charros se reunieron entonces y formaron asociaciones para poder preservar y promover sus tradiciones. Este fue el inicio de la Charrería como deporte. La Federación Mexicana de Charros se fundó en el Ciudad de México en 1933 para gobernar a las diferentes asociaciones charras que estaban surgiendo. 

La Charreada, torneo distintivo de la Charrería, se efectúa en sus escenarios propios llamados lienzos charros. Un lienzo charro es un ruedo de 40 metros de diámetro con un callejón de lienzo de 12 metros de ancho por 60 metros de largo que conduce hasta él. Aquí es donde acude un extenso público para apreciar las llamadas suertes charras y también para dar apoyo a sus partidarios. Además, en las charreadas no puede faltar un Tamborazo o una Banda que al compás de su música llena de alegría al público y a los competidores de cada asociación charra. Estos equipos demuestran su maestría en la arena por medio de nueve pruebas o suertes, que son calificadas por los jueces en función de su estilo y ejecución.
 



El espectáculo se inicia con el Desfile de los equipos charros participantes, que recorren el lienzo al ritmo de la "Marcha de Zacatecas" y saludan al público, para luego retirarse y dar lugar a la primera de las suertes, la cala del caballo, en la que es evaluado el nivel de control que el jinete tiene sobre el caballo a través de distintos ejercicios.







La suerte que sigue se llama piales en el lienzo, y en ella el charro intenta lazar las patas traseras de una yegua a la carrera y detenerla por completo amarrando la soga en la cabeza de su silla de montar. Para conseguirlo dispone de tres oportunidades.









El tercer evento se conoce como colas, donde el charro tiene cabalgar hasta un novillo, tomarle el rabo y enrredarlo habilmente alrededor de su pierna para luego salir a todo trapo y lograr que la res caiga. Debe hacerlo en no más de 60 metros.

 






Entre las colas y el jineteo tiene lugar la escaramuza. Este evento es ejecutado por mujeres en equipos de ocho. La intervención de la escaramuza es una demostración de ejercicios ecuestres que requieren gran precisión, agilidad y audacia, pues además deber realizarlos montadas en albarda o a “mujeriegas”, con la pierna derecha cruzada, y en sincronía con el acompañamiento musical.


 



La cuarta prueba es el jineteo de toros, donde el charro debe montar al toro hasta que este deje de cocear y lo "dome". El toro encerrado en un cajón es "pretalado", esto es, se le coloca un cintillo alrededor del lomo para que el charro pueda sostenerse.


 





En la suerte conocida como la terna, un equipo de tres jinetes deben lazar una res, primero alrededor del cuello y luego de las patas traseras, para derribarla, una vez puesta la soga a la cabeza de la montura. Deberán lanzar sus lazos a caballo cada uno sucesivamente hasta en tres oportunidades y en un tiempo máximo de seis minutos. 





La sexta suerte es el jineteo de yeguas donde el charro monta un caballo bronco, sin domar, desde un cajón que se abre al ruedo, y finaliza cuando el jinete cae a la arena. El jinete puede hacerlo "a la greña", agarrándose unicamente a las crines del animal, o "al pretal", como en el jineteo de toros.







El octavo evento son las manganas que consisten en que el charro tiene que lazar las patas traseras y delanteras de una yegua corriendo alrededor del ruedo hasta hacerla caer. Esto se hace tanto a caballo como a pie. Se ofrecen tres oportunidades que deben ser rematadas de manera distinta para añadir puntuación al equipo perteneciente.





La novena y última suerte de la charreada es el paso de la muerte, considerada una de las más difíciles. El charro cabalga (jinetea) su caballo sin silla para saltar desde él hasta una yegua salvaje lanzada a la carrera y mantenerse en ésta sosteniéndose de sus crines hasta que deje de resistirse y se detenga. El charro solo podrá dar dos vueltas al ruedo en pos de la ejecución de la suerte y no podrá caerse en ella para obtener puntos a su favor.


Por último se cuenta con el charro completo, un tipo de competición que consiste en que un mismo charro ejecuta todas las suertes salvo el jineteo de yeguas y las ternas, demostrando que reune todas las aptitudes para ser lo que se dice "un charro completo". 


En la Charreada toda la familia participa y se involucra, ya sea como jinetes, entrenadores, preparando el vestuario, con los músicos, bailarines o como público. La elegancia y disciplina de las charreadas proveen el marco adecuado para la convivencia y la participación familiar, al tiempo que celebran y honran su legado cultural, ya sea al sur o al norte de la frontera.
 

En los Estados Unidos, la práctica del deporte de la charrería, empezó en los años setenta cuando los méxico- americanos, buscando maneras de expresar el orgullo por su cultura y tradiciones, solicitaron a la Federación Mexicana de Charrería apoyo para establecer charreadas con carácter oficial. Las charreadas en los Estados Unidos siguen las mismas pautas y reglamentos de la Charrería en México. La atmósfera creada en el lienzo charro por el vestuario, la música y los platos típicos da a los mexicanos residentes fuera de su país la oportunidad de celebrar su identidad y les permite tener una conexión cultural con México. 


Esta es una breve reseña del desarrollo de La Charreada, un espectáculo artístico de admirable belleza donde se citan tradición popular, esforzado arrojo y pericia con las bestias. Sin menoscabo de su vida, con precisión y estética.  

Disponen de más información en el siguiente enlace: www.asociacionnacionaldecharros.com/blog/


Con el soporte de:
www.decharros.com
www.mundocharro.com.
http://es.wikipedia.org/wiki/Charrer%C3%ADa



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