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Esta es la historia de un tipo íntegro y sereno, el Hombre del Oeste, en un Western sin tiros al estilo de Hichtcock. Un icono con estética y personalidad que bien merece un repaso.

El universo hollywoodiense ha sido pródigo en la creación de mitos e imágenes, sin los cuales nuestra imaginación y pensamiento no serían los mismos. Muchas de esas estampas del pasado han llegado hasta hoy convertidas en iconos de nuestra cultura y modo de vivir.

De entre todos, uno en particular de aquellos mitos me llama poderosamente la atención sobre los demás. Me refiero al que muestra al individuo amenazado por un entorno hostil, sometido al rigor de sus creencias y enfrentado a su destino. Y pocas películas son tan absolutamente certeras a la hora de describir este panorama como "Solo ante el peligro", donde el bueno de 'Coop' logra transmitirnos cuan duro es transitar por los caminos de la virtud, la honestidad y la ley.


Grandes actores y personajes han cabalgado por las cintas del western, como es el caso de Gary Cooper, un gentleman de la escena, la estrella que dio vida a este icono. Su carrera de más de 35 años estuvo ocupada por un buen número de westerns, pero además brilló en la comedia y en el drama de la mano de los mejores directores del momento. Si repasamos su biografía descubriremos a un tipo hecho a sí mismo, pero ciñámonos al mito.




SOLO ANTE EL PELIGRO (1952)

La película fue proyectada por el productor y director Stanley Kramer, quien colaboró con su habitual guionista Carl Foreman para idear un western psicológico proyectado como una alegoría sobre la Caza de Brujas. No en vano el propio Foreman se negó a colaborar con la misma y fue incluido en la fatídica lista negra.





Dirigido por Fred Zinnemann, "Sólo ante el peligro" nos describe una situación narrada en tiempo real. La película dura ochenta y cinco minutos, los mismos que la acción. Empieza a las 10,35, cuando se casa con su novia Amy, y termina a las 12 del mediodía, hora en la que llega el tren a Hadleyville. Con una acción que no necesita mostrar tiroteos ni persecuciones para conseguir una intensidad creciente, la historia se plantea hasta su clímax más que como un western como un film de suspense, muy bien manejado por Zinnemann en un estilo hitchcockiano, con un desarrollo desasosegante, de sensación claustrofóbica, en un escenario marcado por el temor y la muerte. La soledad de su personaje central, en un contexto silencioso, polvoriento y desolado, culminado con su semblante grave pero sereno, se plasma con majestuosidad.

                      

El sentido del deber, la ley y el orden en un entorno cobarde y acomodaticio es acompañado por una subtrama sentimental, protagonizada por el trío protagonista: un avejentado y crepuscular Gary Cooper, una bisoña Grace Kelly y la espléndida Katy Jurado, quien roba todas las escenas en las que aparece. Aunque como protagonista habría que añadir también al reloj, que marca y condiciona toda la película con el paso de sus agujas hasta la hora señalada para el regreso del vengador. Mención especial para la histórica partitura de Dimitri Tiomkin y la canción "High Noon", compuesta por Tiomkin junto a Ned Washington que interpreta Tex Ritter, padre del actor John Ritter.


Pues bien, vista la trayectoria del modelo y el contexto, aquí está la imagen. Fíjese en el fotograma y la imagen ampliada, acertadamente destacada sobre un fondo desvanecido, el paso, la cadencia de la marcha... los hombros parecen abrumados por la responsabilidad, la mirada en cambio guarda serenidad... Es la imagen del sheriff, la ley, el arquetipo del justiciero. Advierta como el brillo de la placa emerge desde las sombras... Este fotograma es el punto de partida de un mito, una imagen dotada de una poderosa carga expresiva, un icono.

La carga estética de la imagen y el trasfondo que la sostiene, (el personaje real, el de la película, la trama... ) se han encargado de crearlo. Cierto que muchas de las viejas glorias del western pueden ser referidos en algún momento de sus carreras como figuras icónicas, principalmente John Wayne o James Stewart, pero ni guardan la belleza formal de esta imagen, ni menos aún resumían en su singularidad el desarrollo de la acción que las gestó.

Por estética, definido por su sencillez y el contraste de blanco y negro del traje de 'Coop', se trata de una imagen elegante, basada circunstancialmente en que la acción transcurre el día de su boda. Esa imagen del individuo caminando hacia su destino describe como pocas la soledad del personaje frente a lo que se le viene encima, su desamparo ante lo imprevisto. Desde otro punto de vista están la apuesta por la dignidad personal (no huyendo cuando podía haberlo hecho) y la llamada del deber para con unos conciudadanos que además le niegan la ayuda. Sin perjuicio de la valentía del héroe, esa inseguridad aporta mayor veracidad a la historia, en contra de lo que opinaba John Wayne. 

Estos son los que a mi juicio garantizan la perdurabilidad del símbolo. Un símbolo que no representa solo al western clásico, si no que es legible por todos los que han tenido que afrontar una desafío vital, con angustia, soledad y sin saber por donde le "iban a venir los tiros". Por todos aquellos que se han sentido alguna vez como Gary Cooper en "Solo ante el peligro".



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Publicado por Manuel Piñero *

Algunas lecturas, muchas músicas y los mejores westerns han cimentado este blog. Un devocionario particular con mi fascinación por la cultura y la historia de Norteamérica.

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