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En la Frontera somos permeables a todo cuanto nos atañe. El ensayo que reproducimos y nos hemos permitido ilustrar, apunta muchas de las claves de nuestra propuesta temática.

La frontera del oeste y la visión heroica
 de la historia americana  por Jaume Llorens
 

""Cuando pensamos en la Frontera del Oeste pensamos en desiertos de gigantescas formaciones rocosas que empequeñecen las caravanas que viajan hacia poniente; pensamos en los buscadores de oro y asentamientos mineros; pensamos en la invisible pero latente amenaza de los indios y en duelos de pistoleros, en el saloon, el sheriff y el cowboy irreverente de moral impoluta. Cuando pensamos el Oeste pensamos su imagen, una representación cultural de la Frontera que en el imaginario americano (y occidental) ha sustituido a la realidad histórica a la que hace referencia.

La Frontera del Oeste se ha construído culturalmente como una suerte de mito-historia que cumple la función de dotar a los Estados Unidos de una mitología fundacional. En este sentido, la Frontera se insertaría en los discursos que Roland Barthes llama mitos contemporáneos y que entiende como un conjunto de formas retóricas conceptualizadas que se adaptan a una representación histórica del mundo y dan forma a los intereses de la burguesía. Así, Richard Slotkin habla del “mito de la Frontera”, que en su estructura narrativa (la del pioneer que cuando atraviesa la línea de esa frontera experimenta una regresión a la vida primitiva y, a través de la violencia y la dominación de nuevas tierras, se purga de su herencia europea y se regenera como americano) contiene una interpretación progresista de la historia de la colonización que refleja la emergencia de la economía capitalista y del estado-nación norteamericano.

'American Progress', litografía de George A. Crufutt. El "progreso americano" está representado como una mujer blanca de pelo rubio liderando el avance de los colonos hacia el Oeste. Su figura rotunda y esbelta guía y protege a mineros, agricultores, caravanas, ferrocarriles y diligencias, desplazando a las poblaciones nativas y a los búfalos de las Grandes Llanuras. Con una mano tiende el cable telegráfico mientras sostiene un libro en la otra.
El imaginario de la Frontera cristalizó en el periodo entre la Guerra Civil Americana y la Primera Guerra Mundial, y uno de sus principales promotores fue el presidente Theodore Roosevelt, quien en sus discursos políticos y en sus obras historiográficas aborda el tema de la colonización y de la Frontera desde una perspectiva que justifica las empresas imperialistas del país. En este periodo se consolidó una corriente historiográfica centrada en la Frontera como punto de contacto entre la civilización americana y el mundo salvaje, que proporcionó a los Estados Unidos la interpretación dominante de su historia.

F.J. Turner, ideólogo de la Frontera.
El principal representante de esta escuela es el historiador Frederick Jackson Turner, cuya obra traslada el foco de la historia estadounidense de la costa atlántica a la frontera del oeste. Turner elabora una teoría acerca del nacimiento de la nación americana centrada en la Frontera, entendiendo que si la costa atlántica era la frontera de Europa, a medida que se mueve hacia el oeste se va convirtiendo en la frontera americana, de modo que su desplazamiento representa la progresiva separación con la metrópolis europea y el desarrollo de la nueva nación. Asimismo, Turner reinventa la Frontera como un escenario de guerra que desvincula al hombre americano de los valores corruptos del viejo mundo y le permite establecer un nuevo contrato social y una nueva conciencia nacional, como el espacio en el que se fragua el individualismo, que se convertirá en el principal rasgo del carácter americano.

En este mismo periodo y en esta misma tradición aparecieron también las pinturas de Frederic Remington, las novelas de Owen Wister y los espectáculos ambulantes de William Cody (como el célebre Buffalo Bill’s Wild West), que reimaginaron la Frontera como un mundo de aventuras en el que exaltar el carácter americano y popularizaron lo que ya se estaba perfilando como una narrativa del Oeste.

En sus espectáculos W. F. Cody mostraba una mezcla de actuación circense y lección de historia, incluyendo dramatizaciones de la vida fronteriza, junto a exhibiciones de habilidades y presentaciones de personajes reales.
A partir de la revolución americana, los Estados Unidos empezaron a generar una estructura de cultura comercializada que a principios del siglo XX ya se había convertido en una cultura nacional, alimentada por la mitología fronteriza. Después de la Primera Guerra Mundial, con el auge de las revistas pulp y la cultura de masas, los géneros populares emergieron como uno de los espacios cruciales para el desarrollo de esta cultura nacional. El género que encarna más directamente el imaginario nacional de la Frontera es, sin duda, el Western, que nació con la western fiction (o novela del oeste) en la segunda mitad del XIX como heredera de los primeros relatos de temática fronteriza, y que en el XX se convirtió en un género transversal con presencia en distintos medios (la literatura, los cómics, el cine, las series de televisión, etc.); un género que, al mostrar una visión idealizada del lejano Oeste como símbolo del crecimiento del país, reproduce la América concebida por los artífices de la imagen de la Frontera.

El Pionero, eje central de la Frontera.
Así, el mundo del Western es un reflejo del Oeste salvaje que Turner veía como el espacio óptimo para el desarrollo del hombre americano: una tierra que por un lado es rica y ofrece infinitos recursos naturales, pero que por otro lado, es hostil y salvaje, llena de vastos espacios vacíos que aíslan granjas y poblados y alienan a las personas, que ponen a prueba a los aventureros y buscadores de riquezas. También la sociedad fronteriza descrita por Turner se convierte en inspiración para el Western, y sus paisajes, vestimenta, arquitectura, etc., se han convertido, a través del Western, en los rasgos característicos de una memoria cultural asociada con la auténtica herencia americana. 

Natty Bumppo en adaptación reciente.




El germen del Western lo encontramos en las cuatro novelas históricas de James Fenimore Cooper acerca del héroe fronterizo Natty Bumppo, escritas en la primera mitad del XIX. Bumppo, que se convertiría en el prototipo del héroe americano (como el detective hard-boiled o el cowboy), es el héroe que vive en la Frontera, al borde de la civilización y en contacto con el mundo salvaje, por lo que puede desarrollar un código ético propio al margen de la corrupta moral europea que sirve como ejemplo para la nueva nación.


En 1902 aparecía la novela The Virginian de Owen Wister (amigo del por entonces presidente Theodore Roosevelt), que fue descrita en su momento como un “romance colonial” y que proporciona el modelo para la novela del Oeste. En la obra de Wister, siguiendo la tradición abierta por Cooper, la Frontera es un lugar que pone a prueba a la figura del self-made man, paradigma del individualismo norteamericano. La irrupción de la novela del Oeste en la cultura popular viene de la mano de los autores que publican en las revistas pulp después de la Primera Guerra Mundial, entre quienes destaca el prolífico Zane Grey que, reproduciendo la estructura y la temática de The Virginian, nutre al género de la ideología nacionalista de Wister y Roosevelt.

Maravilloso póster con las andanzas de 'El Virginiano', un compendio de la casuística del Western.
El Western es, en esencia, una fórmula para la aventura americana que contiene los valores e iconos de la mitología fundacional de la Frontera y los generaliza como aquello propio de toda América (haciéndose eco de la teoría de Turner, que asociaba los valores de la Frontera con lo genuinamente americano). De este modo la Frontera deja de ser una zona geográfica y se convierte en un sistema de símbolos que forman el discurso con el que los Estados Unidos se construyen unas raíces mitológicas e históricas para su nación surgida en plena edad moderna, y el western aparece como una fórmula épica que relata la génesis de la nación buscando el resurgir de la decaída civilización occidental en la nueva América, disfrazando la realidad incómoda de una nación nacida sobre el genocidio con una narrativa heroica.""


Un texto de Jaume Llorens
Publicado en: http://bit.ly/102VvFP

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Publicado por Manuel Piñero **

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