Cat-1

Cat-1

Cat-2

Cat-2

Cat-3

Cat-4

Donde se dice quién compró, quién vendió, quién prestó el dinero y quién se quedó fuera del Mayor Negocio de la Historia.

EL NEGOCIO
En el año de 1803 los norteamericanos hicieron el mejor negocio de toda la Historia, al comprarle el Territorio de Luisiana a Napoleón Bonaparte, entonces Primer Cónsul francés.

Luisiana se extendía desde el río Mississippi hasta las Montañas Rocosas y del Golfo de México hasta la frontera con Canadá, nada más y nada menos que 2.144.476 km2 (529.911.680 acres), cerca de 530 millones de hectáreas situadas entre los rios Mississippi y Missouri a un precio de alrededor de 3 centavos por acre (7 centavos por ha). El precio total de la que ha sido descrita como la oferta más grande de bienes raíces en la historia fue de 15 millones de dolares (unos 220 millones de hoy). El gobierno de los Estados Unidos pagó 11.250.000 dólares por el territorio y aceptó asumir las reclamaciones de los ciudadanos estadounidenses contra Francia por la cantidad en dólares americanos de 3.750.000. Con los intereses, el territorio de la Luisiana costo 23.213.568 dolares.

De acuerdo con los términos del tratado, la República Francesa cedía la colonia de la Luisiana tal como la había recibido de España conforme al tratado secreto de San Ildefonso, por lo que las fronteras permanecían sin definir y las Floridas quedaban excluidas del convenio. Sus habitantes serían incorporados a la Unión con garantías de que se protegieran su libertad, religión y propiedades. Durante un periodo de 12 años, los barcos franceses y españoles pagarían en Nueva Orleáns los mismos aranceles que los aplicables a los buques estadounidenses. El tiempo establecido para la ratificación fue de seis meses.

Cuando los negociadores Livingston y Monroe transmitieron los textos del tratado y las convenciones, también informaron al Secretario de Estado Madison sobre los detalles de las negociaciones. Como Francia no estaba dispuesta a conservar únicamente una parte del territorio, decidieron aceptar la oferta en su conjunto:
“...de esa manera, hemos buscado llevar a efecto, hasta el máximo de nuestras facultades, la prudente y benévola política de nuestro gobierno. La posesión de la margen izquierda del río, de haber sido alcanzable sola, habría, es verdad, logrado mucho en ese respecto; pero es igualmente cierto que habría dejado mucho por lograr. Mediante ella, nuestro pueblo habría tenido una salida al océano en la que ninguna potencia habría tenido el derecho de perturbarlo; pero, mientras la otra margen permaneciere en posesión de una potencia extranjera, podrían acaecer circunstancias que hicieren la vecindad con tal potencia muy perjudicial para nosotros en muchos de nuestros intereses más importantes“.

Esta negociación al abrir a Estados Unidos el acceso al océano Pacífico e incrementar de forma tan espectacular su territorio, constituye uno de los acontecimientos históricos de mayores consecuencias en la Historia universal de los últimos dos siglos. Cuando se les pasó el susto de esa gigantesca lotería que les había tocado, los norteamericanos empezaron a apreciar su suerte y a considerarse un pueblo elegido, uno que había sido favorecido especialmente por Dios y que tenía una meta diferente a la de las demás naciones; esta cuestión está en las raíces de la doctrina del Destino Manifiesto.

La compra fue crucial para la presidencia de Thomas Jefferson, aunque tuvo que enfrentarse a cierta resistencia interna por las dudas existentes acerca de la constitucionalidad de la adquisicion del territorio, distintos problemas acerca de su encaje en la nación y otros de índole política interna. Pero la mayoría de la nación aplaudió la compra. 


Se abrió el comercio en el río Mississippi y se sacó a una nación poderosa, una gran amenaza, desde el centro del continente sin derramar la sangre de un solo soldado. El General Horatio Gates calificó la operación como "el evento más grande y más beneficioso que ha tenido lugar desde la Declaración de la Independencia". Fue la medida más importante para "fomentar la paz y la armonía entre nosotros", según un político de Ohio, "desde el establecimiento de la Constitución"El Senado aprobó el tratado de cesión por una votación de 24-7, Jefferson ganó fácilmente la reelección en 1804, anotando una victoria de 162-14 en el colegio electoral. La adquisición pacífica y relativamente barata de Louisiana jugó un papel decisivo en su carrera política.

Luisiana permaneció bajo control español hasta el traspaso de la soberanía a Francia, que ocurrió finalmente el 30 de noviembre de 1803, apenas tres semanas antes del cesión a los Estados Unidos.

CONCLUSIONES
Inmediatamente a su obtención se organizaron expediciones con el objetivo de alcanzar la costa oeste y explorar la zona, la más famosa fue la Expedición de Lewis y Clark. También se pretendía recoger información acerca del número de españoles, franceses y amerindios que la habitaban, trazar rutas fluviales y otras circunstancias. Además, la compra de Luisiana favoreció la adquisición del territorio de Oregón, años más tarde.

La expansión de la frontera a que dio lugar la incorporación de Luisiana fue considerada como una búsqueda de oportunidades y progreso, e inauguró la aventura del Oeste, pues había que tomar posesión efectiva del territorio. Esta incesante y prolongada migración de gentes hacia el oeste, desplazó culturas ancestrales y oprimió a minorías étnicas de amerindios. En contraste, el período suscitó importantes avances en la industria, las comunicaciones y la agricultura, a costa de una intensa explotación de los recursos humanos y naturales. La doctrina del «destino manifiesto», una ideología que afirmaba que todos estos sucesos eran parte de un plan divino previsto para Norteamérica y el mundo, sirvió de coartada para la apropiación de nuevos territorios y el desplazamiento de los nativos... Pero, como suele decirse, "esa es otra historia".
Lo que sigue es un balance de qué obtuvieron las distintas naciones comprometidas con "el negocio". 

El vendedor   
Francia tenia prisa por deshacerse de esta colonia que había obtenido sobre el papel dos años atrás y que regida todavía por España aún no le había costado un franco. Al fracasar en su operación por recuperar Santo Domingo, declarado desde 1801 independiente de Francia, estaba imposibilitado para la buena defensa de la Luisiana desde este bastión. Asimismo soplaban vientos de guerra en Europa y Napoleón prefirió entonces vender la colonia a los estadounidenses y no correr el riesgo de perderla ante los ingleses, al tiempo que se hacía con una buena suma para financiar su Grande Armeé. Como dijo el mismo: 
«Esta venta no es un gran negocio para Francia, pero lo importante es que le daremos a los ingleses un competidor nuevo en su monopolio maritimo». 

El comprador   
Cuando Thomas Jefferson asumió el cargo en 1801 lideró una nación que ya había establecido una reputación para avanzar hacia el oeste, pero también una república plagada de divisiones políticas, especialmente en torno al alcance y la naturaleza del poder federal. Una de las grandes ironías de la compra de Luisiana es que un presidente que había hecho campaña para limitar el poder del gobierno federal, usó ese poder para duplicar el tamaño de la nación.

La adquisición de las tierras regadas por los ríos que desembocaban en el lado oeste del río Mississippi duplicó el tamaño de los Estados Unidos por tan solo unos pocos centavos por hectárea y sin tener que disparar un tiro. No sólo eso, también echó de su solar a un peligroso competidor y posible enemigo (Francia) y se preparó para quedarse con la mayor parte del edificio de Norteamérica septentrional que Europa llevaba construyendo desde hacía tres siglos.

Esta bendición inesperada se debió en gran parte a la casualidad pero también refleja las esperanzas, los planes y la sagacidad de los líderes de los EE.UU y su sociedad. Como ahora, también se plantearon preocupantes preguntas acerca de cómo una república que aspiraba a ser un modelo de moral para el mundo puede o debe hacer para transformarse en una potencia mundial. Esa inquietud vital, sustanciada por la razón, el interés general y la astucia, subrayada por la forma política de la joven república y alejada del capricho o las imposiciones del Viejo Mundo, son el origen de su éxito hasta nuestros días.

Henry Adams, el notable historiador y crítico jeffersoniano, calificó la compra como: 
“...un acontecimiento tan portentoso que desafía toda medida; dio un nuevo rostro a la política y figuró en importancia histórica junto a la Declaración de Independencia y la adopción de la Constitución--acontecimientos de los que era el resultado lógico--, pero, en cuanto asunto diplomático, no tuvo paralelo porque casi no costó nada“.

Después del éxito de la operación, James Monroe, secretario de Estado norteamericano, solicitó instrucciones a Jefferson para abordar el futuro de las Floridas, todavía en poder español y sugirió intercambiarlas por una parte de la Luisiana próxima a Méjico, con lo que dio comienzo otro capítulo más en la Historia del expansionismo territorial estadounidense y del desalojo hispano de Norteamérica.

El banquero
El gobierno de los Estados Unidos utilizó tres millones de dólares en oro para empezar a pagar la compra a Francia, y el resto en bonos del Tesoro. Debido a la inminente guerra contra el Reino Unido, los bancos franceses no querían comprar ni negociar con bonos americanos. Por lo tanto, los diplomáticos americanos Livingston y Monroe recomendaron las casas Baring, de Londres, y Hope, de Amsterdam, para que garantizasen la transacción ante el gobierno francés. Como tenían la reputación de ser las dos firmas financieras más estables de Europa, y puesto que Napoleón quería recibir su dinero con la mayor brevedad posible, el ministro francés de Finanzas, Barbé-Marbois, negoció con los dos bancos por convertir los bonos que Francia quería recibir en metálico. Nada más recibir los bonos americanos, el gobierno francés los vendió a Baring y a Hope con descuento. El documento original de la compra de la Luisiana estuvo expuesto en el vestíbulo de entrada de la sede del Barings Bank, en Londres, hasta que esta entidad quebró en 1995, y ahora lo guarda la entidad ING Group, que compró Barings.

La compra de Luisiana no dio lugar a enfrentamiento alguno con Gran Bretaña, sus banqueros ganaron por el préstamo del dinero a los Estados Unidos y se sintió aliviada de desplazar a Bonaparte de Norteamérica.

El desahuciado    
El gobierno español se sintió resentido y trató de resistirse a la compra con argumentos sobre la legalidad del acuerdo y los mal definidos límites del territorio, ya que predijo con exactitud las consecuencias para su imperio. En respuesta al trilero de Napoleón podría haberse ofendido de manera más notable tras lo sucedido... la alianza rota, su flota puesta en contra en vez de a favor... pero nada de eso ocurrió. Todo quedó en una tímida pataleta respecto a la promesa incumplida de reintegrar a España el territorio o darle una opción preferente en caso de abandonarlo Francia. Un lustro más tarde de la operación, Napoleón invadía la Península Ibérica y secuestraba a la Familia Real española...


Paradójicamente, España todavía no había cedido oficialmente la propiedad y administraba de ordinario el solar de Luisiana, con lo que en vísperas de 1804 tuvieron que celebrarse bochornosas ceremonias de traspaso de soberanía a Francia por sus principales enclaves, sólo por la formalidad de que los galos, que tres años después de los acuerdos de San Ildefonso todavía no habían aparecido por allí para hacerse cargo de la colonia, tuviesen algo más que un papel para entregar a los nuevos dueños de la región.

Aún con la vasta Luisiana en su poder, miles de colonos de los Estados Unidos continuaron llegando al Valle Bajo del Río Mississippi en las primeras décadas del siglo XIX, y los comerciantes y agricultores de la joven nación presionaron cada vez más estrechamente contra los asentamientos españoles en Texas, Nuevo México y Arizona. En un deseperado intento por detener el avance y la ocupación por colonos incontrolados de los territorios anexos a la frontera, que se habían intensificado durante la Guerra de La Independencia en España con el beneplácito del gobierno norteamericano, se firmaron distintos tratados sobre límites con EE.UU., hasta el definitivo de Adams-Onís en 1819. Por él, se transfirieron todas Las Floridas a los Estados Unidos, a cambio de una renuncia de éstos sobre Tejas, fijar el límite de la zona central entre las dos naciones y el pago de 5 millones de dólares, cantidad que nunca llegaron a pagar sino que deducieron para abonar las reclamaciones de ciudadanos estadounidenses contra España, por algunas insurrecciones ocurridas en La Florida con anterioridad.

Poco tiempo después México obtenía su independencia de España y las mismas dificultades con los Estados Unidos que España había encontrado. Los colonos anglo-americanos en Texas ganaron sin quebranto su independencia en 1836, para servir de excusa una década después, en 1846, a que los Estados Unidos arrebatasen con la fuerza de las armas más de la mitad norte de México.


«
Siguiente
Entrada más reciente
»
Anterior
Entrada antigua

Publicado por Manuel Piñero *

Algunas lecturas, muchas músicas y los mejores westerns han cimentado este blog. Un devocionario particular con mi fascinación por la cultura y la historia de Norteamérica.

1 comentarios

El Mayor Negocio de la Historia (3ª Parte)
  1. Aprendamos muchas cosas interesantes como las de Traspaso de negocios
    el cual siempre nos ayudará y comprenderemos diferentes temas que nos gusten.

    ResponderEliminar

Canciones

Vídeos

Filmoteca

Cat-5

Cat-5

Cat-6

Cat-6