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Dicen que hasta el peor de nosotros alberga ciertas bondades y virtudes; la mayoría de los llamados "badmen" que a finales del mil ochocientos vagaban por las llanuras americanas no tenían muchas. Cherokee Bill, ninguna.

Lo más parecido que tuvo nunca a una virtud fueron su sangre fría y una portentosa habilidad con las armas que resultaron fatales para cuantos se cruzaron en su camino. Durante un período de dos años, en la última década del siglo XIX, Crawford Goldsby, alias Cherokee Bill aterrorizó el Territorio Indio, luego conocido por Oklahoma, mediante el robo y el asesinato. Su historia es poco conocida hoy en día, pero en su tiempo consiguió ser el más infame forajido de la región y sus tropelías el origen de fabulosas leyendas.

En cuanto a su personalidad, ...por decirlo así, vamos a decir que a nadie agradaría verle salir del baile del brazo de su hermana...

Sólo el color de su piel revelaba su sangre indígena. Sus rasgos eran claramente negroides: cara redonda, frente baja, labios gruesos y cabello negro rizado. Aunque no llegaba al metro ochenta era un tipo fornido, de hombros anchos y manifiesta fuerza física. Su mirada ha sido descrita como funesta, cetrina e impasible como la de una fiera, pero al iluminarla con una sonrisa adquiría un cariz despectivo y burlón, no falto de cierta ternura.

Aunque cuando murió apenas había cumplido los veinte años se dio buena prisa por desarrollar una reputación que le precedía allá donde fuese a dar con sus huesos. Los hombres de la Ley mantuvieron la distancia con Goldsby mientras les fue posible, determinados a evitar una confrontación difícil. Se creía que era "más rápido que dos hombres comunes y corrientes", se decía que con el rifle acertaba en el ojo a una ardilla, a la distancia máxima que pueda alcanzar la vista. También dijeron que era capaz de disparar desde la cadera sin errar ni tener que desenfundar su Colt. Esta es su funesta trayectoria.

'LIKE A ROLLING STONE'
Crawford Goldsby vino al mundo el 8 de febrero de 1876 en Fort Concho, Texas. Fue el mayor de cuatro hermanos, fruto del matrimonio formado por George Goldsby, un mulato de Alabama de origen hispano, medio blanco y medio sioux, sargento en el Décimo Rgto. de Caballería de los Estados Unidos (los famosos Buffalo Soldiers, unidades compuestas únicamente por tropa de color) y una mujer llamada Ellen Beck, medio cherokee, un cuarto negra y un cuarto blanca. Ya veremos más adelante que no era lo que se dice un dechado de virtudes, pero nadie dudará de su sello puramente norteamericano, pues reunía en su sangre las más variadas estirpes que acuñaron la nación.

Un aciago día, a resultas de su incompetencia en la custodia de unas armas desaparecidas de la guarnición, George Goldsby desapareció, renunció al ejército y abandonó a su esposa embarazada y a su hijo de dos años. Ellen Beck se desplazó entonces con el resto de la familia hasta Fort Gibson, en territorio indio, donde residían sus parientes. Ellen era cantinera de la Compañía D del 10º de Caballería y fue trasladada a Fort Davis, Texas, dejando a Crawford al cuidado de una anciana "tía" llamada Amanda Foster, una mulata que se encargó del niño hasta que cumplió los siete años, para después enviarle a la escuela india de Cherokee, Kansas, y tres años más tarde a la escuela católica india en Carlisle, Pensilvania. Sin embargo, a pesar de los intentos por proporcionarle una buena educación, algunas fuentes indican que apenas podía leer y escribir.
Crawford Goldsby

A los 12 años dejó la escuela y regresó a Fort Gibson, Oklahoma. Fue por entonces que algunos dicen que mató a su primer hombre. Crawford, alto para su edad, se enfrentó a otro muchacho por decirle que solo servía para alimentar a los cerdos. Crawford, enojado y resuelto consiguió un arma de fuego, buscó al "pollo" en cuestión y le pegó dos tiros, pero no fue procesado debido a su edad. Este extremo no está claro si en verdad ocurrió o fue un detalle añadido con posterioridad a su leyenda criminal.

Mientras tanto, en 1889 su madre se volvió a casar, ahora con William Lynch, un soldado de la Compañía H del 10º de Caballería. Pero el joven Crawford no hizo buenas migas con su padrastro y por contra empezó a asociarse con malas compañías, a beber licor y a rebelarse en general contra cualquier autoridad.

Dos años más tarde, a la edad de 15 años, se mudó a Georgia junto a su hermana, pero como igualmente tampoco resultó congraciarse con su cuñado, el muchacho regresó a Fort Gibson y se fue a vivir durante un cierto periodo con Bud Buffington, un pariente por parte de su madre. A la edad de 17 años Crawford comenzó a trabajar en una tienda y luego en un rancho, donde dicen dejó buena impresión siendo valorado y querido. Pero todo iba a cambiar en el verano de 1893.

El 29 de septiembre de 1893 en Fort Gibson, Goldsby asistió al baile de la cosecha para ver a Maggie Glass, una bonita chica de 15 años de edad de quien estaba enamorado. Goldsby tuvo un altercado con un tipo llamado Jake Lewis, un negro de 35 años, al parecer por golpear éste a su hermano menor. Entonces estalló una pelea a puñetazos entre los dos, que dominó con facilidad el parroquiano. Ser un buen perdedor no figuraba entre las cualidades del joven Goldsby y la vergüenza sufrida ante Maggie clamaba venganza. Resuelto a zanjar la diferencia, igualó sus posibilidades sacando una pistola y disparando al paisano. Otras fuentes apuntan que fue a la mañana siguiente cuando Goldsby apareció por la granja de Lewis con la intención de matarle. Sea como fuere, Lewis sufrió dos heridas de bala pero se recuperó y vivió para presentar cargos contra el pistolero. Éste, creyéndole muerto y sabiendo muy bien que la ciudadanía local no habría descansado hasta lincharle, huyó a territorio de las Naciones Semínolas donde se uniría a los desperados Jim y Bill Cook.


FORJA Y TEMPLANZA DE UN CRIMINAL
Territorio Indio, más tarde Oklahoma
El Territorio Indio era el hogar compartido por las Naciones Indias por disposición del gobierno de los EE.UU., que fue deportando a todas las comunidades indígenas arrolladas por su empuje a un gran ghetto rectángular de llanura, trazado a escuadra y cartabón sobre el mapa y compartimentado en administraciones étnicas. Esta fue la tierra pensada y desechada por los blancos en un principio, pero sobre la que volvían a poner los ojos y su codicia ahora que la expansión territorial finalizaba.

Por otra parte, el Territorio Indio no fue sólo la tierra reservada a los nativos americanos desplazados por la colonización del Oeste, el hogar donde se respetaban las leyes de los indios y éstos gestionaban sus asuntos sin injerencias del gobierno de EE.UU. Para los delincuentes y criminales que trataban de evitar la acción de la justicia se convirtió en un refugio seguro y un territorio donde campar a su antojo. Puesto que la policía indígena carecía de jurisdicción alguna sobre los casos de no-indígenas, se hizo necesario enviar a alguaciles auxiliares a territorio indio desde Fort Smith, Arkansas, a fin de encontrar, perseguir y arrestar a maleantes, asesinos, o simplemente evadidos reclamados por la Ley, para ser juzgados por el tribunal federal. Con un territorio de más de 74.000 kilómetros cuadrados los bandidos sabían que su detención sería una tarea difícil.

Bill Cook
Los hermanos Cook por su parte comenzaron su carrera criminal algún tiempo antes de la incorporación de Goldsby. Los Cook habían estado bastante ocupados dando un nuevo significado a la palabra "robo": Si no estaba atado, se lo llevaban. A las órdenes de Bill Cook, los crímenes de la banda empezaron siendo tropelías de poca monta, contrabando de whisky y robos de caballos, pero luego dieron lugar a robos con violencia, atracos de bancos y asaltos al ferrocarril. Tras el percance con Jake Lewis, Bill descubrió que tenía la cobertura de una banda al alcance de la mano y comenzó a cabalgar con ellos. Al unir fuerzas con otros malhechores amplió su estela como forajido, del mismo modo que el destino de los Cook estaría desde entonces estrechamente vinculado al de Cherokee Bill.

Las autoridades tomaron especial interés por la banda a partir del 17 de junio de 1894. Durante aquel mes un pelotón tropezó con los tres forajidos y el encuentro no acabó bien para los esbirros de la Ley. De igual manera, aquel tropiezo selló la suerte de Crawford Goldsby, que mató a su primer hombre ese día.

Aquel verano de 1894 el gobierno de los EE.UU. compró a los Cherokee sus derechos sobre la tierra llamada "La Franja Cherokee". Parte del dinero recibido fue pagado a la tesorería de la Nación Cherokee y el resto, más de seis millones de dólares, iba a ser distribuido entre todos cuantos lo solicitasen y tuvieran por lo menos 1/8 de sangre cherokee. Cada individuo debería haber recibido 265,70 $. Crawford y los hermanos Cook tenían derecho a esta suma y quisieron cobrar su parte. Pero había un obstáculo: Goldsby no podía ir a por Tahlequal, capital del territorio Cherokee, Oklahoma, buscado como estaba por disparar a Lewis, y Jim Cook era buscado por robo.

En el camino hacia la Tahlequal, Goldsby y los Cook se detuvieron en un restaurante del hotelucho Half-Way-House, en el Fourteen Mile Creek, dirigido por la señora Effei Crittenden y muy cerca de la antigua casa de los Cook. Aparte de viejos vecinos, Effei había contratado a uno de los hermanos como cocinero antes de meterse en líos con la Ley y tenían su confianza. Los forajidos idearon darle poderes a Crittenden para personarse en sus nombres en Tahlequal y retirar el dinero. Así sucedió al día siguiente sin perjuicio alguno de lo acordado, pero Crittenden fue seguida inadvertidamente por una patrulla del sheriff que estaba tras la pista de los hermanos Cook.

Marshalls de los EE.UU. a finales de siglo XIX
En Fourteen Mile Creek, cerca de Tahlequah, los buenos y los malos coincidieron fatalmente. Los agentes del orden reconocieron enseguida a Jim Cook. Por supuesto, no hacía falta ser un lince para saber que sus dos compadres probablemente no eran fugitivos de un seminario... Entonces, cuando uno de los alguaciles anunció a Jim que estaba arrestado, no fue gran sorpresa que los tipos echasen mano a sus armas. Todo el mundo comenzó a disparar, el aire se llenó de balas, los caballos comenzaron a relinchar despavoridos y el humo de la pólvora envolvió a los combatientes de uno y otro bando. Cuando finalizó el tiroteo y la humareda se hubo desvanecido, los bandidos habían huído al galope y el alguacil Sequoyah Houston yacía muerto en el polvo. Sus compañeros, dos de ellos con heridas de bala, adjudicaron a Crawford el disparo asesino. No iba a ser su último asesinato.

Jim Cook también fue gravemente herido y sus compinches lo llevaron a Fort Gibson. Obligados a abandonarle, fue capturado más tarde por agentes de la Ley, juzgado y condenado a pasar siete años en la cárcel de Cherokee, ...de donde no tardó en escaparse. En el interrogatorio ante las autoridades el dueño del restaurante dudó a la hora de identificar a los criminales y preguntó a la señora Crittenden si Crawford era uno de los tres. Ella respondió que no, que la tercera persona era "el chico cherokee". Y es aquí donde se supone que Crawford obtuvo el apodo de 'Cherokee Bill'. Por otra parte, en el idioma cherokee el nombre de "Bill" significa "la mano salvaje" y Bill no era una persona a la que se le pudiese torcer o levantar la mano...

De nuevo reagrupada la banda, con Bill Cook y Cherokee Bill al frente de un puñado de mestizos y mulatos en su mayoría, volvieron a las andadas con renovado empeño, sembrando el terror con sus robos y asesinatos como se propaga el fuego en verano, en aquel tórrido y sangriento verano de 1894 en el Territorio Indio. Bancos, tiendas y trenes fueron sus principales objetivos, aliñando su periplo criminal con un buen número de fiambres. Indolentes, violentos y despiadados, no dudaron en mandar junto a los arcángeles a cualquiera que interfiriese en sus planes.

Cherokee Bill
Así le ocurrió al agente de estación de Nowata, Richard Richards, quejumbroso ante el asalto a sus instalaciones. Un par de andanadas y gloria eterna para Richards. Luego, tras vaciar los caudales de la estación, Cherokee Bill se sentó tranquilamente en el andén en espera del próximo tren. Cuando el Missouri- Pacífic llegó a su altura se encaramó a la locomotora y ordenó al maquinista Samuel Collins que abriese el vagón postal para hacerse con el botín que transportase. Como quiera que Collins no le ofreció facilidades e incluso insistió en que Cherokee Bill debía pagar su pasaje o bajar del tren, Bill le disparó en la cara y lo mató. Luego se bajó del tren, disparó e hirió al guardafrenos cuando éste osó asomar el gaznate y montó en su caballo para alejarse al galope con la pasta. 

Sus tropelías de aquellas fechas están bien documentadas: El 14 de julio de 1894, los bandidos atacaron y robaron la diligencia de Muskogee-Fort Gibson. El 16 de julio la banda asaltó y robó a un destacado cherokee llamado William Drew y dos días más tarde en Tenedor Rojo, el tren de Frisco. Sin embargo, debido a que los funcionarios tuvieron la precaución de esconder el dinero detrás de algunas cajas, la banda escapó con muy poco. El 31 de julio de 1894 Bill participó en su primer atraco a un banco, en Chandler, condado de Lincoln, asesinado a balazos al barbero JM. Mitchell, hiriendo a otras personas y robando 500 dólares. En la huída uno de los miembros de la banda, Elmer Luca, fue baleado y capturado por las autoridades.

Perseguidos por la Ley, la cuadrilla fue rodeada en la casa de un amigo de Cook, unos catorce kilómetros al oeste de Sapulpa, el 2 de agosto de 1894. Durante la lluvia de disparos, uno de los policías fue alcanzado y herido de gravedad. Dos de los miembros de la banda, Lon Gordon y Henry Munson fueron asesinados y Ad Berryhill capturado. El resto huyeron. Su participación en muchos de los robos de la banda de Cook es bien conocida, pero Bill no intervino en todos ellos. Su ego y seguridad crecieron tanto como su reputación asesina y asumió el rol de cabecilla, en cuanto algún otro desperado estuvo dispuesto a seguirle. Por consiguiente, se separó de los Cook y continuó labrando su destino criminal en solitario.

Cherokee Bill y su hermana Mau
En septiembre de 1894, Cherokee Bill cabalgó hasta la casa de su hermana Maude buscando refugio. Esta se había casado con un tipo llamado George Brown algún tiempo antes de que su hermano hiciese carrera como delincuente.

Cherokee Bill nunca tuvo muy buenas pulgas. Al orgullo facilmente erupcionable unía además un arraigado compromiso con su desangelada familia. Su propensión al gatillo fácil hizo el resto. Por otra parte, George Brown tampoco resultó ser un compendio de virtudes: maltrataba a Maude con regularidad, hecho que ella trató de mantener oculto a su letal hermano. En la convivencia, sus esfuerzos fueron cada vez menos exitosos y Cherokee Bill terminó por descubrir la conducta de George Brown un día en que éste, borracho como de costumbre, comenzó a golpear a Maude con un látigo por no responder lo suficientemente rápido a sus órdenes. Bill se acercó por detrás y Brown recibió varios nuevos orificios en lugares que Dios no había pensado. Tantos como balas guardaba el tambor de su revólver. Tras la visita de su hermano Maude Goldsby Brown era viuda. 

Continuando con sus desmanes por el Territorio del noreste de Oklahoma, el 21 de septiembre Cherokee Bill y otros dos, uno de los cuales fue identificado como Sam 'Kid' McWilliams, robaron la tienda de la compañía Parkinson J.A. en Okmulgee, escapando con más de 600 $. Otros robos también tuvieron lugar en Muskogee y Fort Gibson. La técnica empleada en ellos fue siempre la misma. La banda entraba en la ciudad y de manera sistemática, edificio por edificio, calle por calle, eran robadas todas las tiendas. Finalmente salían de la ciudad por el lado opuesto al que habían entrado.

Varias semanas después los forajidos se atrevieron con una acción de envergadura, cuando el 11 de octubre robaron el depósito del Ferrocarril Missouri- Pacific en Claremore y, menos de dos horas después, atracaron al agente del ferrocarril en Chouteau. Tan sólo unos nueve días más tarde, asaltaron los trenes Kansas City Express y Pacífic Express a cinco millas al sur de Wagoner, haciéndose con el botín.

VIVO O MUERTO!
El pánico se había extendido por toda el área, especialmente al norte del Territorio Indio, en las Naciones Cherokee y Creek. El marshall de los EE.UU. en Fort Smith, que había sido llamado a Washington para dar cuenta de las operaciones de la banda, alegó no disponer de fondos suficientes para mantener un número adecuado de alguaciles patrullando los campos.

El mismo Secretario de Guerra, después de haber conseguido el apoyo total del Gobierno, amenazó con anular los tratados firmados con los indios, abolir las relaciones tribales y establecer un gobierno "territorial", si no se daba pronta caza a los malhechores. Se ofrecieron y publicaron sustanciosas recompensas por la captura de algunos o todos los componentes de la banda. La colaboración ciudadana con la Ley hizo públicos algunos detalles acerca de sus movimientos para delinquir y ocultarse por la región, informaciones que los forajidos dedujeron en forma de venganza sobre todos aquellos que les habían reconocido y advertido a las autoridades de sus movimientos.

En la mañana del 9 de noviembre, Bill y dos miembros de su banda, entraron en Lenapah, quince millas al sur de Coffeyville, en Kansas. Por supuesto no iban de paseo. Entraron en el almacén Shufeldt & Son. General y forzaron a los tenderos a abrir la caja de seguridad. Así consiguieron varios cientos de dólares, que era tanto como esperaban conseguir. Pero cuando Cherokee Bill vio unas ropas expuestas en la trastienda, así como un estante de armas de fuego y munición, decidió que ésta era una excelente oportunidad para reponer su vestuario y suministrar su arsenal. Rifle en mano, obligó al joven Schufeldt a suministrarle los artículos que se le antojaron. Schufeldt no era ningún tonto, se hizo a la idea de con quién estaba tratando y obedeció a rajatabla en todo cuanto le fue ordenado.

Había un estrecho pasillo vacío entre el almacén de Schufeldt y el restaurante de al lado, que estaba siendo pintado y al que se accedía a través de una puerta con la mitad superior acristalada. Un pintor llamado Ernest Melton se encargaba del trabajo. Lo que pudo mantenerle inerte junto al cristal de la puerta de la tienda no se sabrá nunca, pero si hubiese observado desde del fondo del pasillo entre los edificios tal vez habría acabado el trabajo, como poco. Bill recayó en la puerta acristalada, echó un vistazo y se topó con Melton, tras ella, observando sus movimientos. Enfurecido por la insolencia del pintor se echó el rifle al hombro y le descerrajó un tiro. "La bala impactó en Melton por debajo de un ojo y le salió por atrás de la cabeza, matándolo instantáneamente", afirmó un testigo. Su curiosidad le llevó a la tumba

Unos minutos después Cherokee Bill y sus secuaces se marcharon. Fue un asesinato brutal y sin sentido, pero no más que otros que cometió. No tuvo excusa para asesinar a Melton, ya que había otras personas que fueron igualmente testigos del robo, en particular los Schufeldt, pero aquel asesinato no fue rápidamente olvidado, como otros muchos. Por fin la Ley disponía de un caso capital, claro y con testigos, para incriminarle. Una recompensa de 1.300 dólares fue ofrecida por su captura, vivo o muerto, después de matar a Ernest Melton. 

Poco tiempo después, alguaciles de EE.UU. estuvieron a punto de atraparle en su escondite, sin embargo Bill escapó. Sabiéndose tenazmente perseguido, eludió unirse nuevamente al grupo, por un tiempo al menos, lo que no impidió que continuase su carrera en solitario, también en Navidad. El 31 de diciembre de 1894 volvió a asaltar la estación de tren de Nowata. Fue su último robo.

El cerco se estrechaba cada vez más en torno a Cherokee Bill, anticipando el final de sus andanzas. Pero el camino hacia la soga guardaba inesperados y dramáticos giros que aumentarían aún más su fama como el bandido más terrible del Territorio Indio. La leyenda de Cherokee Bill continúa aquí: http://bit.ly/J0PlQn


En colaboración con:
http://www.nps.gov/fosm/historyculture/
http://www.legendsofamerica.com/we-cherokeebill.html/
http://ramblingbob.wordpress.com/2008/06/18/cherokee-bill-born-to-be-bad/


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Publicado por Manuel Piñero *

Algunas lecturas, muchas músicas y los mejores westerns han cimentado este blog. Un devocionario particular con mi fascinación por la cultura y la historia de Norteamérica.

1 comentarios

El Terror de Oklahoma
  1. Me ha encantado esta entrada, muy interesante y enriquecedora, ¡ánimo con el blog vaqueros! es una verdadera rosa en medio del desierto,
    abrazos

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